martes, 31 de enero de 2012

BIESCAS: LA TRAGEDIA QUE ACABÓ EN LECCIONES APRENDIDAS Y NO APRENDIDAS



LA TRAGEDIA DE BIESCAS: AFECTADOS, VOLUNTARIOS, ANÁLISIS CIENTÍFICO Y JURÍDICO




1. INTRODUCCIÓN: LA TRAGEDIA



A un kilómetro escaso aguas abajo de Biescas, provincia de Huesca en Aragón, el 7 de agosto de 1996 ocurrió una tragedia en la que murieron 87 personas y 183 resultaron heridas, el origen fueron las fuertes lluvias y la consiguiente corriente de piedras y barro que como una riada de densidad prácticamente del doble que el agua, desembocó en su cono de deyección (Arás) donde unos años antes se había construído el camping Las Nieves.

El camping estaba situado sobre el cono de deyección del torrente de Arás, justo antes de su desembocadura en el río Gállego. Más abajo veremos qué es un cono de deyección, su dinámica, su forma y cómo se puede detectar, además veremos cómo aún hoy quedan localidades que se asientan sobre estas unidades geomorfológicas potencialmente letales.

 
 QUINCE AÑOS DESPUÉS DE LA TRAGEDIA

El pluviómetro de la localidad midió 160 litros por metro cuadrado entre las 7.00 horas GMT del 7 de agosto de 1996 y las 07.00 GMT del día 8. Aunque, a partir de los datos del radar, la precipitación máxima recogida en esas 24 horas en la cuenca del Arás fue de 252 litros por metro cuadrado cerca de Betés. Justo en ese punto, entre las 16.00 y 17.00 horas GMT, se midieron 152 litros.

Ni el canal artificial ni las presas existentes soportaron la tromba de agua, por lo que se produjo el desplome súbito de la mayoría de las 22 presas de retención localizadas en el barranco. Los sedimentos arrastrados, hasta 136.000 toneladas, obligaron al barranco a retomar su canalización natural. La lluvia, la avalancha de sedimentos, la fuerte pendiente de la parte final del barranco (cerca del 20%), la condición erosionable de los materiales, la saturación del suelo y las lluvias de los días previos que apenas permitieron la filtración del agua, fueron las causas que se unieron para generar la tragedia.

La Audiencia Nacional condenó en el año 2005 a las Administraciones Públicas (Ministerio de Medio Ambiente, Gobierno de Aragón y Confederación Hidrográfica del Ebro) a pagar casi 12 millones € en concepto de indemnización a las víctimas. La Sentencia rechazó los argumentos esgrimidos por las Administraciones Públicas que alegaban "imprevisibilidad e inevitabilidad" de la tormenta que afectó a la cuenca y red de drenaje del torrente Arás, y trataban de escudarse en un supuesto de “fuerza mayor” de alguna manera inabarcable.

El Tribunal reprochó a las Administraciones que no estudiaran ni valoraran el entorno natural en el que se construyó el camping, ni previeran los fenómenos naturales de carácter geológico que podían repercutir en la integridad de las personas allí alojadas y en sus bienes, estableciendo que la previsibilidad se podía detectar con estudios de los riesgos geológicos.


Dichos estudios debieran tener en cuenta, tanto los antecedentes existentes de hechos similares, que eran conocidos y en cierto modo estaban ya estudiados, como los elementos externos que se apreciaban en la tipología y en el espacio de ese concreto lugar escogido, poniéndolas en relación con la vulnerabilidad que caracteriza a esa actividad humana que allí se implantó. Vulnerabilidad específica que se había descubierto en la bibliografía geológica previa años antes.

 REPORTAJE SOBRE LA TRAGEDIA DE BIESCAS

La vulnerabilidad es la expresión de los efectos que un evento determinado tendrá sobre una comunidad o sociedad afectada, pero no debe caerse en la tentación de identificarla plenamente con las pérdidas. Hacerlo introduciría la idea de que valorarla es una labor a efectuar con posterioridad a la catástrofe, y además tiende a reducir su alcance al de las pérdidas económicas, ofreciendo una visión totalmente economicista y deshumanizada, algo que pregonamos en este blog, es antirresiliente.

La vulnerabilidad, sin embargo, debe incorporar también la idea de que determinados elementos del medio humano pueden ofrecer cierta resistencia a los efectos negativos de una catástrofe o cierta propensión a verse dañados por la misma. En otras palabras, no puede quedarse en un simple cómputo que responda a la pregunta: ¿Cuántos daños puede producir una catástrofe?  que es lo que se suele llamar exposición, sino que debe incluir la estimación de la resistencia a sufrir daños que incorpora cada pieza del sistema, cada individuo, echando mano de su cultura individualmente y en su conjunto la comunidad

UN CONO DE DEYECCIÓN ES LA CULMINACIÓN DEL TRANSPORTE DE MATERIAL EROSIONADO Y TRANSPORTADO POR LA RED DE DRENAJE. EN CLIMAS SEMIÁRIDOS COMO EN EL PIRINEO ESPAÑOL, LAS GOTAS FRÍAS Y FUERTES TORMENTAS, PUEDEN DESENCADENAR AGUACEROS ENÉRGICOS EN POCO TIEMPO, SE RECOGE EN LOS PRIMEROS CAUCES DE LA CUENCA COMO AGUA Y BARRO (a) SE REDIRIGE A LA ZONA DE TORRENTE COMO BARRO Y PIEDRAS  CON AGUA (b) Y ES EXPULSADO EN EL CONO DE DEYECCIÓN EN UNA MEZCLA VISCOSA DE DENSIDAD CERCANA AL DOBLE DE LA DEL AGUA, UN FLUIDO MORTAL (c).
NO HACE FALTA SER GEÓLOGO PARA DARSE CUENTA DE LO PELIGROSO QUE ES CONSTRUIR CUALQUIER COSA EN ESTA UNIDAD MORFOLÓGICA, ADEMÁS DETECTABLE SIMPLEMENTE POR OBSERVACIÓN, ARRIBA LO VEMOS DESDE EL AIRE EN UN CASO REAL, LA MORFOLOGÍA QUE ANUNCIA EL ÁREA RECEPTORA (c) DE MATERIAL MUESTRA UNA DINÁMICA MUY VIOLENTA QUE DEBIERA EVITARSE PARA CUALQUIER TIPO DE ACTIVIDAD HUMANA DE TIPO SEDENTARIO.

Desde este blog, impulsamos el aprender de las lecciones dadas por la Naturaleza, el concepto de resiliencia ya nos dota de armas para saber sobreponernos, adaptarnos y salir reforzados de esas experiencias. Una lluvia no es una catástrofe, como no lo es el viento, las olas o los seísmos. Son fenómenos naturales: lluvia, nieve o  tormentas, tienen unos ritmos, estaciones y espacios; los seísmos, tsunamis, ciclones, tienen otros, es nuestra capacidad de comprenderlos y adecuar nuestro entorno urbano, rural y natural a su existencia la única exigencia que la propia Naturaleza nos impone, es la adaptación, saltarse sus reglas tarde o temprano acaba en tragedia.


2. LECCIONES NO APRENDIDAS: PRECIPITARSE DE FORMA IRREFLEXIVA


La tragedia de Biescas, en cuanto a potencia erosiva, acabó con la desaparición de los diques de retención de sedimentos de la primera restauración, de los 22 obstáculos para el avance de la masa de 136.000 toneladas. Sin embargo, se comprobó que las zonas repobladas a principios del siglo XX, tuvieron un comportamiento excelente de protección del suelo preservando de la erosión, y por lo tanto del aporte de más masa asesina. Pese a las grandes intensidades de lluvia registradas, no se produjo erosión en las laderas.

Pero tras la tragedia se destinaron grandes sumas a una nueva restauración hidrológica y forestal del torrente Arás. La necesidad de esta actuación resultó más que dudosa, las laderas estaban estabilizadas y la cubierta forestal bien recuperada tras la primera restauración y no había sufrido daños con la tormenta. Actualmente el camping ha cambiado su nombre y ubicación, pero otra vez está sobre un cono de deyección, el del cercano torrente del Arratiecho. Éste fue objeto de restauración forestal a principios del siglo XX, en la misma época que el Arás, restauraciones ambas ejemplares.

La cuenca vertiente de este torrente es considerablemente menor a la del de Arás, pero las pendientes de sus cauces y laderas son mucho más pronunciadas. Debido a estas pendientes, la repoblación forestal hubo de realizarse con un gran coste y una gran dificultad técnica, construyendo terrazas realizadas manualmente mediante muros de piedra. Las repoblaciones en el torrente de Arás y el del Arratiecho son hoy frondosos  bosques maduros de pino, acompañados de boj, espinos y otras especies que densifican el sotobosque.

Como en el caso del torrente de Arás, las actuaciones forestales y de encauzamiento realizadas en el torrente del Arratiecho, reducen, pero no eliminan, los grandes riesgos inherentes a los conos de deyección de unos torrentes que en su día mostraron una actividad torrencial de gran potencia, algo geológicamente contrastable.

Es de destacar también que la población de Escuer, también en Biescas, se asienta sobre otro cono de deyección situado en la margen derecha del río Gállego, aguas abajo de la desembocadura del Arás. Esta parte no ha sido corregida mediante restauración hidrológica y forestal, a algunos expertos les ha hecho reflexionar sobre la oportunidad de si no hubiera sido más oportuno un plan específico para Escuer. Constaría en retirar los usos expuestos en ese cono y proceder a la restauración hidrológica y forestal aguas arriba, en vez de malgastar fondos públicos después de la catástrofe de Las Nieves, en una más que cuestionable nueva restauración del torrente de Arás.

ESCUER
ESCUER


3. LECCIONES APRENDIDAS: LA NORMATIVA PIONERA


La Ley del suelo de 2008, obliga a elaborar mapas de riesgos naturales previos a la aprobación de nuevos planes urbanísticos en los municipios. Hasta el momento la única comunidad autónoma que ha desarrollado dicha ley es Aragón.

Aragón cuenta hoy con una norma reguladora de los alojamientos turísticos al aire libre que contiene mayores niveles de seguridad para la protección de los ciudadanos (Decreto 125/2004 de 11 de mayo), previendo en su artículo 8 que no se podrán ubicar campings en terrenos situados en los cauces de cursos de agua de todo tipo, ni en las zonas próximas a los mismos que presenten riesgo inaceptable de inundaciones u otros posibles fenómenos asociados, ni en terrenos en que la legislación de aguas exija la preceptiva autorización del organismo de cuenca correspondiente.


MAPA DE RIESGO DE ALUDES EN SURPRISE VALLEY (EE.UU.)
Ello confirma la necesidad de valorar los riesgos que afectan a los campings, y es de esperar que otras administraciones aprueben reglamentos similares de prevención y así mejorar la seguridad de los ciudadanos ante los riesgos naturales. A raíz de la ley de 2008, el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha identificado riesgo de terremotos de más de 5 Richter además de en los Pirineos y Sur y Sureste español, en la Cordillera Cantábrica, extremo occidental de las cordilleras Béticas y el Norte de Valencia. 


Pero la respuesta al “dónde” y cuándo solo la tiene el tiempo. Parece que las lecciones sobre la necesidad de regeneración forestal para evitar la erosión, creación de normas y planes urbanísticos, distribución inteligente del territorio y construcción de algunos edificios y servicios de ocio o vivienda, han sido mejor asimilados en Aragón que en otras comunidades incluso más vulnerables desde el punto de vista del peligro del agua, el viento, la nieve o la sismicidad, pero ya se cotejan los mapas de riesgos geológicos con los proyectos urbanísticos.

Recordemos que este tipo de eventos naturales tan violentos se producen todos los años, y por toda la geografía española, pero aún hay ramblas que  albergan actividades comerciales, conos de deyección con viviendas, barrios enteros sobre lupas sísmicas, auténticos tesoros abandonados a su suerte, paseos marítimos persistentemente destrozados, etc. Un país que quiere llamarse moderno en pleno siglo XXI debe ser por necesidad, resiliente; España aún tiene mucho que aprender y corregir, y puede comenzar a tomar ejemplo de cómo gestionar y aprender de las adversidades, tomando como modelos a algunas de sus propias comunidades, como ésta de Aragón y de algunas de sus ciudades, como por ejemplo Bilbao o Santander, y también de sus villas, como Santa Fe de Granada, Albolote o Atarfe y muchas otras más. Algo que ahora le vendría muy bien a la pobre Lorca.

Ahora Aragón es la única comunidad autónoma con la normativa de edificación actualizada y que coteja los riesgos geológicos con los proyectos de ordenación del territorio y de edificación, una buena lección aprendida y un ejemplo para sus vecinas, aunque también podrían considerar ese avance precisamente en las comunidades más vulnerables a gotas frías y terremotos, y que paradojicamente coinciden las dos cosas en el Sur y Suroeste español.

Sería deseable que las formas de aprender de las comunidades se desarrollasen a partir de la investigación y por lo tanto de la previsión, en vez que las lecciones dadas por la Naturaleza vengan de la mano de desastres y tragedias, como fue el caso de Biescas, es decir, en vez de por un desconocimiento del medio e inadaptación a su dinámica, lo cual es tremendamente costoso, por una prevención, adelantándose con armas efectivas desde la idea de que determinados elementos del medio humano pueden ofrecer resistencia a los efectos negativos de una catástrofe. Este planteamiento vale para todos aquellos riesgos naturales que no deberían ser peligros, o no serlo tanto, y que conviven con nosotros desde que comenzamos a caminar sobre el planeta. Un país resiliente es un país con cultura, tanto a la escala del individuo como de la comunidad.