martes, 14 de agosto de 2012

LOS TERREMOTOS DE IRÁN Y LAS LECCIONES APRENDIDAS


«Necesitamos pan, agua y comida en conserva», explica el alcalde de una de las zonas afectadas, que lamenta la tardanza en la llegada de ayuda. (ABC)

LA MAYOR PARTE DE LOS DAÑOS SON EN LAS ZONAS  RURALES

1. MÁS DE 300 MUERTOS, 3.000 HERIDOS, MÁS DE 650 MILLONES DE € EN PÉRDIDAS

Irán informó ayer de 306 muertos y algo más de 3.000 heridos. Las réplicas, más de 40, golpean el noroeste de Irán y amplias zonas del Mar Caspio, entre ellas Azerbayán, que ya cuenta con sus propios daños y heridos. Según el servicio geológico de los Estados Unidos, el primer sismo tuvo una magnitud de 6,4 y epicentro a 60 kilómetros al noreste de la ciudad de Tabriz. El segundo terremoto, con intensidad de 6,3, se registró 11 minutos después y su epicentro fue también al noreste de Tabriz.

Tabriz es una ciudad de dos millones de habitantes, la cuarta de Irán. Su bazar, un histórico lugar de significado cultural universal, fue declarado Patrimonio de la Humanidad (UNESCO) en 2010.

Se suma así a esas ciudades cuya riqueza patrimonial, con unos tesoros imposibles de valorar, han recibido el golpe de un fenómeno natural de por sí inofensivo, pero muy dañino cuando, como es el caso de Tabriz, el impacto es cercano. Acompañan a Tabriz L'Aquila en 2009 (309 muertos y 3.000 millones de € en pérdidas), Lorca aspirante a Patrimonio de la Humanidad con su Semana Santa en 2011 (9 muertos y 1.650 millones de € en pérdidas), Ferrara, con su casco histórico, Finale Emilia este año, y por supuesto la iraní Bam, en plena ruta de la seda, inscrita en 2004 en la lista de Patrimonios de la Humanidad en peligro, después de que en 2003 un terremoto de escala 6,2 destruyera la ciudad y matara al 60% de sus habitantes, era una ciudad de 90.000.

LA  CIUDAD DE BAM, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD, DESPUÉS DEL TERREMOTO DE 2003

Desde la década de los 90 del siglo XX, Irán desarrolla sus propias herramientas de mitigación, el terremoto de 1990 (M 7,5) que mató en esa misma zona a 60.000 personas supuso un cambio radical en la manera de afrontar esa dura realidad que los países cercanos a placas que chocan, compartimos. En 1989 la normativa iraní de construcción sismorresistente se presentó como una de las más avanzadas del mundo.

LA MEZQUITA AZUL DE TABRIZ
Posteriormente, concienzudos estudios sobre las características geológicas de Teherán y otras grandes ciudades, ampliaron el espectro de posibilidades de mitigación con planes urbanísticos acordes con la realidad del subsuelo.

Queda la asignatura pendiente de sus materiales de construcción tradicionales, muy vulnerables, en Bam van siendo sustituidos, a la par que se ha reurbanizado por completo una ciudad Patrimonio de la Humanidad con criterios antisísmicos, entre otros.

Además, se creó una Secretaría de Educación Pública en 1990 para mejorar "la seguridad, prevención y preparación con una cultura sísmica para todos los grupos sociales".

En octubre de 2003, Bahram Akasheh, profesor de geofísica en la Universidad de Teherán, subrayó en círculos internacionales los efectos de la ignorancia de la población sobre los terremotos, lo que calificó como algo "venenoso".




2. EUROPA Y SU SISMICIDAD, ESPAÑA E ITALIA: LOS PAÍSES MÁS RECIENTEMENTE GOLPEADOS

Aunque Irán aún tiene mucho trabajo al respecto, es un buen espejo para la vieja Europa. Especialmente para las dos mayores potencias de turismo cultural del mundo: Italia y España, juntas aglutinan cerca de cien lugares Patrimonios de la Humanidad, el último que añadió la UNESCO fue Almadén, con sus minas. Los últimos impactados por terremotos están en Lorca, el Hierro, Emilia Romaña, Bolonia, Ferrara Módena, Sicilia...

EL BAZAR DE TABRIZ, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

Nuestras normativas de construcción sismorresistente son más modernas que las de Irán, de 2002 la española y de 2004 la italiana, aunque Lorca ya dejó obsoleta la primera y Emilia la segunda. Nuestros planes urbanísticos con criterios antisísmicos no existen. La especulación con el territorio nos traerá muchos disgustos. Nuestras configuraciones arquitectónicas deben mejorar, todos los muertos de l'Aquila, Lorca y Emilia tienen mucho que ver con ello y con la ignorancia, con el no saber qué es lo que hay que hacer o no hacer, como salir corriendo cuando cornisas, antepechos, tejados y vuelos demasiado mal anclados a las estructuras caen, con diseños arquitectónicos muy vulnerables y un conocimiento geotécnico bajo nuestros barrios muy deficiente. San Fernando en Lorca, hoy un barrio fantasma, es la mejor lección que deberíamos enseñar a nuestros futuros geólogos, arquitectos e ingenieros antes de demolerlo. Es la mejor de las aulas para aprender el cómo hacer (o evitar hacer) una barriada de edificios creados para ser especialmente maltratados por un terremoto: el terreno es una lupa sísmica que sostiene unos edificios de cuatro alturas sobre “palillos” con la planta baja abierta.

Impredecibles y destructivos, los costosísimos desastres sísmicos, siguen pesando sobre las economías y las sociedades españolas, italianas, europeas, afectadas por décadas, y a veces, para siempre. Una amplia presencia de casas antiguas y pobres sin inspeccionar se despliega por toda la geografía de España, Portugal, Grecia o Italia. La debilidad de la inestabilidad institucional y política ha subestimado la importancia de la aplicación de la seguridad sísmica, aunque una y otra vez vuelva a salir a la luz. Otro elemento importante, sobre todo en los últimos 100 años, es la falta de información sobre el riesgo sísmico en la población. Se pregunta Emanuela Guidoboni: ¿Quién calcula el riesgo sísmico sin conocer algunos detalles importantes del pasado? Hay un terrible problema de subestimación de los impactos. No hay diálogo con los historiadores. Además, hay otro problema de método de evaluación de los peligros (sismicidad histórica seleccionada de acuerdo a ciertos criterios dominantes como la aceleración básica). El resultado es que no se revela el riesgo a quienes toman las decisiones, los administradores y tampoco a las personas normales, a los ciudadanos.

No aprendemos, sufrimos una amnesia sísmica que nos cuesta demasiado, Lugo, Cantabria, La Rioja, Huesca, Zaragoza, Ciudad Real, Navarra, El Bierzo, han sufrido terremotos destructivos. No son sólo Granada y Murcia o Canarias, están implicadas muchas localidades que aún pueden ser visitadas para ver sus efectos. Vera y Torrevieja fueron cambiadas de lugar, pero también Arredondo, Arnedillo, Turruncún, Daroca, Martes, Berdún, Urroz, Cacabelos, y muchas otras localidades españolas que albergan tesoros patrimoniales fueron alguna vez destruidas por terremotos.

Hace poco más de 250 años (una menudencia geológica) un terremoto de escala 8,5 a 9 sacudió toda Europa, es el conocido como terremoto de Lisboa, sus efectos fueron especialmente notorios en Iberia, llegaron hasta Dinamarca, un tsunami arrasó la capital portuguesa que ya había sido destruida por el terremoto, las mortíferas olas de tierra y agua acabaron con unas 100.000 personas cuando entonces la población no llegaba ni por asomo a los tres millones que hoy alberga el área metropolitana lisboeta. Las olas fueron especialmente llamativas en el sur de España y en el norte de Europa, aunque llegaron hasta Argentina y Canadá. Cientos de iglesias pueden ser visitadas para ver sus efectos en Castilla, Extremadura, Andalucía y por supuesto en Portugal.

 GRABADO DEL PEOR TERREMOTO Y TSUNAMI SUFRIDO EN EUROPA (1 DE NOVIEMBRE DE 1755)


3. EL PAPEL DE LA ARQUITECTURA Y EL URBANISMO EN LA RESILIENCIA SÍSMICA DE LAS CIUDADES: LISBOA, 27 DE SEPTIEMBRE DE 2012

En septiembre de 2012, Lisboa albergará el XV congreso internacional de ingeniería sísmica. Y por fin, un nuevo enfoque emergente, al margen del refinado pulido que recibirán las normativas de construcción, allí se hará visible al mundo: el papel de la arquitectura y el urbanismo en la resiliencia sísmica de nuestras ciudades. Una sesión especial en la que un equipo interdisciplinar de varios países entre los que me incluyo representando a España, desarrollaremos una futura disciplina al respecto.

Y es que las normativas no han sido, no son, y nuca serán suficientes. Nuestras ciudades han crecido con criterios de todo tipo, especialmente especulativos, pero no antisímicos. En la mentalidad de nuestros dirigentes y expertos el escenario sísmico sigue siendo una pieza del sistema: el edificio y su estructura, a veces, pero pocas, el diseño arquitectónico, y casi nunca la distribución adecuada del territorio a una realidad tridimensional muy dinámica. Se siguen publicando extensos trabajos de adecuación sísmica estructural, ductilidad y resonancia de edificios y estructuras; se siguen refinando las normativas de construcción sismorresistentes a veces ya difíciles de aplicar por sus casi imposibles exigencias. Al mismo tiempo que se avanza en esa labor ingenieril se siguen construyendo barriadas enteras sobre auténticas cajas de resonancia sísmica por que no se conoce el medio donde se edifican esas piezas (edificios) del sistema (la ciudad).

Trágicamente hoy, una parte significativa ya de las ciudades también de Europa y España están localizadas cerca de regiones de conocida (o aún no) actividad sísmica ¿No es hora de repensar el urbanismo y desarrollar nuestras mejores herramientas de mitigación como la ley del suelo de 2008? La historia nos ha dejado una laguna cultural de más de un siglo en relación a la consideración y toma en serio de estos fenómenos naturales. Recordemos que también Emilia Romagna llevaba 450 años "dormida". En ese tiempo esa zona italiana perdió su memoria sísmica que se reflejó en la normativa italiana de 2004, en su zonación de "baja sismicidad" (5,8 y 6,0). Hoy lo está pagando muy caro.

Más del 51% de la población mundial viviremos, en un par de años en ciudades, una nueva experiencia sobre la Tierra.

Durante el lapso sísmico que va desde el terremoto de Andalucía de 1884 (6,6) con más de 1.200 muertos y una destrucción de intensidad X, (hace casi 130 años) hemos pasado de unos 16 millones de personas viviendo fundamentalmente en un ambiente rural inmóvil, a 47 millones, una población predominantemente urbana y de alta movilidad. Aquí es donde radica el mayor peligro, y mucho más ahora que antes. La verdadera historia de España ha sido sísmica, salvando este lapso de 130 años justo a la entrada de la modernidad; en los últimos siete siglos y hasta hace unos cien años, "los temblores de tierras" eran tema de estudio en las escuelas y universidades.

VENTAS DE ZAFARRAYA EN 1884 DESPUÉS DEL TERREMOTO  M 6,6

La sismicidad es un fenómeno que no se ha actualizado como otros aspectos culturales del país. Se ha olvidado. Nuestra historia está repleta de ejemplos de terremotos destructivos con intensidades por encima de VIII en la escala Mercalli (por encima de 5 a 6 en la de Richter). Por ello la amnesia de la población y de nuestros dirigentes parece dominar sobre los esporádicos brotes de interés cuando algo como lo de Lorca, Ferrara o Irán nos levanta de nuestros sillones, nos hace reflexionar y el país se llena de expertos geólogos, arquitectos e ingenieros de barra de bar.