viernes, 30 de mayo de 2014

CAMBIO CLIMÁTICO. ADAPTACIÓN Y REDUCCIÓN DEL RIESGO





Está bien establecido que la pérdida de masa de hielo a partir del final de la última glaciación condujo a un aumento de los niveles de actividad sísmica por un cambio climático natural, pero no hay buenos datos ni investigaciones claras aún sobre la naturaleza y las respuestas sísmicas futuras y recientes en relación al cambio climático antropogénico.


TERREMOTOS MUNDIALES M>6 POR AÑO DESDE 1973 HASTA 2013: ABRIL DE 2014 HA SIDO RÉCORD HISTÓRICO



CAMBIO CLIMÁTICO. ADAPTACIÓN Y REDUCCIÓN DEL RIESGO

Pocos científicos en general y geólogos en particular asumen aún la relación que existe entre los cambios atmosféricos y lo que sucede bajo nuestros pies; dicho vínculo es mucho más férreo de lo que hasta ahora creíamos. Muchas de las disciplinas que desde las ciencias de la Tierra se han desarrollado, lo han hecho como si una suerte de membrana separase medios completamente distintos: atmósfera, hidrosfera y litosfera. Pero la realidad es que el ser humano ha prosperado entre la frágil interfaz que supone dicha intersección. El planeta Tierra es un sistema interconectado.

Desde la última glaciación, la fascinante cifra de 52 millones de kilómetros cúbicos de agua fueron redistribuidos por el planeta, las capas de hielo se derritieron y los niveles globales del mar previamente agotados aumentaron más de 130 m compensando así la distribución del peso de las enormes masas de agua sólida. El efecto rebote hoy continúa y se acelera de manera alarmante. No sólo los océanos se calientan, se acidifican al absorber CO2, los corales mueren, los animales deben adaptarse en otros contextos. Los exiliados climáticos ya suponen hoy más de 50 millones de personas. La falta de alimentos y las enfermedades les han obligado a desplazarse.

Nuestras ciudades han crecido de manera imparable; la insaciable demanda energética lo ha hecho con ellas. Desde 2010, coincidiendo con el auge de la fractura hidráulica se produce un cambio radical en la evolución: más de la mitad de la población mundial ya vivimos en ciudades, toda una nueva experiencia para la vida en el planeta que deberemos saber articular sin dañar ni el medio que nos sustenta ni a nosotros mismos. Los científicos deberemos adelantar propuestas efectivas para que el medio humano y la propia Naturaleza no lleguen a destruirse mutuamente.

MICHEL JARRAUD: "NO VALE AFIRMAR QUE NO ESTÁBAMOS AVISADOS"

Puede que hablar sólo del aumento de la temperatura no importe tanto ya, pero se necesitó un parámetro para que todos nos entendiéramos y pudiésemos ser sensibles a lo que se nos venía encima. Lo que verdaderamente importa es lo que le está pasando al clima, y ya lo estamos viendo: vivimos eventos extremos que hasta hace bien poco (y hablamos de un par de años) la comunidad científica aún dudaba si pudiera ser una consecuencia del denominado “cambio climático”, o no…



Michel Jarraud, secretario general de la Asociación Meteorológica Mundial, ha advertido que ya no vale el afirmar que no estábamos avisados, se ha presentado a los gobiernos un nuevo atlas que tiene como fin difundir información soterrada en documentos técnicos de la agencia y convertirla en “algo que pueda ser utilizada directamente por los que toman decisiones”. En este atlas se traza un mapa donde intersectan la salud y el clima en esta era de calentamiento global, mostrando claramente ejemplos como los picos de meningitis y las tormentas de arena o los brotes de dengue con las lluvias.

Ahora lo que nos deja estupefactos es la intensidad y la frecuencia de los eventos extremos, lo que han aumentado. Y eso sí está muy claro: catástrofes y concatenaciones de respuestas climáticas que se daban cada cien años ahora están ocurriendo cada cinco o diez. Los países desarrollados hemos sido capaces de disminuir la creciente emisión de CO2, pero la de metano aumenta (veinte veces más potente que el CO2 en cuanto efecto invernadero) proporcionalmente a la implantación de las nuevas técnicas de extracción de hidrocarburos.

CRONOS PIERDE LA PAZ-CIENCIA

Una reciente investigación (Fischer et al., 2013) apunta a que los terremotos además de estar influenciados por el cambio climático también contribuyen al calentamiento del planeta a través de la liberación de gases de efecto invernadero, en especial el metano del subsuelo de los océanos. Los autores, de la universidad alemana de Bremen, han comprobado entre otros ejemplos que un gran terremoto ocurrido en 1945 en el mar de Arabia, liberó más de siete millones de metros cúbicos de este gas.

El permafrost ártico que va desapareciendo guarda y va liberando de manera acelerada asimismo una buena cantidad de metano, la pérdida directa del mismo supondrá en breve la expulsión a la atmósfera de unas 50 gigatoneladas de este gas de efecto invernadero. Un reciente estudio de Gail Witheman et al., 2013, así nos lo muestra, apunta que el proceso ya irreversible se desarrollará en las próximas décadas.



Este descubrimiento, tanto la pérdida directa de metano atrapado en el permafrost, como especialmente el liberado en los grandes terremotos, revela una fuente natural de emisión de gases de efecto invernadero que hasta ahora no se había considerado y que se suman al de origen humano. Según el estudio alemán, hay enormes cantidades de metano almacenadas en estructuras heladas llamadas “hidratos” en el subsuelo de las plataformas continentales que rodean a los continentes emergidos. Han calculado que los hidratos de metano contienen entre 1.000 y 5.000 gigatoneladas de carbono, más que la cantidad total que se emite cada año por la combustión de fósiles.

Los análisis realizados en 2007 de los sedimentos de la parte norte del mar arábigo revelaron indicios químicos de emisiones de metano a gran escala. El trabajo científico ha sido compaginado con el geohistórico, así, de los archivos históricos, se ha podido confirmar que en 1945 en esa zona un terremoto de una magnitud de 8,1 puntos tuvo ese papel de liberación de metano.

Dice el director de la investigación, Fischer: “… de acuerdo con varios indicadores, sostenemos que el terremoto llevó a la fractura de los sedimentos, lo que permitió la liberación del gas que estaba atrapado debajo…”. Probablemente hay más zonas en el área que fueron afectadas por el terremoto, lo que podría permitir profundizar en la investigación y comenzar a sumar la actividad sísmica como un indicador de cambio climático a la vez que lo propicia.

El último informe de la ONU nos advierte de que el cambio ya afecta a todos los continentes y naciones, ningún rincón del planeta se salva ya de una radical transformación que afecta a las condiciones ambientales y culturales. La civilización al completo y por lo tanto la sociedad de cada país, necesita invertir en investigación, asumir esta realidad y planificar en consecuencia; el planeta al completo necesita asignar medios suficientes a los científicos para dotarnos de armas útiles capaces de resistir los embates de la Naturaleza sobre las ciudades, vistas éstas ya como las unidades estructurales planetarias de la sociedad del siglo XXI. Para dentro de 20 años seremos más del 60% los habitantes aglutinados en ciudades.

Deberemos por lo tanto también adelantarnos a los acontecimientos asumiendo esta realidad; ensayando ya la necesaria idea de que determinados elementos y configuraciones del medio humano, pueden ofrecer resistencia a los efectos negativos de una catástrofe, y mucho mejor si comenzamos ya a desarrollar las mejores herramientas para conseguirlo: la ciencia, la cultura y el urbanismo geológico del siglo XXI. Está bien establecido que la pérdida de masa de hielo a partir del final de la última glaciación condujo a un aumento de los niveles de actividad sísmica por un cambio climático natural, pero no hay buenos datos ni investigaciones claras aún sobre la naturaleza y las respuestas sísmicas futuras y recientes en relación al cambio climático antropogénico. Ni siquiera el estudio de la sismicidad histórica se percibe como garantía de proyección futura exitosa, menos aún en España.

De momento nuestro mensaje es el siguiente: hemos tomado medidas razonables, aunque todavía mejorables, cerca de las zonas de conocida sismicidad histórica. Sin embargo, en aquellas áreas donde estamos cambiando el régimen hidrológico, climático, tensional o industrial, no nos hemos parado a pensar en el efecto de nuestras actividades. Tenemos que pensarlo cuanto antes y planificar en consecuencia. Una segunda falla Castor no debe ser tolerable ni por los científicos, ni por los gobiernos, ni por ningún ciudadano comprometido.

Sin embargo, lo que aún no se puede predecir de manera exacta es cuándo y dónde se darán los fenómenos más catastróficos, pero el conocimiento de la geomorfología de las zonas y la planificación inteligente, supondría un freno a su impacto adelantándonos de manera eficiente y práctica, ya que los impactos generalizados dependen de las condiciones geológicas locales además de otros factores no climáticos. Estos aspectos, como vemos, no se consideran todavía importantes a la hora de abarcar una investigación; ésta, aún ni se ha contemplado, pero no está lejos el día en que los geólogos seamos llamados a realizarla.

miércoles, 21 de mayo de 2014

ABRIL DE 2014: RÉCORD HISTÓRICO DE GRANDES TERREMOTOS



MAPA MUNDIAL DE LOS TERREMOTOS DEL MES DE ABRIL DE 2014 (USGS)

Hay terremotos en el planeta a todas horas, pero este caso puntual récord histórico de 13 terremotos M > 6,5 en un mes nos ha sorprendido.

La imagen que nos hacemos los científicos en cada época de las actividades sísmicas de la Tierra sigue cambiando.

La existencia de fenómenos volcánicos o tectónicos hoy no puede atribuirse solamente a causas locales o a la transferencia de esfuerzos.



1. LA SISMICIDAD DEL MES DE ABRIL DE 2014

El mes de abril de 2014 comenzó con una tremenda sacudida, un terremoto de 8,3 grados que golpeó el norte de Chile. Éste fue el más violento, le siguieron otros doce movimientos sísmicos con magnitudes de más de 6,5 grados en otros puntos del planeta: Islas Salomón, Nicaragua, México, Canadá o en el sur del Océano Atlántico.

Hay terremotos en el planeta a todas horas, pero este caso puntual récord histórico en un mes nos ha sorprendido. Según los datos recogidos por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), en marzo la actividad sísmica mundial fue normal. El terremoto de Chile de 8,3 grados confirma una vez más el hecho del carácter "contagioso" del fenómeno de la sismicidad. Como suele ser habitual, la mayor actividad sísmica en abril se ha registrado en el llamado "Cinturón de Fuego del Pacífico": Japón, Alaska, Sumatra, California, Chile y Perú, la zona que los geólogos calificamos como la más peligrosa del mundo.

En la imagen que nos hacemos los científicos en cada época de las actividades sísmicas de la Tierra, y que implica la existencia de fenómenos de este tipo, los efectos volcánicos o tectónicos no pueden atribuirse hoy a causas puramente locales o exclusivamente a la transferencia de esfuerzos. El ámbito meteorológico, por ejemplo está también involucrado. Debemos buscar el origen de las perturbaciones totales no sólo en el interior de la Tierra, sino en la expansión y la dinámica del espacio circundante.

En el año 2000 hubo 1.505 sismos mayores a 5 en la escala de Richter. En 2012 esta cifra llegó a los 2.500. Bill Mcguire advierte que "... pocas personas fuera de las ciencias naturales piensan que la Tierra es un sistema interconectado, así que creen que lo que pasa arriba en la atmósfera está completamente desconectado de lo que pasa bajo sus pies...".


TERREMOTOS MUNDIALES Mw >7 DESDE 1973 HASTA 19-XII-2012


2. LA REPERCUSIÓN EN EL MEDIO HUMANO

Todas las teorías científicas sobre las causas de los sucesos sísmicos, volcánicos y tectónicos, se han concebido como si el movimiento espacial de la materia mineral fuera el único acontecimiento a tener en cuenta. No es de extrañar que ninguna de las teorías, hasta ahora, haya resultado realmente satisfactoria incluso para el pensamiento de orientación más mecanicista.

En nuestro horizonte del estudio del fenómeno sísmico, han aparecido hace algún tiempo nuevas maneras de generación de terremotos. Por ejemplo, como afirma Bill Mcguire la historia geológica demuestra que la corteza terrestre responde a lo que sucede por encima de ella. Existe una conexión innegable entre el aumento de eventos geológicos peligrosos y el sobrecogedor incremento de las temperaturas. Con las proyecciones de McGuire, el futuro geológico de nuestro planeta será mucho más peligroso.

Por otro lado, el número de sismos en el centro y este de Estados Unidos ha aumentado de manera dramática en los últimos años, el incremento de la fracturación hidráulica de pozos perforados horizontalmente y la inyección de aguas residuales en pozos profundos de eliminación en muchos lugares es una actividad humana responsable del incremento de la sismicidad. Colorado, Oklahoma, Texas, Arkansas y Ohio ya son referencia mundial en los estudios de sismicidad inducida por el ser humano. Según el Servicio geológico estadounidense (USGS), se registró una tasa media de 100 sismos por año con una magnitud superior a 3,0 entre 2010 y 2012, en comparación con una tasa promedio de 21 eventos por año observada de 1967 a 2000.

En España, aunque incluso en círculos de expertos pueda parecer aún una cuestión de ciencia ficción, los terremotos artificiales han sido una realidad durante décadas (Itoiz con dos eventos principales en septiembre de 2004 y Vinaròs en septiembre de 2013, de momento son los más famosos). Desde hace tiempo se ha venido considerando y cada vez más entendiendo, que los terremotos pueden ser inducidos por la acumulación de agua en embalses, el recrecido de los mismos, minería de superficie y subterránea, la extracción masiva de agua, fluidos y gas del subsuelo o cambios en las condiciones climáticas, pero sobre todo por la inyección de fluidos en formaciones subterráneas. Este fenómeno saltó a la actualidad mediática con los más de 500 terremotos provocados frente a las costas de Castellón y Tarragona por las inyecciones de gas en el Proyecto Castor en el otoño de 2013.

LA SISMICIDAD PIRENAICA DESDE 1989 HASTA 2011, VARIOS DE LOS SISMOS QUE APARECEN AL OESTE FUERON INDUCIDOS

Katie Keranen es profesora asistente de Geofísica en la Universidad de Cornell (EEUU), ella fue quien dirigió el estudio del terremoto del área de Jones (Oklahoma): "los criterios existentes para que un terremoto se considere inducido, en general no permiten que éstos se asocien a la actividad humana cuando se producen muy lejos de la boca de pozos de inyección. Nuestros resultados, utilizando la sismología y la hidrogeología juntas, muestran un fuerte vínculo entre un pequeño número de pozos y terremotos que llegan hasta 50 kilómetros de distancia".

Ahora sabemos también algo más sobre la influencia de sismos remotos en fallas previamente debilitadas por las actividades humanas, como la minería, la bajada de niveles de agua, el movimiento de tierras, la extracción desorbitada, los embalses y las inyecciones..., en especial por la eliminación con esas inyecciones a cierta profundidad de las aguas residuales de la industria de los hidrocarburos.

Los nuevos estudios realizados por científicos de la Universidad de Columbia y publicados en julio de 2013 por la revista Science indican que fuertes terremotos al otro lado del planeta pueden desatar otros de menor magnitud cerca de los pozos de inyección en medio de una zona no propensa a la sismicidad como pueda ser la zona central u oriental de Estados Unidos.

Nuestro mensaje es el siguiente: hemos tomado medidas razonables, aunque todavía mejorables, cerca de las zonas de conocida sismicidad histórica. Sin embargo, en aquellas áreas donde estamos cambiando el régimen hidrológico, climático, tensional o industrial, no nos hemos parado a pensar en el efecto de nuestras actividades. Tenemos que pensarlo cuanto antes y planificar en consecuencia. 

Ya no podemos asumir más que no se derivará daño alguno con la reducción y cambios en las capas freáticas, con la modificación radical de las condiciones hídricas o tensionales de zonas que no son tan inertes como creíamos, pensando de esa manera seguir con esas prácticas sin tomar medidas que se incluyan en las normas de construcción y urbanísticas.

Gail Atkinson advierte que "la sismicidad inducida complica la ecuación de riesgo sísmico", ella es profesora de Ciencias de la Tierra en la Universidad de Western Ontario, en Canadá. Sus investigaciones detallan el cómo esas nuevas fuentes de sismicidad, como son las inyecciones de fluidos en la corteza o las grandes acumulaciones de agua superficial, pueden alterar fundamentalmente el potencial de riesgo sísmico en un área determinada. 

Me decía John K. Costain hace más de un año que él esperaba que con el tiempo los gobiernos reconocieran que el daño antropogénico puede convertirse en una realidad; y que peor si seguíamos como en España evitando aportar fondos de investigación que deberíamos dedicar a la comprensión de la frágil interfaz (entre la atmósfera y la hidrosfera) en la que vivimos.

Es deber de la sociedad en general y de los científicos en particular el despertar en la medida de lo posible la inquietud de los profesionales involucrados en el diseño, construcción y mantenimiento de todas las obras de infraestructura, sean éstas de inyección de gas u otras de conocido carácter sismogenético, así como en los dirigentes y planificadores, para que se produzca un cambio de actitud hacia los problemas que pueden generarse por sus decisiones cuando no se tiene en cuenta el estado de conocimiento de una manera objetiva y natural, holística y participativa. Nuestras decisiones y por lo tanto actividades siempre tienen respuesta. Nuestro casual último descubrimiento sísmico-humano se llama Falla Castor ¿cuál será el próximo?

EL DIBUJO TRAZADO POR LAS FALLAS PERTURBADAS EN EL MEDITERRÁNEO.
UNA DE ELLAS ES LA "FALLA CASTOR".

lunes, 19 de mayo de 2014

LA FALLA CASTOR Y LA TIERRA

MÚSICA: SCHILLER (LE VIDE) LICHTBLICK


ARTÍCULOS RELACIONADOS:




Hemos tomado medidas razonables, aunque todavía mejorables, cerca de las zonas de conocida sismicidad histórica. Sin embargo, en aquellas áreas donde estamos cambiando el régimen hidrológico, climático, tensional o industrial, no nos hemos parado a pensar en el efecto de nuestras actividades. Tenemos que pensarlo cuanto antes y planificar en consecuencia. 

Ya no podemos asumir más que no se derivará daño alguno con la reducción y cambios en las capas freáticas, con la modificación radical de las condiciones hídricas o tensionales de zonas que no son tan inertes como creíamos, pensando de esa manera seguir con esas prácticas sin tomar medidas que se incluyan en las normas de construcción. 


DIARI DE TARRAGONA, 18 DE MAYO DE 2014


Ya tiene nombre, es la Falla Castor, pasará a la historia española como uno de esos descubrimientos científicos hijos del azar, así lo hicieron la penicilina, los rayos X o el microondas. Pero el estilo español brinda otra vez un bautizo molesto, con ocho meses de retraso es casi ruborizante. En el aspecto informativo nuestras instituciones siguen practicando una pedagogía y divulgación oscura y deficiente, insultante es un calificativo suave.

No es la primera vez tampoco que algo así ocurre con el Proyecto Castor. Algunas asociaciones ciudadanas, empresas petrolíferas, científicos independientes y hasta el Observatorio Sismológico del Ebro ya se habían adelantado a las conclusiones corroboradas ahora por el IGME y el IGN. Y es que las pruebas circunstanciales aquí fueron infalibles. Además también se adelantaron los ciudadanos a la advertencia de que el no estudiar el impacto sísmico iba a traer consecuencias económicas, ¿cuánto nos va a costar algo que no es sino un problema de actitud?

El ministerio de Industria ordenó el día 26 de septiembre de 2013 paralizar la inyección de gas colchón al detectarse demasiados seísmos en la zona. Quien quiera información sobre su potencial sísmico tan sólo tiene que teclear en su navegador NCSE para ver el mapa que califica a la costa de Tarragona y Castellón como la menos sísmica del Mediterráneo. La empresa Escal UGS comunicó a la agencia ACN de noticias aquel día que ya se había encargado el estudio del porqué de tanto temblor: "confiamos en que el informe que realicen en el IGN, confirme que los seísmos se producen porque la plataforma está construida en una zona de importante actividad sísmica". Llevaban semanas haciendo temblar Vinaròs.

La hemeroteca es cruel, la zona sigue siendo con Valladolid y Vizcaya la menos sísmica de Iberia, y si verdaderamente creían que era una zona de importante actividad sísmica, ¿qué pintaba allí una industria de conocido carácter sismogenético? Inyectar fluidos en el subsuelo es ya la forma de provocar terremotos de moda: el fracking lo abandera, la experiencia científica vuelve a ser infalible: incluso zonas no propensas han reaccionado con terremotos violentos.

No podemos asumir más que no se derivará daño alguno con los cambios en las capas freáticas

Hemos tomado medidas razonables, aunque todavía mejorables, cerca de las zonas de conocida sismicidad histórica. Sin embargo, en aquellas áreas donde estamos cambiando el régimen hidrológico, climático, tensional o industrial, no nos hemos parado a pensar en el efecto de nuestras actividades. Tenemos que pensarlo cuanto antes y planificar en consecuencia. Ya no podemos asumir más que no se derivará daño alguno con la reducción y cambios en las capas freáticas, con la modificación radical de las condiciones hídricas o tensionales de zonas que no son tan inertes como creíamos, pensando de esa manera seguir con esas prácticas sin tomar medidas que se incluyan en las normas de construcción. 

Iberia está llena de fallas, fallas que nos preceden en el tiempo, que ya estaban sacudiéndose antes de que nosotros pintásemos bisontes en Altamira y que aún no conocemos. La asesina falla de Alhama de Murcia fue descubierta y bautizada en 1979, sólo necesitó 32 años para matar, para provocar que ricos patrimonios fuesen perdidos, paisajes modificados de por vida, dramas personales incurables, sectores económicos irrecuperables; las comunidades que no le dieron importancia a la seguridad sísmica quedan afectadas por años, por décadas, a veces para siempre.

Es deber de la sociedad en general y de los científicos en particular el despertar en la medida de lo posible la inquietud de los profesionales involucrados en el diseño, construcción y mantenimiento de todas las obras de infraestructura, sean éstas de inyección de gas u otras de conocido carácter sismogenético, así como en los dirigentes y planificadores, para que se produzca un cambio de actitud hacia los problemas que pueden generarse por sus decisiones cuando no se tiene en cuenta el estado de conocimiento de una manera objetiva y natural, holística y participativa. Nuestras decisiones y por lo tanto actividades siempre tienen respuesta. Esta vez se llama Falla Castor ¿cuál será nuestro próximo descubrimiento?


LA OPINIÓN DE FLORENTINO PÉREZ, ACCIONISTA MAYORITARIO DE CASTOR

--------------------------------------------------------------
--------------------------------------------------------------


PREVENIR LO PREVISIBLE



La actividad humana ha jugado un papel primordial en este episodio sísmico

PREVENIR LO PREVISIBLE, ANTONIO ARETXABALA (7-X-2013)

En los días pasados la actividad sísmica en las inmediaciones del Castor disminuye en intensidad. Los últimos seísmos no llegaban a magnitud 3. Los epicentros, más desperdigados, se registran también frente a la ciudad de Tarragona (un par de seísmos menores de 2 grados). Pero no podemos cantar victoria, aunque tenemos algo a favor, y es que la energía disipada después de tantos terremotos puede suponer que quede menos para relajar tensiones.

No obstante estamos obligados a considerar que la sismicidad tiene una importante componente de contagio, es decir, la transferencia de esfuerzos es típica de estos fenómenos naturales, un efecto dominó que parece que se está resolviendo como en otras ocasiones cercanas en espacio y tiempo (Jaén, Navarra, El Hierro...). Aparecen epicentros más alejados de las primeras fuentes y vemos estos días hipocentros más profundos (hasta 20 kilómetros).

Fallas dormidas de más longitud parece que no han sido estimuladas como para sumarse a desencadenar terremotos más enérgicos. Algunas fracturas recientemente despiertas por las inyecciones no son muy grandes, pero lo suficiente (10-20 kilómetros) como para provocar terremotos de mayor magnitud que hasta la fecha, y éstas continúan tierra adentro.

En el sur de Cataluña y norte de Castellón colisionan dos grandes estructuras corticales: la cordillera Ibérica y la cordillera costera Catalana que ha generado ese par de pequeños seísmos, pero en este caso es prudente no relacionarlo aún con las inyecciones del Castor. Debido a dicha colisión se generaron dos grandes familias de fracturas o fallas con direcciones NO-SE y NE-SO, los recientes epicentros marcan esas líneas. Dichas fracturas se han estudiado en superficie, progresan hacia el mar donde desplazan grandes bloques dislocados.

El fondo marino entre Alcanar y Vinaroz quedó así esculpido como resultado de la dinámica geológica de los últimos millones de años. Aquí se explotó el petróleo que rindió el pasado siglo y ahora se aprovecha para el proyecto Castor con inyección de gas en el almacén de calizas porosas a 1.750 m de profundidad, uno de sus límites es una de esas fallas.

También se dibuja de epicentros el gesto físico global que las fuerzas tectónicas han modelado en ese área y hemos excitado, no puede pasar desapercibido. Epicentros alineados significan falla en movimiento. Pero otra vez deberemos ser prudentes. Desafortunadamente poco sabemos sobre cómo se desarrollarán estos fenómenos naturales, menos aún cuando como es el caso, nosotros los provocamos.

Las teorías científicas sobre las causas de los sucesos sísmicos, volcánicos y tectónicos, se han concebido como si el movimiento espacial de la materia mineral fuera el único acontecimiento a tener en cuenta. No es de extrañar que ninguna de las teorías hasta ahora, haya resultado realmente satisfactoria incluso para el pensamiento de orientación más mecanicista. En realidad, lo que sucede alrededor del Castor con las inyecciones de gas no son fenómenos de un tipo muy diferente al relacionado con la actividad sísmica de la Tierra y su relación con el clima y el agua, y éstos deberían ser tomados en cuenta por igual.

Cierto es que las fuerzas isostáticas, o el levantamiento cortical juegan un papel fundamental, y tarde o temprano la transferencia de esfuerzos se reparte entre las piezas del sistema, pero no es menos verdad que un pequeño cambio en la presión debida a los cambios introducidos artificialmente pueden modificar esa transferencia, lo cual supone que las actividades humanas juegan un papel primordial en la configuración espacial y temporal de esta sismicidad.

Pensemos en un alud: una diminuta piedra cae por una ladera, poco a poco más material se suma al fenómeno hasta el estrépito, puede acabar en catástrofe si el impacto final concluye en el medio humano. Así es la sismicidad desatada ahora. Erróneamente nos transmiten desde nuestras instituciones algo que no debería considerarse un dilema, si técnico o natural. Lo que ha detonado esta sismicidad es una actitud, un problema cultural, y por ende humano, social. No se consideró importante adelantarse a ella a pesar de los avisos de geólogos y plataformas ciudadanas.

Los geólogos deberemos insistir en que el medio humano y la Naturaleza no pueden destruirse mutuamente. Es parte de nuestro deber. Tenemos que conocernos y querernos, y con recortes en investigación no lo conseguiremos. Hoy Tarragona y Castellón viven un claro ejemplo de ello. Deberemos repensar la aplicación de normas sismorresistentes, configuraciones arquitectónicas y urbanas contemporáneas en nuestro hábitat. Hemos tomado medidas razonables, aunque mejorables, cerca de las zonas de conocida sismicidad, pero no en aquellas donde estamos cambiando el régimen hidrológico, climático, industrial.

Realmente lo sucedido es provocado. La inspección actual para conocer mejor el medio geológico sobre el que se actúa para aclararlo, se suma así al estudio pedido en 2010 por la Plataforma Ciudadana en Defensa de les Terres del Sénia. Alertaron entonces de la posible fractura de las rocas calizas por la alta presión, también de la activación de fallas cercanas. Justamente a lo que hoy todo apunta. No obtuvieron respuesta. Al no evaluarse adecuadamente el riesgo y comunicarlo a quienes debieron tomar decisiones, tampoco se le reveló a los ciudadanos. En Lorca nadie lo esperaba. Ricos patrimonios arruinados, paisajes modificados de por vida, dramas personales irremediables. Las comunidades que no concedieron importancia a la seguridad sísmica quedan heridas por décadas, a veces para siempre.


LOS SEÍSMOS INDUCIDOS EN CASTOR (JUSTO A LA MITAD)
EN RADIO EUSKADI, CON EVA CABALLERO

miércoles, 14 de mayo de 2014

URGE UNA NUEVA ACTITUD ANTE EL CAMBIO CLIMÁTICO




EL ÚLTIMO TEMPORAL EN SANTANDER EL PASADO MARZO (2014) PRODUJO GRANDES DESTROZOS

Ningún rincón del planeta se salva ya de una radical transformación que afecta a las condiciones ambientales y culturales



URGE UNA NUEVA ACTITUD ANTE EL CAMBIO CLIMÁTICO

No nos damos por aludidos, ni aunque la Casa Blanca de manera oficial advierta del hecho de que cada rincón de los EE.UU. ya sufren los perjuicios del cambio climático. El secretario general de la Asociación Meteorológica Mundial, Michel Jarraud, ha advertido que ya no vale el afirmar que no estábamos avisados, se ha presentado a los gobiernos un nuevo atlas que tiene como fin difundir información soterrada en documentos técnicos de la agencia y convertirla en "algo que pueda ser utilizada directamente por los que toman decisiones". En este atlas se traza un mapa donde intersectan la salud y el clima en esta era de calentamiento global, mostrando claramente ejemplos como los picos de meningitis y las tormentas de arena o los brotes de dengue con las lluvias.

Los denominados exilados climáticos superan ya los 50 millones de personas, han debido irse de sus ámbitos de vida, víctimas de enfermedades o acosados por la escasez de alimentos, son y serán una de las manifestaciones de un cambio que por mucho que queramos obviar hemos acelerado con nuestras actividades y un modelo de vida basado en la quema de combustibles fósiles. Pero ¿cómo hemos llegado a este punto? La influencia del cambio climático de origen humano en relación con una serie de disposiciones naturales se está observando, como se ha venido divulgando a científicos y gobiernos, a través de una variedad amplia de ajustes ambientales y cambios en los patrones atmosféricos. El más inmediato es ya un nuevo "El Niño" que podría formarse este verano: las temperaturas subsuperficiales de las aguas del Pacífico tropical se han elevado hasta los niveles que preceden un episodio de este tipo.

Pero nos advierten desde la Casa Blanca que estos cambios ya afectan tanto a la hidrosfera como a la atmósfera. Y vamos más allá: varios de los científicos que divulgamos una visión holística e interconectada de la actividad del planeta además sabemos que las zonas más profundas que sustentan nuestras ciudades y por lo tanto nuestras relaciones personales y culturales también están siendo objeto de esta influencia. El gran cambio en el que ya estamos inmersos concierne a todas las relaciones físicas e inmateriales del planeta.

Desde la última glaciación, la fascinante cifra de 52 millones de kilómetros cúbicos de agua fueron redistribuidos por el planeta, las capas de hielo se derritieron y los niveles globales del mar previamente agotados aumentaron más de 130 m, compensando así la distribución del peso de las enormes masas de agua sólida. El efecto rebote hoy continúa y se acelera de manera alarmante. No sólo los océanos se calientan, se acidifican al absorber CO2, los corales mueren, los animales deben adaptarse en otros contextos.

Por ejemplo, entre el 2001 y el 2010 la mayoría de los países rompieron los récords conocidos de eventos climáticos extremos, los niveles de los mares se incrementaron durante el siglo XX el doble de rápido que en el siglo XIX. La última década nos ha dejado una disminución en el hielo del Ártico sin precedentes geológicos conocidos, la aceleración en la pérdida de hielo en Groenlandia hace dos años hizo saltar las alarmas, pero no fue menos en los glaciares de montaña como los pirenaicos, donde nuevas especies comienzan a conquistar nuevos ecosistemas en la superficie a la par que la respuesta al reajuste de las capas profundas es sísmica.

El último informe de la ONU nos advierte de que el cambio ya afecta a todos los continentes y naciones, ningún rincón del planeta se salva ya de una radical transformación que afecta a las condiciones ambientales y culturales. La civilización al completo y por lo tanto la sociedad de cada país, necesita invertir en investigación, asumir esta realidad y planificar en consecuencia; el planeta al completo necesita asignar medios suficientes a los científicos para dotarnos de armas útiles capaces de resistir los embates de la Naturaleza sobre las ciudades, vistas éstas ya como las unidades estructurales planetarias de la sociedad del siglo XXI, pues desde 2010 más de la mitad de la población ya vivimos en ciudades y para dentro de 20 años seremos más del 60%.

El medio natural y el medio humano más que nunca están condenados a conocerse y comprenderse. Cuando hablamos de "Patrimonio Natural" estamos haciendo gala de un profundo carácter moderno, pero también de un acto de incautación de algo que a penas empezamos a comprender, y que menos aun podemos controlar. Por lo tanto el futuro inmediato pasa por adelantar ya propuestas científicas, urbanísticas, industriales, energéticas, de una distribución del territorio efectiva para que ambos medios no se devasten.

Así nos adelantaremos también a los acontecimientos asumiendo la realidad; ensayando ya la necesaria idea de que determinados elementos y configuraciones del medio humano, pueden ofrecer resistencia a los efectos negativos de una catástrofe, y mucho mejor si comenzamos ya a desarrollar las mejores herramientas para conseguirlo: la ciencia, la cultura y el urbanismo del siglo XXI.