domingo, 10 de septiembre de 2017

EL TERREMOTO DE CHIAPAS, MÉXICO, DEL 8 DE SEPTIEMBRE DE 2017 (M8.1) LUCES Y SOMBRAS


Figura 1. Zona epicentral del terremoto M8.1 del 8 de septiembre de 2017 (USGS).


En 2012 México dio una lección. Hoy más de 90 muertos, centenares de heridos y cerca de dos millones de personas sin suministros, nos recuerdan que no podemos luchar contra la naturaleza y vencerla, pero sí trabajar por mejorar nuestro entorno y modo de vida adaptándonos también a un medio a veces vehemente, pero que también es el que garantiza nuestra propia existencia. 


1. EL TERREMOTO DEL 8 DE SEPTIEMBRE DE 2017

El 8 de septiembre de 2017 a las 4:49h UTC, en la costa de Chiapas, en México, se produjo un terremoto como resultado del deslizamiento de alguna falla normal de profundidad media. Realmente la resolución de los mecanismos focales no aclara del todo si el terremoto se produjo en un falla que se hunde ligeramente hacia el SE o en un falla de inmersión bastante pronunciada con un desgarro NO-SE. 

En cualquier caso, la placa de Cocos colisiona y converge con América del Norte a una velocidad de aproximadamente 7,6 cm/año en dirección NE. La placa de Cocos se introduce por subducción por debajo de América Central en la conocida como "Trinchera de América Central" unos 100 km al SE de donde se produjo el desgarro. Tanto la localización, como la profundidad (unos 70 km) y el mecanismo de falla normal de este terremoto indican que es muy probable que se trate de un evento ligado a un accidente intraplaca, dentro de la propia Placa de Cocos que se hunde.


Figura 2. Área de desgarro y réplicas (USGS).
Normalmente los terremotos se representan como puntos en los mapas (figura 1), sin embargo los terremotos de este tamaño se describen mucho más acertadamente como deslizamientos de un área de falla extensa. 

Los eventos de falla normal del tamaño del terremoto del 8 de septiembre de 2017 (M8,1) son típicos del desgarro de superficies de alrededor de un área de 200 km de largo por 50 km de ancho, la cifra exacta de la prufundidad dada por ejemplo por el USGS (69.7 km) es por lo tanto una solución orientativa de varios datos (figura 2).

En los últimos 100 años, esta zona ha vivido otros ocho terremotos de escalas mayor de 7, la mayoría en la zona de subducción al SE del evento del pasado 8 de septiembre, cerca de la frontera México-Guatemala. Ninguna registrada fue superior a M7.5. 


El terremoto M7.4 en Guatemala en noviembre de 2012, resultó en al menos 48 muertos y más de 150 heridos con daños significativos cerca de la costa.

Figura 3. Epicentro del terremoto del 7 de noviembre de 2012 M7.4 Más info aquí.

Es interesante cómo se sintió en el la ciudad de México D.F. una vez más, pues en círculos de expertos es conocido el efecto "caja de resonancia" del área metropolitana sobre una base cuaternaria y de rellenos; una zona de amplificación de las ondas sísmicas, como sucedió por ejemplo en 1985 y estimuló una colaboración internacional de sus mejores técnicos y científicos en la comprensión de los fenómenos sísmicos.

México desde aquel 19 de septiembre de 1985 ha colaborado con la comunidad internacional activamente elaborando ejemplares planes de prevención, excelentes estudios sobre la distribución del territorio acorde con el tipo de riegos esperables, especialmente los sísmicos, una mejora considerable de los sistemas constructivos y una pedagogía de la cultura sísmica que salva vidas.

Dentro de los actos celebrados para conmemorar el 27 aniversario de la tragedia más grande jamás sufrida por México, el presidente Calderón afirmó con entereza: "... la tragedia de 1985 suscitó la respuesta unificada de un pueblo que nunca se rinde ante la adversidad, así sea tan grande como la de aquella mañana. Un pueblo que siempre, siempre encuentra el camino que le permite salir adelante...". Comentó además que "... un legado de la tragedia no fue el abandono, sino que de esta dolorosa experiencia, más que la apatía o la indiferencia, el mayor legado fue la unidad ante la tragedia, el sentido de pertenencia a una comunidad y a un gran país; la importancia de tendernos unos a otros la mano y, desde luego, la conciencia de tomar medidas preventivas para proteger la vida frente a la posibilidad de cualquier desastre...".


2. HISTORIA Y RESILIENCIA

En mi reciente viaje en mayo y junio de este 2017 a México para impartir una serie de cursos sobre Urbanismo y Geología, en la Facultad de Ingeniería Civil de la UANL en Monterrey, en el Estado de Nuevo León, pude comprobar la importancia que se le da a los fenómenos naturales como terremotos, deslizamientos, inundaciones, etc., a la hora de distribuir el territorio acorde con la realidad geológica y la dinámica del medio, dentro de los más modernos estándares internacionales, pero también la poca importancia que se le otorga desde las instituciones estatales y municipalidades más pendientes de valores económicos del territorio (figura 4).

Así es como se labraron muchas desgracias en el mundo entero. Articular buenas leyes basadas en el estudio científico para luego cumplirlas o no según convenga, sigue siendo un factor de desastre en México, en EE.UU. o en España.

Figura 4. Con varios profesores del Departamento de Geología y zonificación de la UANL (Monterrey) impartiendo un curso sobre urbanismo y dinámica del medio. La foto está tomada en una visita realizada a la Presa Rompepicos, proyectada para evitar las inundaciones catastróficas periódicas en buena parte de la ciudad de Monterrey. De momento su funcionamiento ha sido ejemplar tras el paso de varias tormentas y huracanes. Rompepicos se creó con la finalidad de ir dosificando las corrientes de agua que bajan de la Huasteca al río Santa Catarina y evitar las severas inundaciones, como las que ha sufrido la ciudad de Monterrey en las últimas décadas. El Cambio Climático estuvo en la mente de los proyectistas durante los estudios previos. Tras la catástrofe que se registró en 1988 a causa del huracán Gilberto, que dejó graves estragos en Nuevo León, nació la iniciativa de construir una presa que regulara el flujo de agua que baja de la Sierra Madre hacía la ciudad. Se inauguró en 2004, un año después vino la primera prueba con el huracán Emily y en 2010 con Alex. Se han evaluado como muy positivas y resilientes ambas experiencias. Nuevo León es una de las zonas con menos actividad sísmica de México, aún así en los planes urbanísticos de Monterrey se contempló esta realidad que saltó a la actualidad en los últimos años con varios terremotos M 4-5 ligados a las actividades de extracción de hidrocarburos no convencionales por medio de fracturación hidráulica (fracking).

En 1985, en la enorme y populosa Ciudad de México prácticamente nada ni nadie estaba preparado para una situación tan trágica; los elementos de rescate fueron insuficientes, se había vivido unos años antes, en 1957 "el terremoto del ángel", que sacudió México con una magnitud M7,9. El epicentro estuvo muy cerca de Acapulco. 

En la capital murieron más de 700 personas, casi 3.000 resultaron heridas, miles de edificios quedaron en ruinas, y la emblemática Victoria Alada del Paseo de la Independencia se desplomó. Pero en 1985 los bomberos, extasiados, salvaron a miles, y sí, fueron miles las personas atrapadas entre los escombros; fueron miles las personas que volvieron a nacer gracias al acto solidario de sus conciudadanos. Muchos, guiados por ese humano impulso que sale del alma lucharon hasta la extenuación, una vida salvada era el mayor de los regalos del cielo. México entonces dio al mundo una lección de solidaridad, una lección del corazón, todos lo vimos por las televisiones. La participación de la sociedad civil fue fundamental para amparar a la ciudad del trauma en que se encontraba inmersa, vimos a Plácido Domingo buscando a sus familiares, cuatro de ellos perecieron bajo las ruinas de aquella ciudad infernal, como tantos otros compañeros del arte, Rockdrigo, Frederik Vanmelle y muchos más.

Posteriormente, México fue resurgiendo de sus escombros, las políticas preventivas fueron ejemplares, y dieron otra lección, pero esta vez con la cabeza y para las cabezas. El sismo de 8,1 grados de 1985 había dejado una herencia de casi 15.000 edificaciones destrozadas y más de 100.000 viviendas sufrieron algún tipo de daño, principalmente en las delegaciones Cuauhtémoc con un 56%, Venustiano Carranza el 18%, Benito Juárez 17% y en las otras delegaciones el 13%. La cifra oficial de víctimas no estuvo nunca clara pero, se especula que pudo haber entre 10.000 y 40.000 muertos.

El 20 de marzo de 2012, cuando un terremoto de escala 7,8 con epicentro en el estado de Guerrero volvió a sacudir al país y a México D.F., algo había cambiado, esta vez no hubo muertos (se contabilizaron dos muertes, una por infarto y otra por caída de ladrillo), unos pocos heridos, y leves daños materiales, además después de dos réplicas destacables de 5,0 y 5,3. Entonces escribí este artículo a petición de ABC: "México ha dado una lección". Miles de personas en la capital, como ha sucedido esta vez tras desarrollar un avanzado sistema de alertas, después de reaccionar como aprendieron desde pequeños, salieron a las calles muy asustadas. Pero las lecciones ya se habían materializado, ya habían penetrado en lo más profundo de cada mexicano y automáticamente los resortes pedagógicos se accionaron, tras 32 años, las lecciones dieron su fruto. Sin embargo aún queda mucho por aprender y por trabajar.


3. PERO EL CAMINO HACIA LA EXCELENCIA NO ES FÁCIL

Esta vez, el pasado viernes 8 de septiembre, con el ya denominado "terremoto del siglo" no hizo falta que sonaran las alarmas instaladas en las ciudades. Sonaba ya con potencia el temblor bajo los pies de la ciudadanía, temblaron y se rompieron las ventanas, las farolas, el asfalto... La zona más pobre del país, en esa extraña elección de la naturaleza empeñada siempre en golpear donde más daño puede hacer, veía derrumbarse los edificios.

Más de 90 muertos, centenares de heridos y cerca de dos millones de personas sin suministros nos recuerdan que no podemos luchar contra la naturaleza y vencerla, pero sí trabajar por mejorar nuestro entorno y modo de vida adaptándonos también a un medio a veces vehemente, pero que también es el que garantiza nuestra propia existencia.

Es de destacar una foto en la era de las RR.SS.: se trata de un edificio público de la localidad de Juchitán que muestra un amasijo de escombros sobre el que se mantiene erguida la bandera nacional, se convirtió en viral en muy poco tiempo. Allí murieron 17 personas y colapsaron más de un centenar de edificios. La instantánea motivó rápidamente el espíritu de lucha de muchos mexicanos. En Twitter aparecieron diversos comentarios: “¡Vamos México!”, “México siempre en pie! Bandera en alto. Viva México!”, “México en pie. No desfallezcamos”... Un poco después se indicó que esa bandera fue puesta por un ciudadano afectado por el fuerte sismo que estaba tratando de rescatar personas entre los escombros. “La puso un señor, pero fue un tuit muy emotivo”, apuntó en su mensaje la usuaria con captura del momento.

Figura 5. Foto viralizada en RR.SS. tomada en Juchitán

 4. LAS LUCES DE TERREMOTO 

ARTÍCULO: LA SISMICIDAD: ALGO MÁS QUE UNA TRANSFERENCIA DE ESFUERZOS

Como en otras ocasiones y como ya hemos tratado en este blog, minutos antes y mientras se sucedió el terremoto del 8 de septiembre en México, se observaron luces conocidas como "luces de terremoto". Es un fenómeno bien conocido desde la antigüedad hasta nuestros días. Una de las primeras descripciones del fenómeno fue dada por el estoico Publius Cornelius Tacitus (Tacito), quien en su Annalium describió que en el terremoto de la ciudad de Achaian, en 373 a.C. fueron vistas unas luces. Cita el terremoto del 17 d.C. que destruyó 13 ciudades del Asia Menor, bajo el consulado de Cecilio y Pomponio. Se vieron flamas inmensas al momento del terremoto.

Todas las teorías científicas sobre las causas de los sucesos sísmicos, volcánicos y tectónicos, se han concebido como si el movimiento espacial de la materia mineral fuera el único acontecimiento a tener en cuenta. No es de extrañar que ninguna de las teorías, hasta ahora, haya resultado realmente satisfactoria incluso para el pensamiento de orientación más mecanicista. En realidad, lo que sucede por ejemplo en Solfatara no son fenómenos de un tipo muy diferente al relacionado con la actividad sísmica de la Tierra, y éstos deberían ser tomados en cuenta por igual.

Se trata de una peculiar, casi aterradora, decoloración intensa del cielo y, para aquellos familiarizados con ello, es un signo seguro de un terremoto inminente en algún lugar cercano. Este fenómeno nos enseña que un cambio en las condiciones de la Tierra, se traducen en un movimientos violentos de su corteza, afectando a una región de muchas más formas que haciéndolo sólo sobre las capas subterráneas donde se suelen dar las causas de los eventos puramente mecánicos. Ya son muchos los testimonos al respecto, youtube está lleno de ellos.

El ser humano no se excluye de experimentar directamente la naturaleza supra-espacial de los movimientos sísmicos; en la vida de Goethe hay un claro ejemplo de esa intuición. El escritor y científico germano lo manifestó con el terremoto de Messina de 1783, de ello informó su secretario Eckermann, quien se enteró de la historia por un anciano que había sido ayudante de cámara de Goethe en aquel momento. Su extensa obra científica incluye tratados de botánica, geología, mineralogía, etología, anatomía, etc. 

Esto es lo que el anciano, a quien conoció Eckermann por accidente un día cerca de Weimar, le dijo:

  "...Una vez Goethe me llamó en medio de la noche y cuando entré en su habitación vi que había arrastrado su cama de hierro a la ventana y estaba acostado allí, contemplando el cielo me preguntó: ¿no has visto nada en el cielo? y cuando contesté "No", me rogó que corriera a través de la ronda y preguntara al hombre de guardia si había visto algo. No se había dado cuenta de nada, y cuando volví me encontré al maestro que seguía en la misma posición, mirando al cielo. Escucha, dijo, este es un momento importante, ahora está habiendo un terremoto, o enseguida va a tener lugar uno. 

Entonces él me hizo sentar en la cama y me mostró en el cielo por qué signos sabía esto. Cuando le pregunté, acerca de las condiciones meteorológicas, Goethe dijo: ha sido un día muy soleado, muy tranquilo y bochornoso. Hay que creer en Goethe, para él sólo era una cuestión del tiempo, porque al final las cosas siempre ocurrían como él decía que lo harían...". 

Al día siguiente Goethe relató sus observaciones en la corte, algunas mujeres y hombres murmuraban sobre lo que llamaban "los sueños de Goethe", pero el duque y otros presentes le creyeron. Unas semanas más tarde la noticia llegó a Weimar, en esa noche (5 de abril de 1783) parte de Messina había sido destruida por un terremoto..."

No hay ningún registro por el propio Goethe sobre la naturaleza del fenómeno percibido por él durante aquella noche, a excepción de un breve comentario en una carta a la señora Stein, escrita al día siguiente, en ella afirma haber visto una luz "en el norte del sureste de un carácter extraordinario", lo que le hizo temer que "un terremoto habría tenido lugar en alguna parte".

Los informes posteriores de sus biógrafos, nos llegaron como que posiblemente no habría habido ningún fenómeno exterior perceptible; en absoluto, lo que Goethe debió creer que estaba viendo con sus ojos corporales fue además la proyección de una experiencia puramente suprasensible, intuitiva, pero no por ello, como está testificado, menos objetiva.


Figura 6. Luces de terremoto en 8 de septiembre de 2017.

martes, 29 de agosto de 2017

DECLIVE GLOBAL Y SOLIDARIDAD. UN AÑO DE LA CRUDA REALIDAD




El siglo XX desarrolló formas de gobierno firmes, decididas y que dispusieron de poderes fuertes para ser capaces de mantener el orden; un flujo de energía abundante, creciente y accesible lo hizo posible.

Hoy todo eso se esfuma con el declive energético y las únicas maneras de asegurarlo son una decidida apuesta por la cultura y cambio progresivo hacia un orden social acorde con las nuevas circunstancias, o en su caso alguna clase de totalitarismo.

Los conflictos del siglo XXI se diferencian de otros anteriores, incluidas guerras entre Estados, porque ahora éstos se están produciendo entre los ciudadanos y sus propios gobiernos.

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Hace unos años, al comienzo de este blog, casi no abarcábamos problemas de índole internacional, pero siguiendo el espíritu del mismo, y sin perder de vista el pilar fundamental de su fundación: la resiliencia de las comunidades, hay un tema que a golpe de presencia en nuestras vidas fue adquiriendo notoriedad, sobre todo a partir de la segunda mitad de 2014 coincidiendo con la caída de en los precios del barril de crudo que nuca se recuperó. Hablamos de la inestabilidad global internacional, la inestabilidad sistémica que afecta a los estados, a las economías, a los precios de las materias primas, a las políticas paliativas de desastres naturales, en especial los propiciados por el cambio climático, a las relaciones afectivas...


1. HA PASADO UN AÑO DEL ESTRENO DE LA CRUDA REALIDAD

El pasado 12 de agosto se cumplió un año del estreno de "LA CRUDA REALIDAD" y las cuestiones entonces tratadas han seguido el camino entonces previsto, en algunos casos se agudizan ciertos problemas de suministro de materias primas y una ligera caída en el transporte; en este tiempo incluso estamentos internacionales como la Agencia Internacional de la energía AIE, un órgano de la OCDE que asesora a los gobiernos en la materia de recursos energéticos, han dado la razón a quienes intentábamos advertir del problema inminente con los recursos energéticos y minerales, el cambio climático y el denominado "orden social".


Figura 1. Según la AIE la oferta de energía primaria que somos capaces de poner en el mercado en forma líquida comenzó en 2015 un ligero declive (es probable que fuese en la segunda mitad de 2014). Hacia el año 2018 la demanda sobrepasará a la oferta. Como hay una tremenda falta de inversión que parece alargar su sombra durante 2017 y más allá ya que no es rentable invertir en petróleo a 50 $/barril, extrayendo de lugares cada vez más costosos y de peor calidad, se produciría un repunte de precios que sólo podría ser compensado por un aumento de la producción o una caída de la demanda. En la AIE dan por supuesto que se producirá un aumento de la demanda y que ésta llevará a un aumento de la inversión que estimularía al petróleo de fracking en un nuevo auge, aunque ya sabemos que esta ruinosa técnica decae a ritmos de entre el 5% y el 10% anual en los mejores yacimientos norteamericanos, sobre todo desde 2015, por ejemplo Bakken se ha vuelto un escenario de quiebras en cadena. La AIE (OCDE) muestra la solución del problema: cuando los precios del petróleo vuelvan a ser altos entre 2018 y 2020 se producirá una caída de la demanda por el único itinerario que conocen los países occidentales no productores de petróleo: la destrucción de la actividad económica y su consiguiente recesión, nada nuevo que no conozcamos en casa cuando el precio del petróleo sube. Es decir, la propia OCDE está preparando a los gobiernos del cambio o de lo de siempre para afrontar una recesión que no tiene por otro lado, nada que no se conozca y que ni siquiera el problema energético podría disparar, sino que antes puede hacerlo la crisis de deuda. La respuesta local siempre ha sido la misma, con o sin cambio: destrucción de empleo y recortes en sanidad, cultura, educación, atención social, etc.

El mundo vive un recrudecimiento de las tensiones en toda actividad planetaria y la difícil coyuntura financiera aumenta las posibilidades de agresiones bélicas, terrorismo casero y control de las libertades ¿Cuáles son entonces los síntomas y cuáles las causas para poder tomar decisiones acertadas? Precisamente desde hace años, comentábamos que los conflictos del siglo XXI se diferenciaban de otros anteriores, incluidas guerras entre Estados, porque ahora éstos se están produciendo entre los ciudadanos y sus propios gobiernos. No hablamos sólo de Siria y una guerra alentada para esquilmar recursos o posicionarse en el control de los mismos, ni de Cataluña, salvando las grandes diferencias, en tensión permanente con el Estado al que todavía pertenece, pero bajo este inevitable paraguas podemos contemplar que las relaciones entre las personas se vuelven cada vez más violentas.

El término “tercera guerra mundial” no ha quedado en el ámbito de la ficción, afirman tantos y tantos expertos. En ese sentido destacan que el conflicto global se está originando por la crisis financiera mundial y enfrentará a coaliciones formadas sobre la base de preferencias de los países acerca del orden mundial: un modelo de dominio de los países desarrollados que no se quiere abandonar y un modelo de mundo multipolar desglobalizado.

Como comentamos más arriba la caída en los precios del crudo aparece como la manifestación de algo más profundo a lo que no se le ha dado la importancia que merece, pero es fundamental comprender que sin ser la única explicación del gran problema de esta crisis cada vez más violenta, sí supone un importante factor de desestabilización, dado que es el pilar fundamental de la actividad económica global tal cual ha regido el devenir de nuestra cultura tecnológica-industrial desde la segunda guerra mundial.

Según algunos "expertos" la caída de los precios de finales de 2014 se debe a la abundancia de crudo impulsada por las nuevas tecnologías como el fracking o nuevos refinados más eficientes. Según otros también "expertos" lo que hay es una guerra de poder y precios cuyas armas son financieras, una guerra contra ciertos países con motivos variopintos, Arabia Saudí, contra Irán, Rusia contra EEUU, varios viceversas e incluso EEUU contra todos "los malos", incluida la recientemente desaparecida de los medios Venezuela (el país con más reservas probadas del mundo, aunque sea de baja calidad), con sus armas estrella representadas primero por el fracking y después por la revolución del fracking 2.0 y la progresiva sustitución de energía fósil por energía renovable en algunos procesos, además de la financiación de grupos radicales donde parezcan necesarios para acceder a los ansiados recursos energéticos.

Otros analistas más avezados ya se dieron cuenta hace muchos años de un hecho incontestable: la energía es un precursor de la actividad económica y no un mero producto sometido a leyes de oferta y demanda. Los momentos históricos de crecimiento, euforia tecnológica y social coinciden con incrementos en el gasto de energía, una tónica que ha vivido con el homo sapiens en todas sus organizaciones sociales desde la salida de las cuevas hasta la revolución del fracking 2.0, salvando momentos puntuales de guerras o colapsos de civilizaciones, o ambas cosas.

LA CRUDA REALIDAD (AITOR IRUZKIETA)


2. LLAMANDO A LAS COSAS POR SU NOMBRE

Y he aquí que nadie quiere llamar a las cosas por su nombre, pero bajo esta perspectiva histórica energética vivimos ya una guerra global y vivimos tiempos de colapso. La primera la está viendo y percibiendo muy de cerca una buena parte de la ciudadanía, tan sólo hay que asomarse a los medios aquí o allá; pero el colapso de nuestra organización social actual está pasando más desapercibido por la cantidad de antídotos temporales y parches usados en su disimulo.

Los grandes centros hoy considerados creadores de ideas y tendencias son o están en manos de los partidos políticos, que a su vez deben actuar con pleitesía y sumisión hacia las grandes corporaciones empresariales y bancos que los mantienen; también dueños de los medios de comunicación de masas. A ninguno le interesa comenzar a asumir que la última organización social que nos ha hecho crecer y evolucionar está en franca decadencia y que por sus características específicas, el denominado capitalismo global es capaz de fagocitarse a sí mismo en estado terminal tan sólo por cuestiones de índole geológica. Explicar la crueldad no da votos. Sin embargo es la única manera de afrontar lo que viene porque o damos entrada a la cooperación o se instalará algún tipo de solución totalitaria.

No se es consciente en la clase dirigente del hecho científico inevitable, concretamente geológico, absolutamente innegociable, de que partes vitales de nuestra compleja sociedad, van a dejar de funcionar rápidamente a medida que el petróleo escasee. Idea por otra parte que no consigue entrar en las mentes esculpidas y formadas en un mundo en constante expansión y crecimiento y moldeadas con la modernidad industrial, pero un mundo abocado a esta inapelable descomplejización que ya vivimos, fenómeno social que incluso provoca un rechazo irracional y violento. El peligro consiste en meterse en callejones sin salida que habrá que desandar como sociedad con el costoso gasto de energía adicional que ello conllevará. Pero aún más peligroso será el enorme descontento y frustración social, caldo de cultivo para legitimar la vuelta de regímenes de extrema derecha en la falsa promesa de volver a un pasado lleno de optimismo, aunque ello conlleve la privación de los recursos más básicos o de derechos humanos elementales para amplias bolsas de población.

Volviendo a la energía como precursor de la actividad económica, tenemos que dar la razón a algunos de los "expertos" pero de manera parcial. Es verdad que estamos a las puertas de producir casi cien millones de barriles diarios de cosas que llamamos petróleo, bajo esta perspectiva nunca antes hemos dispuesto de tanta energía o capacidad de hacer trabajo, pero entonces algo falla tras una década de crisis, y las perspectivas no son precisamente optimistas por mucho que los voceros de los interesados en no resolver el problema lleven vendiéndonos brotes verdes, luces al final del túnel o varios fines de la crisis desde 2007.

El problema es que cada vez es más difícil obtener la energía que haga el trabajo de complejización y expansión de nuestra economía y nuestra sociedad, simplemente porque una parte muy importante ya de esa energía está siendo usada para conseguir la propia energía, hasta el punto que ciertas actividades denominadas de extracción de energía no lo son, sino que los gastos ingentes de energía utilizada para extraerla convierten esa actividad en un sumidero. El fracking es una de ellas. La mayoría de energías denominadas renovables no pueden ofrecer la densidad y capacidad de trabajo que brindó el nunca mejor llamado oro negro. Éstas no garantizan la continuidad de nuestro estilo de vida consumista y derrochador y probablemente nunca lo consigan.

Como era de esperar, paralelo a este fenómeno puramente geológico se produce el efecto contrario al esperado: la descomplejización de nuestra sociedad que está diseñada para el crecimiento continuo (y por lo tanto complejización creciente); así que el maquillado de indicadores como el PIB para enmascarar la cruda realidad vienen inevitablemente acompañados por la pérdida de poder adquisitivo de la gran mayoría, así como de una exclusión social cada vez más aguda, el incremento de la violencia global y el terrorismo casero, etc., todos son efectos colaterales, nada tienen que ver con religiones o culturas étnicas, no entraremos en algo tan obvio.


3. TIEMPOS DE CAMBIO, PERO MUY ACELERADO...

Vivimos tiempos en que lo local se impone a lo global, es pura lógica y necesidad. Las ideologías se resisten a admitir la desglobalización inminente, sean de izquierdas o de derechas, tampoco el contrastable hecho de que se ha llegado a varios topes (la literatura del #PeakOil suele hablar de picos) en los puntales que sostienen nuestra economía, nuestra sociedad y por lo tanto nuestras relaciones humanas, también con nuestro entorno ambiental. El ser humano no puede disponer de la capacidad de control del medio que garantiza su existencia como lo hizo en las últimas décadas gracias a la disponibilidad de energía barata y accesible. Menos aún hacerlo a sabiendas de que intentarlo puede acabar con que el medio natural, que siempre gana cualquier pulso, se vuelva demasiado inestable. El medio humano, tecnológico e industrial y el medio natural, no pueden ni deben acabar aniquilándose mutuamente.

Cuanto antes asumamos este hecho natural mejor para la propia organización social y por lo tanto urbana (más de la mitad de la población del planeta vivimos en ciudades desde 2010). Los efectos secundarios de la euforia vivida cada vez golpean con más crueldad y no nos hemos preparado para su impacto, el cambio climático sería el exponente más contundente. La tercera revolución urbana moderna suscita cambios profundos en las formas de pensar, construir y gestionar nuestras ciudades. La evolución a nuevas necesidades, a nuevas formas de pensar y actuar, de los vínculos sociales, el desarrollo de nuevas ciencias y nuevas tecnologías ya presentes y el cambio de naturaleza y escala de los desafíos colectivos.

Los nuevos tiempos traen un nuevo urbanismo de marcado carácter geológico, con una nueva economía que lo sustenta muy alejada ya de las propuestas carentes de resiliencia de aquel paleourbanismo posible gracias a la energía creciente disponible a lo largo del siglo XX. Aquella manera de interaccionar necesitaba formas de gobierno firmes, decididas y que dispusieron de poderes fuertes, para ser capaces de mantener el orden; un flujo de energía abundante, creciente y accesible lo hizo posible. Hoy todo eso se esfuma con el declive energético y las únicas maneras de asegurarlo son una decidida apuesta por la cultura y cambio progresivo hacia un orden social acorde con las nuevas circunstancias, o en su caso alguna clase de totalitarismo.

Figura 2. LA CRUDA REALIDAD es un documental de Aitor Iruzkieta que trata sobre el Peak Oil o más bien sobre el Peak Everything, es decir sobre el pico del petróleo y el de todas las cosas. Es quizás el más completo análisis divulgativo al respecto de todos los documentos multimedia en castellano, que tratan el tema de esta crisis interminable e imposible de atajar. En el documental varios científicos, economistas, ingenieros, artistas, analistas, investigadores, de la talla de Emilio Sández Álvaro, Ander Aguirre, Antonio Turiel Martínez, Margarita Mediavilla, Pedro A. Prieto, Antonio García-Olivares, Michael Höök, Gail Tverberg, Carlos Erdozáin, Gonzalo Escribano, Santi Piraña..., hablamos abiertamente del reto de este acelerado cambio global que ya tenemos aquí.

jueves, 22 de junio de 2017

EL CAMBIO CLIMÁTICO ES NUESTRO PROBLEMA, NO EL DE GENERACIONES FUTURAS.



Figura 1. La falta de agua y la ausencia de caudal ecológico en el río Bullaque, en la provincia de Ciudad Real, está matando los ecosistemas. El embalse de El Vicario intenta desembalsar 75 litros por segundo que sumados a los 200 del de Torre de Abraham, son insuficientes para recuperar las láminas de agua.

Ya somos un tercio de la población del planeta la que está expuesta a condiciones climáticas con olas de calor letales.

Las represas y los embalses que ha construido el hombre, son mayores emisores de gases de efecto invernadero de lo que creíamos, en especial de metano por descomposición de la materia orgánica que aportan los ríos.

La segunda ley de la termodinámica es inapelable: la energía ni se crea ni se destruye, se transforma, y lo hace en una sola dirección: de disponible a no disponible, se disipa en la atmósfera y los océanos.

No es la atmósfera nuestro único basurero favorito, los océanos mantendrán más toneladas de plástico que toda masa de vida marina en un par de décadas. También nuestros cuerpos lo son.

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1. CAMBIO CLIMÁTICO, INDUSTRIA, TRANSPORTE, EMBALSES Y NO HAY MÁS QUE HABLAR

Ya somos un tercio de la población del planeta la que está expuesta a condiciones climáticas con olas de calor letales. Aún no acaba de calar hondo en nuestros dirigentes, pero digan lo que digan sus primos, las ingentes cantidades de hidrocarburos quemados desde hace algo más de 200 años están tras el cambio climático que ha provocado el calentamiento global, el efecto más conocido es que es debido a la acumulación de gases de efecto invernadero en nuestro basurero favorito: la atmósfera. Sin embargo, el calentamiento se ha acelerado de manera alarmante en los últimos años a pesar del auge de las denominadas energías renovables, que ni lo son tanto, ni aportan la energía neta de los hidrocarburos. Los últimos estudios presentados en la revista Bioscience por la Universidad de Washington apuntan a que la industria o los 1.300 millones de automóviles que circulan diariamente por el planeta son responsables del calentamiento global, pero no son los únicos.

Las represas y los embalses que ha construido el hombre, ya sea para producir energía eléctrica, almacenar agua potable u otros propósitos, son los responsables que originan la emisión de 1.000 millones de toneladas de gases contaminantes cada año, en especial metano (en un 80%) por descomposición de la materia orgánica que aportan los ríos a los embalses; un gas, el metano, unas 34 veces más potente que el CO2 como gas de efecto invernadero.

No es la atmósfera nuestro único basurero favorito, los océanos mantendrán más toneladas de plástico que toda masa de vida marina en un par de décadas; es inevitable su entrada en la cadena trófica. También nuestros cuerpos lo son, casi la mitad de los elementos de nuestra estructura física provienen de esos hidrocarburos ("Comemos combustibles fósiles", Dale Allen Pfeiffer 2006) que durante millones de años produjo la Tierra (gracias a la tectónica de placas, la cual coció en su interior la energía solar), el plástico como disruptor hormonal y precursor de un buen número de cánceres hormonales ya tiene un papel protagonista en la macabra obra del suicidio colectivo del siglo XXI. Desde la ONU y el IPCC, se asume con resignación el hecho de que ya es "casi inevitable" que ocurran muertes por altas temperaturas en vastas áreas del planeta. Cada año, el equivalente al trabajo de dos millones de años de energía solar fosilizada en el interior terrestre son liberadas a esos basureros favoritos.

Casi la mitad de la población de esta casa común estará en 2100 expuesta a olas de calor letales, aunque se reduzcan las emisiones de esos gases que poco a poco nos van ahogando. Así, con la crudeza y frialdad de los datos concluye el nuevo estudio realizado por la Universidad de Hawái. Se analizaron más de 1.900 casos de muertes relacionadas con olas de calor en 36 países en las últimas cuatro décadas. Superar los 40ºC durante semanas de junio, en Jaén, Córdoba o Sevilla ya no se debería llamar ola de calor.


2. ECHAR LEÑA AL FUEGO

Si Cantabria, Euskadi, Navarra, Asturias o Galicia sufren algo parecido puede ser consecuencia de una ola, pero una ola o tren de olas que cada vez nos visita con más frecuencia. La realidad es que Iberia se está saharizando a pasos agigantados. Las Bardenas Reales en Navarra (figura 2) avanzan unos pocos kilómetros al año en dirección norte. En un par de décadas llamarán a las puertas de Pamplona. Tras las pueriles declaraciones del consejero de sanidad de la Comunidad de Madrid sobre niños que aguantan en los colegios a más de 35ºC para que aprendan a hacer abanicos, redes sociales y portavoces de grupos políticos incidieron en la apremiante necesidad de instalar más aire acondicionado. Instalar aire acondicionado para evitar el calor del cambio climático es echar más leña al fuego, o como apuntan Marga Mediavilla y Jorge Riechmann "apagar el fuego con gasolina".

Figura 2. Las Bardenas Reales, Navarra.
Nuestros dirigentes parecen carecer de formación científica o mirada holística y temporal más allá de los cuatro años de legislatura, así es como se está labrando la peor tragedia histórica de Iberia. Unos por otros los científicos somos acallados, nuestras frías y descarnadas apreciaciones son incómodas, pero todo se realimenta y las consecuencias de esta actitud son también la de echar más leña al fuego, por lo que pronto pasarán factura. Hace décadas que deberíamos haber empezado a acondicionar nuestros edificios con criterios bioclimáticos y en especial el uso de la geotermia para conseguir protegerlos tanto del calor del verano como del frío del invierno.

De lo que se trata es de disminuir el consumo de energía, no de aumentarla, es una imposición geológica, la energía necesaria para extraer energía (desde Tasas de Retorno Energético o TREs menguantes) es cada vez mayor porque el petróleo barato y de calidad alcanzó su cenit en 2005 (AIE-OCDE) y los sucedáneos y nuevas tecnologías de extracción desarrolladas en los últimos doce años nos han llevado a una crisis sin precedente que no tiene solución técnica en el marco conocido como "economía de mercado", cada paso que damos en esa dirección supone un aumento en cualquier emisión de gas de efecto invernadero, puesto que la movilización de recursos y trabajo es cada vez más grande para obtener menos energía neta (figura 3).


3. DECRECER O ABRASARSE

Nuestra evolución ha sido un curioso fenómeno, algunos hitos importantes que cambiaron el mundo hoy amenazan nuestra fugaz existencia sobre este planeta. Son muchos y variados los momentos destacables, pero los últimos acontecimientos, muy apretados en el tiempo, no deberían perderse de vista. El año 2005 supuso el año del pico del crudo, 2008 el colapso de los mercados desvinculados de una economía física real. Desde 2010 más de la mitad de la población mundial ya vivimos en ciudades, una nueva experiencia para la vida en el planeta. El consumo de recursos y el almacenamiento de desechos para intentar sostener esta nueva y voraz unidad de la arquitectura planetaria (la ciudad) se disparó. Comienza una decadencia que no parece ver fin. En 2015 las contaminantes extracciones no convencionales que fueron la última esperanza del crecimiento económico global también entran en decadencia, hemos tocado el máximo techo que nuestra tecnología podía acometer.

Figura 3. La energía del futuro (Gail Tverberg)

El petróleo, carbón, uranio o gas eran y son la sangre que movió y mueve a la sociedad industrial y tecnológica, pero ya sabíamos que eran recursos finitos que en algún momento iban a faltar. Ese tiempo llega y lo hace irrumpiendo en la historia con sus efectos secundarios de la mano del cambio climático. El decrecimiento es por lo tanto una imposición del planeta, aunque las cifras de indicadores artificiales y cambiantes según convenga (como el PIB) apunten a un crecimiento económico; éste hace décadas que en términos de economía física neta no se produce. La segunda ley de la termodinámica es inapelable: la energía ni se crea ni se destruye, se transforma, y lo hace en una sola dirección: de disponible a no disponible, se disipa en la atmósfera y los océanos.


4. NECESITAMOS MATERIA ORGÁNICA Y UNA TRANSICIÓN ENERGÉTICA LÓGICA

Necesitamos incorporar urgentemente la materia orgánica perdida de nuestros suelos y hacer un esfuerzo para luchar contra la desertización de Iberia, es la única salida de protección contra la aridez progresiva del modelo agrícola tecnificado y totalmente petróleodependiente, pues tanto pesticidas como fertilizantes y trabajo de maquinaria además de contaminantes del elemento vital que supone el agua, dependen del oro negro, el cual, como indica la AIE entre 2018 y 2020 elevará sus precios por imposibilidad de satisfacer la demanda. Pero desafortunadamente, el agua en España ya es un bien sometido a especulación, tocado por la corrupción y por lo tanto abocado a la muerte si no se ataja cuanto antes (figura 5).

Figura 4. Según la AIE la oferta de energía primaria que somos capaces de poner en el mercado en forma líquida comenzó en 2015 un ligero declive (es probable que fuese en la segunda mitad de 2014). Hacia el año 2018 la demanda sobrepasará a la oferta. Como hay una tremenda falta de inversión que parece alargar su sombra durante 2017 y más allá ya que no es rentable invertir en petróleo a 50 $/barril, extrayendo de lugares cada vez más costosos y de peor calidad, se produciría un repunte de precios que sólo podría ser compensado por un aumento de la producción o una caída de la demanda. En la AIE dan por supuesto que se producirá un aumento de la demanda y que ésta llevará a un aumento de la inversión que estimularía al petróleo de fracking en un nuevo auge, aunque ya sabemos que esta ruinosa técnica decae a ritmos de entre el 5% y el 10% anual en los mejores yacimientos norteamericanos, sobre todo desde 2015, por ejemplo Bakken se ha vuelto un escenario de quiebras en cadena. La AIE (OCDE) muestra la solución del problema: cuando los precios del petróleo vuelvan a ser altos entre 2018 y 2020 se producirá una caída de la demanda por el único itinerario que conocen los países occidentales no productores de petróleo: la destrucción de la actividad económica y su consiguiente recesión, nada nuevo que no conozcamos en casa cuando el precio del petróleo sube. Es decir, la propia OCDE está preparando a los gobiernos del cambio o de lo de siempre para afrontar una recesión que no tiene por otro lado, nada que no se conozca y que ni siquiera el problema energético podría disparar, sino que antes puede hacerlo la crisis de deuda. La respuesta local siempre ha sido la misma, con o sin cambio: destrucción de empleo y recortes en sanidad, cultura, educación, atención social, etc.

Deberíamos estar ya trabajando de manera acelerada en la transición energética de la que se debate en parlamentos, mesas de reflexión, borradores de partidos políticos o tribunas, pero que no se abarca por falta de consenso ideológico (que no lógico). La transición energética y la adaptación al cambio climático se pueden realizar con una importante labor pedagógica y de veraz información. La sociedad debe saber que cada individuo debe vivir de una manera lo más sostenible posible. Desde hace décadas se dan pautas para la transición menos traumática, pues como todas lo está siendo.

El ser humano se supone que es un animal inteligente, debería estar claro para él que incluso en las condiciones más severas hay soluciones, se ha adaptado a casi todo, ahora le queda aprender a crear puestos de trabajo, evitar la pobreza y promover un reparto equitativo de la riqueza en condiciones de decrecimiento energético y por lo tanto económico sin ningún miramiento. Sin embargo en el marco del "capitalismo de amiguetes" y la corrupción galopante que además se le perdona a los grandes poderes que ya actúan en ocasiones como grandes organizaciones criminales, es imposible. 

Tenemos dos opciones, o decrecemos por las buenas (lo arriba indicado), o lo hacemos por las malas (conflictos sociales, regímenes totalitarios, control de las libertades e incluso guerras), pero nos pongamos como nos pongamos lo vamos a hacer. Y el problema no es para ninguna generación futura. El problema ya es nuestro.

Figura 5. El agua en España ya es un bien sometido a especulación, tocado por la corrupción y por lo tanto abocado a la muerte. 

lunes, 15 de mayo de 2017

A LA MEMORIA DE JAVIER BADA



Queridos lectores, el sector de la construcción en España y en especial toda la sociedad de Navarra, dedicamos un recuerdo especial a quien aportó con tanta generosidad, grandes dosis de inteligencia, innovación y personalidad a los procesos y a la manera de construir y edificar. Cada vez que un edificio nos acoge, un puente o una calle nos sustentan, hay mucho trabajo avalando su garantía de uso, su durabilidad y resistencia. Javier, una de esas mentes privilegiadas cuya voluntad ya se ha desligado del devenir del tiempo, continúa conduciendo y refrendando también nuestra protección. 


A LA MEMORIA DE JAVIER BADA

Nos ha dejado una gran persona, un gran amigo, un gran profesional que impulsó los mayores estándares de calidad en la construcción navarra. No hay empresa del sector, cantera, cerámica, central de hormigón o de estructuras que no conociese a Francisco Javier Bada, entregado en más de veinte años a la labor de mejorar continuamente los materiales de construcción, los elementos de la edificación y hasta a las personas que los tocamos. Él siempre nos enseñó desde la más desinteresada humildad y sabiduría. Son incontables los barrios y las calles de toda Navarra, de norte a sur y de este a oeste, tras los que su rúbrica certifica el estado óptimo de cualquier material que nos cobije.

Tuve la suerte de compartir con él esos más de veinte años en la labor de velar por la calidad y los estándares más avanzados de la construcción desde lo que fue el Laboratorio de Edificación de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Navarra. Él era el director, ingeniero industrial, y como tal era fiel a su capacidad para crear, diseñar y hacer funcionar todo tipo de inventos y artilugios que ayudasen en las labores de investigación que demandaba el sector, pero sobre todo era un compañero entrañable, siempre dispuesto a compartir, animar cada propuesta y darle forma. Me pregunto cuántas garantías de vigor y solidez salidas de su ingenio avalan y apuntalan las miles de construcciones que supervisamos desde aquel Laboratorio y hoy acogen a tantas personas. El pasado 10 de marzo cuando Pamplona recibía un latigazo de aceleración de 0,16g en forma de sacudida sísmica, hablamos de cómo los materiales, que conocíamos bien, habían sentido cosquillas a pesar de haberse cuadruplicado las expectativas de la norma de construcción sismorresistente para la comarca de Pamplona. Algo muy bueno había aportado Javier al sector, sin duda.

Aún recuerdo las horas y días que dedicamos nuestros primeros años en optimizar la resistencia de los hormigones de nuestros edificios entre cálculo y cálculo y ensayo y ensayo, hasta dar con las fórmulas más precisas. Las canteras de la Sierra de Alaiz ponían la caliza, las empresas constructoras los cementos, el acero. La numerosa mano de obra del sector de la construcción esculpió con todos aquellos recursos geológicos, desde los huecos que hoy vemos en Alaiz, nuestros nuevos barrios, viales, centros de ocio, deportivos, de la salud, y muchas de nuestras casas. Mendillorri, San Jorge, Buztintxurri, Gorraiz, Sarriguren, Cizur…, salieron de allí. Navarra como primera referencia europea y mundial de calidad constructiva le debe mucho.

En 2013 dejó el Laboratorio para ocuparse de la dirección del servicio de mantenimiento de la universidad. Hace cerca de un año le descubrieron una grave dolencia, la que hoy se lo ha llevado. Apenas hace unas horas tuvo tiempo para charlar y enviarnos mensajes a quienes compartimos tantos años con él. Parece como si quisiera despedirse a su manera, como quien no quiere la cosa, así de repente como tantas veces. Personalmente me dirigió unas palabras tan afectuosas y entrañables por un reconocimiento profesional personal, que se emocionó, algo sospeché, pero no le di más importancia, así era él. Sin embargo consiguió hacer brotar unas lágrimas de mis ojos al describir la alegría que estaría viviendo mi madre desde el cielo al que él ya se dirigía; se lo dije desde la confianza, la admiración y el respeto que siempre le profesé: “Cabrón me has hecho llorar” y me respondió: “Es muy sano, eso nos hace más hombres. Y en estos tiempos que corren hacen falta hombres de verdad. Además a nuestra edad qué nos importa que se nos escape una lágrima”. Nos despedimos con un abrazo, un par de chistes y mucha paz, la que le deseo allá donde se encuentre. ¡Un enorme abrazo director! 

Antonio Aretxabala
Pamplona, 12 de mayo de 2017

OBITUARIO, 13 DE MAYO DE 2017 EN DIARIO DE NOTICIAS DE NAVARRA


viernes, 12 de mayo de 2017

AGRADECIMIENTO A LA FUNDACIÓN NUEVA CULTURA DEL AGUA POR SU RECONOCIMIENTO Y MENCIÓN ESPECIAL




DRAGONA IBERIA

Queridos lectores, quiero compartir con vosotr@s este reconocimiento tan entrañable: la Fundación Nueva Cultura del Agua ha decidido otorgarme una mención especial de sus premios anuales por mi trabajo en defensa de una ciencia que salvaguarde nuestros recursos (en especial el agua) de la codicia, la corrupción y la especulación. El Premio "Dragona Iberia" 2017 es una estatuilla en bronce del escultor José Antonio Barrios, una replica reducida sobre peana de piedra de Calatorao de la Dragona de 2,10 m de altura en madera que sirvió de mascarón de proa de la balsa que en el verano de 1993 descendió el río Ebro desde Reinosa hasta el Mar Mediterráneo, acompañada por un río de gente, como una llamada de atención a los proyectos anunciados en el Anteproyecto de Plan Hidrológico Nacional.

Quiero agradecer y compartir el premio con todas las asociaciones que han contado conmigo a la hora de defender esta frágil interfaz entre la atmósfera y la hidrosfera que nos da la vida. En especial con la FNCA, con Greenpeace España, Greenpeace Navarra, Sustrai Erakuntza, Zor Ekologikoa -Ekologistak Martxan, Ecologistas en Acción, Ateneo Navarro / Nafar Ateneoa, Universidad de Zaragoza y quienes comparten conmigo este año como YESA + NO Lanak gelditu y Gustavo Castro; y tantas otras que seguro se me olvidan, son cosas de la edad... En especial a mi amigo y exjefe duarante más de 20 años que hace dos días provocó que brotaran unas lágrimas de mis ojos al saber de este reconocimiento con unas palabras rebosantes de afecto y esta mañana nos ha dejado, te envío un fortísimo abrazo allá donde estés Javier.

También a todas aquellas personas que me apoyasteis en los peores momentos de mi trayectoria profesional, porque hay un sector que convive con nosostros que aún cree que defender el medio que nos da la vida conlleva algún tipo de postura ideológica; en especial a tod@s l@s que también aportáís como yo intento, granitos de arena para rescatar y defender cada soplo del aliento de esta madre común que tod@s respiramos, toda gotita del agua cada vez más escasa que nuestros labios refresque, cada miguita de tierra como el pan que nuestros cuerpos alimente y construya. Para tod@s vosotr@s guiad@s de nobles sentimientos para con nuestra Madre Tierra y Casa Común que aún sin certeza nuestras caídas, errores y tristezas guíen.

Hasta ahora sólo he hecho lo que tenía que hacer y creo que lo importante es aprender de la experiencia vivida y seguir hablando abiertamente de los problemas que creamos en el medio que garantiza nuestra propia existencia, primera disposición necesaria, pero no suficiente para solventarlos. Desde que me contrataron para defender a los desalojados y luego forzosamente expropiados vecinos de las urbanizaciones de Yesa en Navarra, pasaron muchas cosas, cuando tuve que profundizar en los problemas de la mala gestión de nuestros recursos en toda su expresión, ante la más alta institución de Navarra a mí tampoco me gustaba lo que me iba encontrando, pero era de justicia sacar a la luz y hacer público el origen del problema para poder tomar alguna decisión acertada, y era algo incómodo, pero era la realidad del origen de todo: el desastre de improvisación, palos de ciego y decisiones basadas en errores geotécnicos graves que llevaron a la primera catástrofe de 2013. Errores que por otro lado se convirtieron con el tiempo en prácticamente irresolubles.

Hice lo que tenía que hacer porque ví el peligro con los ojos de un científico y de un ciudadano al que se le otorgó la responsabilidad de informar sobre el origen, evolución y previsión futura de ese gran problema que a veces avanza "extremandamente lento" pero que de cuando en cuando se desboca, y además el tiempo nos va dando la razón a quienes fuimos tachados de alarmistas, antisitema e incluso que apoyábamos a "quienes nos ponían las bombas". La sociedad navarra ha demostrado en este episodio escasa solidaridad con los amenazados físicamente por el desastre constante que ya se alarga por años, también desde las instituciones y ciertos centros de opinión afines a los movimientos especulativos que rigen ya la mayoría de la actividad en las grandes infraestructuras tuvieron críticas violentas contra quienes plantearon soluciones mucho menos especulativas, más económicas, seguras y versátiles y tanto o más efectivas que ese recrecimiento fracasado. Y aunque no es geológico, salió a la luz que es la codicia y la especulación por nuestro elemento indispensable para la vida el impulso dominante de esa obra que parece no tener fin, porque lo que mal empieza mal acaba.

Lo que hay que rescatar ahora es que como de las malas experiencias se aprende mucho, podemos impulsar la resiliencia social y la resiliencia geológica en favor de nuestra sociedad, es decir de nosotr@s mism@s; el que estas experiencias sean bien conocidas y presentadas a la ciudadanía es un favor que nos hacemos tod@s. Si algún día se diese otra amenza sobre otros pueblos o ciudades, el resto de las comarcas no deberían actuar de manera tan egoísta e insolidaria como se ha hecho con Sangüesa. Creo que ese es un reto para el futuro y la mejor experiencia que se puede sacar de todo esto.


La entrega tendrá lugar el día 20 de mayo, no podré asistir, estaré en México, allí también se caen las laderas. El Alcalde de la ciudad de Sangüesa, D. Ángel Navallas, lo recogerá en mi nombre.

Muchas gracias a la FNCA por este grato reconocimiento. Un abrazo.
Pamplona, 12 de mayo de 2017
 Antonio Aretxabala

VÍDEO PROYECTADO EN SANGÜESA EL 20 DE MAYO DE 2017

https://www.ivoox.com/sismologo-antonio-aretxabala-mencion-especial-los-audios-mp3_rf_18688111_1.html
ENTREVISTA EN ONDA VASCA

lunes, 10 de abril de 2017

INFORME PRELIMINAR: LA CRISIS SÍSMICA DE MARZO Y ABRIL DE 2017 AL NORTE DE PAMPLONA (#TerremotoPamplona)


Es muy probable que este artículo (informe preliminar con archivos multimedia e interactivos incluidos para el público en general) pueda verse modificado según vayan apareciendo nuevos datos o cambien los que se vayan revisando. Siéntase libre de utilizar gráficos, vídeos o el propio texto para informar de lo que crea oportuno, pudiendo si lo considera, hacer referencia al autor.

Antonio Aretxabala
Pamplona 10 de abril de 2017
(un mes de temblores)



EL TERREMOTO DE PAMPLONA DEL 10-III-2017 A LAS 8:43h RECOGIDO POR LAS CÁMARAS DE LA POLICÍA MUNICIPAL DE PAMPLONA EN LA PLAZA DE LAS MERINDADES.



La Península Ibérica no se sitúa en una de las zonas sísmicas más activas de Europa, pero tiene una peligrosidad sí­smica significativa, en especial en la zona pirenaica, donde al menos cuatro grandes terremotos han golpeado con magnitudes de 6 a 7 e intensidades VIII a X durante los últimos 650 años. El último hace más de 250 años.

Para mitigar esta peligrosidad es necesario conocer mejor las fallas activas o las aún por descubrir, sus velocidades, y los periodos de recurrencia de los terremotos que puedan generar.

El actual episodio sísmico (marzo-abril de 2017) que se vive al norte de Pamplona (cerca de 350.000 habitantes en el área metropolitana) no es la primera vez que sucede, en la primavera de 1995 esa misma zona tembló de manera similar.

Tras recopilar valores de la aceleración básica superiores a 0,16g Pamplona ha demostrado que es una ciudad configurada de manera resistente a terremotos que generen notables aceleraciones del terreno, superando todos los pronósticos en plena era instrumental.


1. INTRODUCCIÓN

Nuevamente un episodio sísmico cerca de la capital de Navarra, Pamplona, llena espacios informativos y opiniones científicas o desde el ámbito social (ver por ejemplo el hashtag #TerremotoPamplona en Twitter), también se desborda unas horas el trabajo de Protección Civil. Esta vez todo comienza por un terremoto de escala M>4 (ML 4,5 s/EMSC de Francia; Mw 4,2 s/IGN del Mº de Fomento y 4,1 mwr s/USGS de los EE.UU.); se producen 39 réplicas que se extienden durante más de un mes con 14 eventos bien sentidos por la población.

La diferencia entre este nuevo episodio y el vivido por ejemplo al sur de la capital, en 2013 en la Sierra de El Perdón, conocido como "el año de los terremotos", es que aquel fue mucho más numeroso y denso en eventos que el que hoy lo hace al norte de la capital, disipándose más energía en más de 400 terremotos pequeños de los que sólo dos alcanzaron M>4, de hecho a estas alturas (pasado un mes desde el 14 de febrero de 2013 hasta el 14 de marzo de ese mismo año) ya se habían superado la centena de impactos, varios habían sido sentidos y hasta bien pasado un mes de temblores no se dieron los sismos M>4. En aquella ocasión la componente climática fue considerada importante como se puede leer en el informe preliminar que se realizó mientras duraba el fenómeno sísmico que amainaría en el verano de 2013.

Durante este tiempo ha habido nuevos episodios de sismicidad alrededor de Pamplona, como el acontecido en octubre de 2015 también al sur de la capital, o los que se vivieron en un episodio en julio de 2016 en los alrededores de Irurtzun al oeste de donde actualmente tiembla la tierra.

Figura 1. Localización de los tres epicentos de los terremotos más importantes en el episodio vivido al norte de Pamplona durante marzo de 2017 de ML4.5, ML 3.7 y ML 3.3.


2. GEOLOGÍA Y TECTÓNICA DE LA ZONA

A grandes rasgos, la zona que genera los terremotos es en superficie un conjunto de margas, areniscas, arcillas, calcarenitas y algunas brechas de edad Eoceno Inferior, Cuisisense (figura 3). Se ubica en el sector occidental de la Zona Surpirenaica (figura 2), caracterizándose por una serie de pliegues paralelos al eje longitudinal de la cadena pirenaica, vergentes hacia el sur​ (figura 4). Su estructura resulta bastante simple si la comparamos con la de sectores próximos, en especial al oeste, en los que la presencia de cabalgamientos, diapiros o fallas de zócalo imprimen una gran complejidad estructural.

Figura 2. La Falla de Pamplona (línea gruesa en rojo) no parece ser directamente responsable de los movimientos detectados en el episodio sísmico de marzo a abril de 2017, la situación de Pamplona cerca de el sector occidental de la Zona Surpirenaica es una circunstancia responsable de que sus habitantes vivamos en una zona de moderada actividad sísmica.

Conviene señalar la proximidad de dos importantes accidentes: por un lado, al norte se localiza la prolongación occidental del cabalgamiento de Roncesvalles, en tanto que la falla de Pamplona se sitúa al oeste (figura 2); ambos accidentes han condicionado las características tectónicas de la zona que hoy tiembla. Son muy pocas las manifestaciones de la deformación frágil en superficie. Se trata de fallas normales de orientación cercana a ENE-OSO y salto poco pronunciado (ver figura 4). De entre ellas, cabe destacar por su longitud, cercana a 7 km, la falla de Sarasíbar de la que apenas tenemos información superficial (figuras 3 y 4).

Por lo que respecta a la evolución tectónica más reciente posterior al Eoceno, poco puede decirse en la zona ante la ausencia de materiales generados durante el intervalo Oligoceno-Plioceno, pero por consideraciones regionales parece probable que la compresión perdurase al menos hasta el Mioceno inferior, siendo su acción más espectacular en la región el desplazamiento de la Cuenca de Pamplona hacia el sur.

Figura 3. Mapa geológico y epicentro al NE de Olave del terremoto Mw4,2 del 10 de marzo de 2017. En naranja claro los materiales del Eoceno Inferior (Cuisisense) y con dirección diagonal NE-SO la falla de Sarasíbar (línea negra continua) que intercepta por debajo a ambos círculos del evento Mw4,2. (Mapa Geológico 1:25.000 115-IV Gobierno de Navarra).

Figura 4. Corte Geológico de la zona superior al hipocentro a 11-12 km de profundidad (ver figura 3), la formación de color naranja pálido corresponde a los niveles descritos de margas, areniscas, arcillas, calcarenitas y algunas brechas de edad Eoceno Inferior, Cuisisense. La falla situada justo encima de la zona hipocentral es conocida como Falla de Sarasibar. En los primeros momentos que nos dieron profundiades de 1 km parecía la candidata a la generación del terremoto principal, tras las revisiones por parte del EMSC (2 km) el USGS (2,6 km) y el IGN (11-12 km), no podemos derivar información sobre la fuente sismogenética, dado que a esas profundidades desconocemos qué accidentes tectónicos podrían estar actuando. (Mapa Geológico 1:25.000 115-IV Gobierno de Navarra).


3. EL TERREMOTO DEL 10 DE MARZO DE 2017 Y LAS 39 RÉPLICAS

A las 8:43 de la mañana del 10 de marzo de 2017, exactamente 114 años después del terremoto de Pamplona del 10 de marzo de 1903, comenzó una crisis sísmica al norte de Pamplona que se extendería algo más de un mes (cuando se escribe este informe preliminar). Los datos más importantes de la evolución de los 40 eventos se recogen en las siguiente figura 5 y tabla (figura 6). Como se puede ver, fueron sentidos por la población un total de 14 terremotos de los 40 sucedidos, siendo el más notorio el evento principal del día 10 de marzo a las 8:43h con intensidad IV (s/EMSC), V (s/IGN) o VI (s/USGS) que se sintió en toda la zona metropolitana de Pamplona, algo que no es de extrañar atendiendo al valor de la aceleración básica (ab = 0,16g) registrada en dirección E-W en el acelerógrafo de Pamplona situado a unos 12,4 km del epicentro (ver figuras 6, 7 y 15).

Figura 5. Evolución de las magnitudes en un mes, desde el de 10 de marzo hasta el 10 de abril de 2017 (40 eventos).
 
Figura 6. Los 40 #TerremotoPamplona sucedidos desde el día 10 de marzo hasta el día 7 de abril de 2017. En la última columna se pueden ver los registros N-S y E-W de la aceleración básica registrada por el acelerógrafo de Pamplona situado a 12,4 (NE de Olave) y 14,1 km (E de Ripa) de esos epicentros.

Este detalle es importante porque se cuadruplica la esperada ab = 0,04g de la norma de construcción sismorresistente en vigor desde 2002, NCSE02 (figuras 7 y 10) y casi duplica su actualización de 2015 que aunque no es de obligado cumplimiento, debería serlo a la luz de todos estos datos (ab = 0,09g). Recordemos que en Lorca se triplicó la expectativa de 0,12g a 0,36g. En Pamplona, a más del doble de distancia desde el acelerógrafo hasta el epicentro, ésta se cuadruplicó. Es por lo tanto esperable que en la zona epicentral se hayan alcanzado aceleraciones cercanas o superiores a 0,2g (ver figuras 6, 7 y 15).

Se explica ahora, que las grietas de las que se habla por parte de los vecinos en Olave, Egüés, Ripa, Orikain..., o las caídas de cuadros, portafotos, libros y los estrenduosos crujidos en muchas viviendas de Pamplona, como en San Jorge o Santa Lucía por ejemplo, con caídas de copas y frascos, rotura de algunos jarrones, etc., se deban a semejante latigazo. Recordemos que es precisamente 0,16g como aceleración de cálculo ac y no básica ab (se puede alcanzar desde menos por efectos geotécnicos como en Lorca), el umbral desde el cual deberían comenzar a tomarse medidas especiales según se indica en la norma de construcción sismorresistente NCSE02, atados en cimentación, estribos, nudos, etc. Pamplona disfruta, sin duda, de una construcción de elevada calidad.

Figura 7. Comparativa entre los dos terremotos de Lorca de mayo de 2011 con aceleraciones pico de 0,27g para el evento M4,5 y 0,36g para el M5,1 y los del día 10 de marzo en Pamplona 0,16g para el M4,2 y 0,03g para el M3,4. Las distancias del epicentro al acelerógrafo son más del doble en el caso de Pamplona, lo que hace suponer que pudieron darse valores mayores en la zona epicentral.

Se reportan movimientos en Zaragoza capital, Logroño, Bilbao, Baracaldo y por supuesto San Sebastián que vuelve a cumplir el patrón de foco repetidor perférico que ya hemos estudiado y presentado en otras ocasiones. En la siguiente figura 8 puede verse una conversión internacional propuesta para intensidad sísmica según Mercalli y aceleración básica (ab) del terreno según entre otros estamentos el USGS (Servicio Geológico de los EE.UU.).




Figura 8. Intensidad expresada en la escala de Mercalli y aceleración sísmica (recomendaciones internacionales). Obsérvense los datos para una intensidad V (0,039g-0,092g) y la real registrada de ab > 0,16g que correspondería a la intensidad que adjudica el Servicio Geológico de los EE.UU. (USGS) al terremoto de Pamplona del 10 de marzo de 2017: VI (0,092g-0,18g).

Se puede considerar que toda la serie ha dispersado una energía equivalente a la de un terremoto de escala ML = 4,6. El parámetro b que se extrae de la Ley de Gutenberg-Richter (aunque con muy pocos datos) o la pendiente de la relación que representa la proporción entre el número de sismos grandes y pequeños en la zona, a partir de la cual se puede estimar la tasa anual de terremotos que superarían una magnitud o intensidad de referencia, es b = 0,98, lo que indica que estaríamos ante una fuente sismogenética cuya relación de terremotos mayores con respecto a los más pequeños tendría una muy leve tendencia a que fuesen más protagonistas los terremotos mayores en relación a los de menos energía (figura 9).

Figura 9. Ley de Gutenberg Richter para #TerremotoPamplona; magnitud en escala logarítmica frente a número de eventos registrados (N) en un mes (10 de marzo a 10 de abril).

4. CONSIDERACIONES FINALES, LECCIONES APRENDIDAS

Lo que está sucediendo el norte de Pamplona no es la primera vez que ocurre (ver figuras 11 y 12), cada vez tenemos más datos provenientes de la ciudadanía a través de las redes sociales, que han servido para poder hacer mucho mejor los mapas de intensidad o evaluar el impacto en algunas zonas de manera inmediata, también una tecnología cada vez más precisa y moderna nos muestra que hay una sismicidad de fondo muy habitual en la zona considerada (figura 11) y que puede superar el umbral (lo hemos situado en M>2,5 esta vez, aunque hay llamativas excepciones) de lo soterrado para ser sentido por la población.


4.1 SOBRE LA ACELERACIÓN BÁSICA MEDIDA EN EL ACELERÓGRAFO DE PAMPLONA

En este episodio es de destacar el valor de la aceleración pico dirección E-W registrado en Pamplona a unos 12 km del epicentro con el terremoto principal Mw4,2, valor de la aceleración básica (ab = 0,16g) que supera en 4 veces la esperada ab = 0,04g de la norma de construcción sismorresietente en vigor desde 2002 (NCSE02) y casi duplica su actualización de 2015 (ab = 0,09g). También es destacable por sorpresivo el valor de ab = 0,11g en dirección N-S. Algo que desde la Geohistoria venimos adelantando gracias precisamente a los nuevos conocimientos históricos y mediciones cada vez más numerosas, conocimientos por otro lado que deberán permear y formar parte de los proyectos más ambiciosos de nuestra comunidad y que no se tuvieron en cuenta a la hora de proyectar algunas grandes obras (ver figuras 6, 7, 10, 12, 13 y 15).

Figura 10. Mapa de aceleración básica del terreno para construcción según la aún normativa vigente NCSE02. Obsérvese Pamplona con ab 0,04g.

Como vemos, un terremoto más bien pequeño, con magnitud momento 4,2 ha sido capaz de generar desde 12 km de profundidad una aceleración básica pico muy superior a lo esperado (la ha cuadruplicado, como se ha medido desde un acelerógrafo situado del epicentro a 12,4 km) en una zona metropolitana de casi 350.000 habitantes. Las fallas de la zona y la geohistoria apuntan que esa magnitud puede ser bien sobrepasada (ver figuras 12 y 13) por ello una revisión de la normativa para la Cuenca de Pamplona se hace cada vez más necesaria.

Pero no sólo en Pamplona, otras zonas de Navarra se encuentran en una situación bastante más vulnerable, tal sería el ya conocido caso de Yesa y Sangüesa del que se ha subestimado este fenómeno hoy evidenciado en Pamplona, y en algunos casos en más de un 1.600% como se puede ver en el informe encargado a la Universidad de Navarra por el Ayutamiento de Sangüesa (ver figuras 6, 7, 10, 12, 13 y 15).


4.2 SOBRE EL FAVORABLE COMPORTAMIENTO DE LAS EDFICACIONES (ASPECTOS GEOTÉCNICOS Y ESTRUCTURALES)

El terreno de Pamplona tiene en general una respuesta bastante positiva, pues las Margas de Pamplona (localmente conocidas como tufas) son un substrato competente que no suele originar efectos adversos como amplificaciones o colapsos. Hemos visto que la cercana Vitoria, con un substrato de margas aún más competentes (las localmente denominadas cayuelas) ni siquiera es sensible a terremotos generados en Navarra; es el polo opuesto a San Sebastián que sí amplifica las ondas y por ende los terremotos navarros allí son más violentos. En el caso de Yesa y Sangüesa habría que añadir unos terrenos mucho menos favorables, con comportamientos históricos conocidos menos benévolos que en la Cuenca de Pamplona o Vitoria, en el caso especial de Yesa habría que contar la autotrituración que se ha generado provocada por las obras de ampliación.

Por lo tanto, Pamplona ha demostrado que es una ciudad configurada de manera resistente a terremotos que generen aceleraciones del terreno que superan todos los pronósticos, incluso los peores, pero ello también debe ponernos en guardia por el hecho de que un terremoto Mw4,2 es bastante más habitual de lo que creemos, y terremotos de hasta M5,5 son posibles y ya se han dado (ver figura 12). Así, para una ciudad como Pamplona la vulnerabilidad sísmica, de hecho, dependerá, como en toda ciudad contemporánea de al menos cuatro factores.

En efecto, cuatro al menos, son los factores que van a determinar la amenaza sísmica repartida en el tiempo en un determinado lugar y para una ciudad concreta, es fundamental el diálogo con los historiadores, también tener estudios de paleosismicidad, conocer la recurrencia temporal del fenómeno sísmico debe ser parte de la cultura de las poblaciones englobadas en zonas sísmicas, pero también de las que no lo son. En la zona pirenaica, al menos cuatro grandes terremotos han golpeado con magnitudes de 6 a 7 e intensidades VIII a X durante los últimos 650 años. El último hace más de 250 años.

1. La actividad sísmica local, es la más importante de las cuestiones a considerar.

2. Las características del terreno que acogerá las ondas, la geología, la topografía, las formaciones cuaternarias locales y la interacción terreno-cimiento.

3. La posibilidad de ocurrencia de sismos a determinada distancia de la ciudad, es decir, la presencia de accidentes tectónicos destacables cerca de los núcleos englobados en su zona de acción, los cuales en interacción con los terrenos que acojan las ondas con características dinámicas determinadas, pueden amplificar la aceleración en superficie.

4. La educación sísmica de la población, una cultura que salva vidas.

La amenaza y la vulnerabilidad son por lo tanto variables que dependen la una de la otra. Los terremotos y las tipologías de suelos o rocas, por sí mismos no tienen por qué ser una amenaza para la ciudad. Las tormentas, las nevadas, el viento, son también fenómenos naturales que de por sí no son dañinos, hemos aprendido a convivir con ellos.

Para que se produzca una desgracia tienen que darse cita una serie de componentes físicos y sociales que se mantengan expuestos y que no se hayan identificado. Un edifico o un barrio puede ser vulnerable a un tipo de terremoto mediano, pero a otro de mayor magnitud y diferente manera de propagación no tiene por qué serlo.

Una de las mejores herramientas para evaluar y actuar en consecuencia es la zonificación geotécnica-sísmica; es un pronóstico basado en los accidentes tectónicos, el estudio de la historia y las características dinámicas de los terrenos, una división que puede hacerse por barrios, manzanas, etc., que nos permite conocer el medio sobre el que construimos nuestras casas, nuestro hábitat.

La confección de mapas de riesgo sísmico locales o microzonificación sísmica ha demostrado ser la mejor de las armas para adelantarse a semejantes embates de la Naturaleza, también que su uso salva vidas y supone un importante ahorro para los estados está más que demostrado en los países de nuestro entorno que ya los tienen. El reto del futuro urbanismo, por tanto, deberá ser el cambio de perspectiva histórica, abandonar los postulados post-industriales del siglo XX y abrirse a este urbano siglo XXI regido por la ciencia, la cultura y las nuevas tecnologías (figura 14).

Aparte de la revisión y actualización del plan especial de riesgo sísmico en Navarra (SISNA), sobre todo en su aspecto histórico (figura 12), varios retos quedan establecidos para la sociedad navarra del siglo XXI:

I) Análisis de riesgos que pudieran incrementar la vulnerabilidad y aumentar considerablemente el daño (aludes, desprendimientos de laderas, inundaciones, casos como Yesa o las laderas caídas tras el enjambre de 2013 en toda la Cuenca...).

II) Análisis de vulnerabilidad y daños estimados en la actividad económica (contempla catastro y el uso). No sólo bienes inmuebles, también negocios comerciales.

III) En referencia a la guía de actuación se tendría que introducir un curso de formación de profesionales (arquitectos, arquitectos técnicos e ingenieros, esto se puede coordinar con los colegios y organizar cursos, se acreditan técnicos) para la evaluación rápida de daños tal y como se ha realizado en otras comunidades del Estado.

IV) Una vez formados los profesionales en evaluación rápida de daños hay que facilitarles una herramienta que les permita la coordinación para la evaluación dotándoles de la información que ya tenemos en el SIG de catastro, e incluso de la vulnerabilidad. Cuanto más información mejor podrán hacer su trabajo y menos riesgos correrán ellos y toda la sociedad navarra. 

Figura 11. Comparación entre el episodio de abril de 1995 y el de marzo abril de 2017. La sismicidad de fondo a partir de 2002 está presente por una cuestión técnica, comenzaron a instalarse más aparatos de medida y a medirse con mejor precisión cada vez menores magnitudes.

Figura 12. Terremotos históricos que han afectado a Pamplona en los últimos 200 años (1817-2017) En rojo y círculos más grandes M5,5-6,0. En naranja y círculos medianos M5,0-5,5 y en gris con círculo más pequeños M4,5-5,0.

Figura 13. Zonas sismogenéticas asociadas a los Pirineos Occidentales donde la mayor zona urbana potencialmente afectada por un sismo violento es la Cuenca de Pamplona (350.000 habitantes) y potencial magnitud que podrían llegar a generar (MAPA TECTÓNICO DE ESPAÑA E.1:1.000.000 IGME). La zona denominada Surpirenaica (Pamplona) con el número de bloque cortical 7 podría generar terremotos de hasta Mw 6,5.

Figura 14. Página 55 del SISNA donde se enumera que por cuestiones arquitectónicas, sociales, históricas y urbanas, la zona del casco viejo de Pamplona y la Chantrea serían las más vulnerables.

Figura 15. Valores de la aceleración básica registrada en el acelerógrafo de Pamplona en el #TerremotoPamplona. Vertical (V) Norte-Sur (N-S) y Este-Oeste (E-W) a 17,3 km del hipocentro (Fuente: IGN).