lunes, 20 de noviembre de 2017

CAMBIO CLIMÁTICO. UNA MIRADA GLOBAL ANTE LA #COP23



La NASA ha creado una nueva herramienta de pronóstico que puede predecir qué ciudades se verán afectadas a medida que se derriten porciones de capas de hielo debido al calentamiento global.

 
A estas alturas a nadie se le escapa el impacto del cambio climático en nuestras vidas, más allá de la terrible sequía que sufrimos en la Península Ibérica, uno de los lugares más vulnerables del planeta. Nuestro mundo es un peculiar sistema interactivo que involucra cuatro componentes: atmósfera, hidrosfera, biosfera y litosfera. Cualquier modificación de uno de ellos repercute en el resto.


“El mar se está tragando aldeas, se come las costas, marchita las cosechas. Seres queridos mueren de hambre y sed. Es catastrófico. Es triste, pero es real". El orador más joven de la #COP23: Timoci Naulusala de #Fiji.

1. INTRODUCCIÓN

La cumbre del clima de Bonn (#COP23) concluyó el sábado 18 de noviembre de 2017 con la aprobación de un documento que no satisface a nadie y menos aún avanza en la solución del problema que ya supone un motivo importante del descalabro de la economía global con un deterioro acelerado del medio que garantiza nuestra propia existencia. Los países se comprometen a evaluar sus emisiones de CO2 en el año 2018. El primer ministro de Fiji (un país en peligro de extinción), Frank Bainimarama, presidente de la cumbre COP23, consideró que el texto aprobado en la cumbre es "un paso adelante para avanzar en la puesta en marcha del pacto alcanzado en 2015, si bien hay que ir más rápido en su implementación".

A estas alturas a nadie se le escapa el impacto del cambio climático en nuestras vidas, más allá de la terrible sequía que sufrimos en la Península Ibérica, uno de los lugares más vulnerables del planeta, pero también en otros lugares de Europa. Los incendios, los cambios bruscos de temperaturas, los impactos de temporales y muchos otros efectos ambientales más que ya afectan a nuestra salud o alimentación han venido a quedarse y a empeorar las cosas. El cambio climático es una amenaza de primer orden al que sigue sin dársele la importancia necesaria para construir y articular un camino de resiliencia para nuestra organización social.

Figura 1. El Reino Unido y Canadá lideran una nueva alianza de países para acelerar "un crecimiento limpio" y lograr la eliminación rápida y gradual del carbón como fuente de energía. Más de 20 países, incluidos Francia, Finlandia y México son parte de la “Powering Past Coal Alliance” que también reúne a una amplia gama de empresas y organizaciones de la sociedad civil que se han unido para la protección del clima. España no lo ha firmado.

2. LOS CAMPOS DE ACTUACIÓN DEL CAMBIO CLIMÁTICO EN EL PLANETA

La mayoría de los ciudadanos piensa que el cambio climático es algo que atañe únicamente a la atmósfera, si es que lo piensan. También hay alguna minoría algo más informada que apunta a los océanos, pues saben que éstos tienen un papel fundamental en la absorción de una gran parte del carbono a costa de su acidificación, cambios salinos y cambios cinéticos.

Tanto en círculos científicos como a escala popular pocos considerarían que el cambio climático involucra a todo el planeta, cuando esta es la verdadera cuestión a tener en cuenta. Cada vez más geólogos, científicos ambientales, físicos o biólogos, consideran nuestro mundo como un peculiar sistema interactivo que involucra cuatro componentes: atmósfera, hidrosfera, biosfera y litosfera. O dicho de otra manera: aire, agua, vida y rocas. El agua tiene un papel protagonista en la dinámica planetaria, tanto en estado gaseoso en la atmósfera y dentro de las rocas, como en estado líquido por todo el planeta e incluso en la corteza profunda, pero también el agua congelada de las capas de hielo, glaciares o casquetes polares es una parte muy importante de la hidrosfera, y por lo tanto de todo el planeta en conjunto.

Por tanto, sabemos por la historia del planeta que cambios en uno de los componentes del sistema también generará cambios en los demás. El cambio climático antropogénico está devolviendo ingentes cantidades de carbono a la atmósfera tras 200 años de quema de fósiles que siguen aumentando las temperaturas, y cada vez más dado que las tasas de retorno energético (TRE) de los combustibles fósiles actuales están en declive, lo cual nos lleva a quemar más para poder mantener la producción, cada vez los almacenes de petróleo, carbón o gas necesitan de más gasto energético (quema) para obtener menos energía neta con lo que multiplicamos las emisiones de GEIs sin aportar sustanciales mejoras tecnológicas, por lo tanto tampoco mejoras para la economía global.

En la biosfera se ven afectadas las zonas de vegetación y en especial el rendimiento de los cultivos. En cuanto al agua sólida, el incremento de las temperaturas produce una fusión de los hielos de todo el planeta, desde los casquetes polares a los glaciares, pasando por el permafrost con los consiguientes problemas geotécnicos que ya está dejando su fusión entre infraestructuras y edificaciones, afectando a millones de personas en latitudes septentrionales; además de la liberación de metano, un gas de efecto invernadero 40 veces más potente que el CO2.

El agua líquida que entra y sale de la corteza, ríos, lagos y mares a la atmósfera también cambia el modelo de lluvia con el que el homo sapiens se adaptó a los diferentes medios. Ahora, tras construir sus hábitats eminentemente urbanos (más de la mitad de la población ya vivimos en ciudades desde 2010), se enfrenta a nuevos modelos tanto en cantidad como en extensión geográfica de lo que él mismo llamó inundaciones, temporales o sequías, a lo que hay que sumar el aumento del nivel de los mares al ritmo de pérdida de hielo.

Ya sea en estado líquido o sólido como el hielo, el agua es una sustancia móvil y pesada. Por poner un ejemplo, los 3 millones de kilómetros cúbicos del hielo de Groenlandia se están fundiendo a ritmos nunca antes vistos, esta pérdida de peso es importante para entender que ese peso se redistribuye por el planeta y provoca la relajación y el cambio tensional un todo el globo reactivando el rebote isostático y el movimiento de la corteza en forma de sacudidas sísmicas en zonas propensas como apuntábamos en el verano de 2012 tras las fotografías facilitadas por la NASA (Figura 2) y publicamos en varios rotativos como ABC y otros medios por el tremendo impacto que tuvieron en el mundo científico.

Más tarde, en 2013, los ejemplos climáticos extremos de Jaén y sur de Pamplona (El Perdón-Etxauri) estuvieron presentes en el Congreso Internacional de la American Geophysical Union (AGU) en México, Meeting of the Americas, de la mano de varios investigadores; incluso el episodio sísmico de meses de duración con cientos de terremotos pequeños (los dos mayores fueron M4,2 en marzo y abril de 2013) al sur de Pamplona fueron motivo para la formación de una comisión parlamentaria para el estudio de esa sismicidad cuya componente climática fue notable, así como otra para el Senado de España en el caso de Jaén que finalmente se desvaneció con la propia sismicidad. Pero algo deberemos tener claro: la Tierra reacciona al cambio de peso y al incremento de presión de agua, tanto de forma global como local, un mecanismo conocido como rebote isostático si desaparece el hielo de encima o simplemente sismicidad inducida o climática si la presión de agua alcanza valores críticos como para disparar fallas debido a condiciones climáticas críticas o inundaciones extensas en caso de embalses naturales o artificiales.


Figura 2. Las fotografías de la NASA de julio de 2012.
Tras la última edad de hielo hace unos 15.000 años la Tierra se transformó completamente. Tras miles de años siendo una auténtica bola de hielo pasó al desarrollo de la historia. Por ejemplo, Escandinavia con una capa que en aquel momento era comparable a la actual de Groenlandia, más de 2 km de espesor (Figura 3), se derritió por completo dejando libre a la corteza para un rebote de más de 300 m. Las fallas se relajaron se movieron y fueron liberadas tras decenas de miles de años de confinamiento. En algunos casos quedaron registrados terremotos de escala 8 o más, casi nunca vistos en el Atlantico (recordemos que el de Lisboa M8,8 con cerca de 100.000 muertos fue el 1 de noviembre de 1755, el último gran terremoto sufrido por Europa. Comparado con los habituales de esas magnitudes en el cinturón de fuego del Pacífico es un fenómeno mucho menos frecuente).

Hoy por estudios sedimentológicos y de radiocarbono sabemos que esos terremotos desencadenaron deslizamientos submarinos frente a Noruega. Alguno provocó un gigantesco tsunami que se extendió por el Atlántico Norte, olas de decenas de metros de altura impactaron Shetland, haciéndolo con olas de hasta de 6 m en la costa este de Escocia.

La Tierra sólida es por lo tanto tan susceptible a los efectos del aumento masivo de carbono en la atmósfera como los otros componentes, vida, agua sólida, líquida y gas. El cambio brusco de las capas de hielo de Groenlandia podría tener consecuencias más amplias e inesperadas de lo que creemos, así sucedió en el pasado cuando aún pintábamos bisontes.
Figura 3. Sección submarina y subglaciar del SE de Groenlandia a partir de datos sísmicos.

3. ¿Y EL FUEGO DE LOS VOLCANES?

Ben Mason, David Pyle y sus colegas de la Universidad de Cambridge examinaron los registros de más de 3000 volcanes de todo el mundo entre 1700 y 1999. Sus hallazgos sorprenden: la actividad volcánica no es aleatoria, se dan más erupciones entre noviembre y marzo. El reconocimiento de este comportamiento estacional proporciona la última pieza del puzzle. Los cambios en el medio ambiente, como el clima y el nivel del mar, ejercen al menos una influencia tan grande en los volcanes como los volcanes sobre ellos. Las grandes explosiones volcánicas pueden tener un efecto dramático en el mundo entero, expulsan enormes cantidades de gas y polvo a la atmósfera bloqueando la radiación solar con un enfriamiento significativo en la superficie de la Tierra. Pero ¿puede ocurrir lo contrario? ¿Pueden los cambios en el entorno desencadenar erupciones volcánicas? Especialmente, ¿pueden nuestras actividades impulsar la activación de volcanes dormidos? ¿Qué papel juega el aumento del nivel de los mares?

Es bien conocido y está contrastado que los cambios bruscos de presión atmosférica están relacionados con la explosión de algunos volcanes, pero si cambiamos los patrones climáticos, si trastocamos todos los intercambios de temperatura y por lo tanto de presión y aumenta el nivel de los océanos ¿puede darse una reacción en cadena de estos colosos llameantes dormidos? En 1783 el volcán Laki, hoy bajo la atenta mirada de los vulcanólogos por su cercanía y conocida conexión con los volcanes Bárðarbunga y Holuhraun y situado entre el Hekla y el glaciar de Eyjafjallajokull, emitió tal cantidad de cenizas que asoló todos los pastos de Islandia y con ello provocó la muerte del ganado y de la mitad de la población. Las cenizas cubrieron Europa durante meses y destruyeron las cosechas. El hambre se extendió desde Europa a oriente medio, se disparó la mortandad en Inglaterra y en España, el extraperlo y otros abusos con el trigo y los alimentos culminaron en Francia en una revolución: nacieron las modernas democracias.

La colosal explosión del Tambora en Indonesia en 1815, la mayor erupción del milenio pasado, fue seguida por un enfriamiento global de 0,7 grados y 12 meses de un clima descontrolado en Europa y América del Norte, 1816 se conoce como el año sin verano. Las actas del Cabildo de Santander de 6 de noviembre de 1816 dejaron constancia del impacto agrícola. En varias actas sucesivas de aquel año se da noticia de la escasísima recolección de maíz y otros productos. Hambre y guerras acompañan a las cenizas. También tuvo un fuerte impacto cultural. La erupción del Pinatubo en Filipinas en 1991 dispersó una nube de gas que redujo las temperaturas en casi 0,3 grados, millones de personas se vieron afectadas. Hoy conocemos ejemplos mucho más violentos.

Hoy en día, todavía hay muchos volcanes debajo de la capa de hielo Vatnajökull, que aún cubre la parte oriental de la isla, y se está derritiendo rápidamente. Los investigadores ya han predicho una respuesta volcánica a medida que se reduce la carga de hielo en los volcanes de abajo, y sabemos por la erupción de Eyjafjallajökull de 2010 cuánto caos puede infligir un volcán islandés.

Recientes investigaciones revelan que bajo el hielo de la Antártida Occidental, se encuentran cerca de cien volcanes. Actualmente, estos volcanes están inactivos. pero el nivel del mar alrededor de la Antártida aumenta más rápido que en el resto del orbe. La media global es de unos 3 mm al año, lo que lleva a que en el último par de décadas el mar haya aumentado su altura en unos 6 cm, pero en los mares del sur esa tasa ha llegado hasta los 8 cm. Craig Rye y sus compañeros de la Universidad de Southampton (Reino Unido) han llegado a la conclusión de que se han distribuido por los océanos en este tiempo unas 350 gigatoneladas de agua dulce. Sin embargo, como el calentamiento global continúa impulsando la fusión del hielo y el alivio de peso sabemos que permite las erupciones, deberíamos contar con esta posibilidad en no muy largos períodos de tiempo, años o décadas si el ritmo de fusión continúa creciendo. Estos a su vez podrían realimentarse y desestabilizar el hielo superior, lo que provocaría un colapso acelerado de las capas de hielo de la Antártida Occidental y un aumento de varios metros en el nivel del mar.

Hace unos 74.000 años, la explosión más catastrófica conocida produjo un cráter de 100 km de ancho en Toba, en el norte de Sumatra, fue la culpable de sumir al planeta en un "invierno volcánico", que según algunos investigadores supuso que nuestros antepasados ​​lejanos lucharan de una manera extraordinaria por la supervivencia. La explosión del Krakatoa fue una caricatura a su lado.

El medio ambiente puede influir en la actividad de las fallas y de los volcanes, es poco conocido pero hay ejemplos como hemos visto y no sólo a escala global. En Pamplona esos cambios los conocimos bien en 2013 tras un récord de sequía en 2012 seguido de cinco meses muy lluviosos, tres de ellos récord en precipitaciones. También en Reykjavik saben de este tipo de influencias, en volcanes rodeados de hielo como en Islandia, el derretimiento rápido al final de la última glaciación promovió la expulsión de magma que previamente había sido impedida por el peso del hielo que lo aprisionaba. A finales de la última glaciación Islandia "explotó" durante 1.500 años, con una actividad volcánica unas 30 a 50 veces superior a la de los últimos siglos. Un kilómetro de capa de hielo lo había impedido. En 2010 la explosión del Eyjafjallajokull y en 2011 del Grímsvötn supusieron pérdidas económicas nunca antes conocidas.


SITUACIÓN DE LOS VOLCANES ISLANDESES EN 2011 (NaTV)


4. LA #COP23 NO CAMBIA MUCHO LAS COSAS

Algunos países en vías de desarrollo exigieron en Bonn que las naciones industrializadas cierren la fase de mitigación de emisiones antes del año 2020 con revisiones históricas enfocadas a dar cuentas de qué es lo han hecho y cuáles son los resultados. Sobre financiación, como en años anteriores, volvió a retrasarse el final de la conferencia, al exigir algunos países en vías de desarrollo más garantías de que los industrializados aportarán los recursos que les corresponden.

Se vuelve a incidir como en París en el compromiso de que los países desarrollados van a movilizar 100 mil millones de dólares anuales a partir del 2020, que se calcula requieren los países en vías de desarrollo para sus acciones de mitigación y adaptación al Cambio climático. Esto es todo lo que ha dado de sí esta cumbre.
URGE UNA NUEVA ACTITUD ANTE EL CAMBIO CLIMÁTICO

Este artículo está basado en las investigaciones de los expertos que apareen en las notas con enlaces, en las propias investigaciones e informes, artículos y comparecencias, y sobre todo en los artículos divulgativos y libros de los profesores Bill McGuire y John K. Costain.

lunes, 16 de octubre de 2017

#ARDEGALICIA #ARDEASTURIAS #ARDEPORTUGAL #ARDECANTABRIA ¿Y EL CAMBIO CLIMÁTICO?


BAYONA, PONTEVEDRA, ATARDECER DEL 15 DE OCTUBRE DE 2017 (FOTO: MANUEL FILGUEIRA)


Octubre de 2017. Con más de 400 incendios desde Portugal hasta Cantabria se cargan las tintas en la acción de los pirómanos e incluso el Presidente de la Xunta acusa a Portugal. A la Tierra no se le puede pedir más.

Esta es la manera en que hemos traído a nuestra casa a este invitado al que hemos llamado ‘cambio climático’, pero que no venía solo, de la mano traía la destrucción de la Biosfera, en términos económicos: la deuda.



Combinando imágenes de satélite y modelos matemáticos que estudian el transporte atmosférico de la sal marina (azul), polvo en suspensión (marrón) y humo (blanco) NASA nos regalan estas asombrosas imágenes de la venida de #Ophelia a Europa cuando los incendios estaban en su apogeo.



¡Qué gran oportunidad para prepararnos y concienciarnos de la amenaza del Cambio Climatico! Ningún medio ha llevado a expertos que adviertan de una planificación futura acorde con la realidad ambiental que ya tenemos aquí, y la Península Ibérica aparece en todas las publicaciones científicas como una de las zonas más vulnerables del planeta.

Octubre de 2017. Con más de 400 incendios desde Portugal hasta Cantabria se cargan las tintas en la acción de los pirómanos e incluso el Presidente de la Xunta acusa a Portugal. A la Tierra no se le puede pedir más.

Sin embargo:

- El abandono del mundo rural, la falta del ancestral mantenimiento adecuado, el envejecimiento de la población y la tradición europea (figuras 4 y 5) de quema de maleza perviven en las zonas más afectadas (hace dos semanas que había incendios, ver figura 5).

- Seis meses apenas sin lluvia (ver figura 1).

- Una noche con cerca de 30°C en octubre en el norte peninsular (ver figura 1).

- Fuertes vientos de los restos del único huracán de la historia que llegó a categoría 3 en el Atlántico oriental trayendo masas de aire caliente hasta zonas tan septentrionales como las islas británicas (figura 2).

- Un monocultivo (eucalipto) con impactos negativos en la edafología, evapotranspiración, biodiversidad y dinámica hídirca, además de ser una especie altamente inflamable (figura 3).

- Las dotaciones insuficientes de expertos en cuanto a gestión del fuego y privatización del servicio (unos 60.000 €/hora dependiendo de contratos), un "negocio de amiguetes" típico de lo que ya nos tienen acostumbrados los políticos españoles.

- El desconocimiento de la población (incluidos los dirigentes) sobre cómo actuar de manera individual y colectiva, una cultura que salva vidas.

- La pretensión de la Xunta de que ayude la población inexperta tras despedir a casi medio millar de profesionales, una declaración irresponsable de manifiesta inutilidad pública. Más grave aún es el absoluto delirio de que hay grupos organizados dedicados al "terrorismo incendiario", una manera bsatante grosera de "echar balones fuera" inadmisible en una administración pública; contradice las investigaciones de los forenses, guardia civil o fiscalía. Sí es verdad que siempre ha habido pirómanos, pero en condiciones climáticas normales no tendrían prácticamente efecto alguno (figura 1).

El #CambioClimático es una realidad que no se puede obviar ni parar, será cada vez más violento e intenso (figura 5) y ya deberíamos estar preparando las herramientas para su impacto ineconómico: #Cultura, #Ciencia y #Urbanismo.


LOS INCENDIOS DE OCTUBRE DE 2017 EN CADENA COPE:
CONVERSACIONES CON ATENEA. CADENA COPE (A PARTIR DEL MINUTO 8):


Figura 1. Gráfica estadística para precipitaciones y temperaturas anuales de la comarca de Vigo. Sin negar la acción del viento, del combustible que suponen los eucaliptos, la acción de los pirómanos y las nefastas políticas arriba apuntadas, cualquier acción coordinada por pirómanos (en un octubre habitual  con unos 240 mm de lluvias frente a ninguna, y temperaturas máximas de 17ºC frente a 30ºC) hubiese estado condenada al fracaso.


Desde la comunidad científica damos voces de alarma, pero nuestros Gobiernos y burocracias sufren una sordera que se traduce en la más absoluta inactividad (figura 2). El crecimiento económico se ha ido afianzando como el objetivo central del esfuerzo humano en este insólito planeta. Su motor ha sido el suministro de energía fósil fácil de obtener, la sangre geológica que ha movido y aún a duras penas mueve la economía mundial, pero con un grave inconveniente: la acumulación de emisiones de gases de efecto invernadero a causa de la combustión de ingentes cantidades de combustibles fósiles.

Lo hacíamos porque podíamos, porque la energía estaba tan a mano que era fácil su extracción, refinado y transporte, tres actividades que también requieren de energía para poder culminar y contribuir a nuestro desarrollo tecnológico, la agricultura, la sanidad, el bienestar, la cultura. El homo tecnologicus que aún habita este extraño planeta fue posible gracias al carbón, al petróleo accesible o al gas natural, energía solar fósil, acumulada hace millones de años y que nos hemos “ventilado” en unas décadas.

Pero el suministro que mueve nuestra maquinaria ya no está tan a mano, el coste energético y por lo tanto económico de la extracción, refinado y transporte es tan alto y con tantos efectos nocivos que el bienestar, la cultura, la sanidad, se resienten. Esta es la manera en que hemos traído a nuestra casa a este invitado al que hemos llamado ‘cambio climático’, pero que no venía solo, de la mano traía la destrucción de la Biosfera, en términos económicos: la deuda.


Figura 2. Un día histórico en el planeta Tierra, el 16 de octubre de 2017. El huracán Ophelia que alcanzó categoría 3 frente a las costas de Europa supone un acontecimiento hasta ahora desconocido, alcanzando zonas tan septentrionales como las islas británicas, ya como tormenta tropical.


Ya somos un tercio de la población del planeta la que está expuesta a condiciones climáticas con olas de calor letales (figura 2). Las represas y los embalses que ha construido el hombre, son mayores emisores de gases de efecto invernadero de lo que creíamos, en especial de metano por descomposición de la materia orgánica que aportan los ríos. No existe tampoco una coordinación ni una ordenación del territorio y los pueblos en muchas localidades de Portugal, Galicia, Asturias o Cantabria están cercados por eucaliptos, algo que aumenta el riesgo para la población en caso de incendio.

La biodiversidad aumenta en proporción a la superficie cubierta por bosques autóctonos, incluida la presencia de peces en ríos y embalses. Los ríos y regatos con mayor presencia de eucaliptos en sus ecosistemas tienen una mayor probabilidad de secarse completamente en verano, según concluye el estudio realizado por el Laboratorio de Ecología Evolutiva y de la Conservación (Ecoevo) de la Universidad de Vigo.

Este aspecto es “muy relevante”, según los autores de esta investigación, porque indica que la tendencia a un cambio climático global hacia ambientes más secos podría agravar el problema, por otra parte bien conocido, ya que los árboles de crecimiento rápido como los eucaliptos consumen mucha más agua que las especies autóctonas participando de ciclos de reposición de agua, materia orgánica, y evapotranspiración disarmónicos y disruptores de los ecosistemas locales.

La segunda ley de la termodinámica es inapelable: la energía ni se crea ni se destruye, se transforma, y lo hace en una sola dirección: de disponible a no disponible, se disipa en la atmósfera y los océanos. No es la atmósfera nuestro único basurero favorito, los océanos mantendrán más toneladas de plástico que toda masa de vida marina en un par de décadas. También nuestros cuerpos lo son.

Figura 4. Hectáreas dedicadas al cultivo del eucalipto en la Península Ibérica.

Figura 5. Incendios en el área mediterránea la primera quincena de octubre de 2017 tras una sequía histórica en la zona. ¿Está el "terrorismo incendiario" al que apunta el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, detrás de semejante catástrofe? Fuente: Global Forest Watch Fire VIIRS y MODIS (NASA)



4. URGE UNA NUEVA ACTITUD ANTE EL CAMBIO CLIMÁTICO

domingo, 10 de septiembre de 2017

EL TERREMOTO DE CHIAPAS, MÉXICO, DEL 8 DE SEPTIEMBRE DE 2017 (M8.1) LUCES Y SOMBRAS


Figura 1. Zona epicentral del terremoto M8.1 del 8 de septiembre de 2017 (USGS).


En 2012 México dio una lección. Hoy más de 90 muertos, centenares de heridos y cerca de dos millones de personas sin suministros, nos recuerdan que no podemos luchar contra la naturaleza y vencerla, pero sí trabajar por mejorar nuestro entorno y modo de vida adaptándonos también a un medio a veces vehemente, pero que también es el que garantiza nuestra propia existencia. 


1. EL TERREMOTO DEL 8 DE SEPTIEMBRE DE 2017

El 8 de septiembre de 2017 a las 4:49h UTC, en la costa de Chiapas, en México, se produjo un terremoto como resultado del deslizamiento de alguna falla normal de profundidad media. Realmente la resolución de los mecanismos focales no aclara del todo si el terremoto se produjo en un falla que se hunde ligeramente hacia el SE o en un falla de inmersión bastante pronunciada con un desgarro NO-SE. 

En cualquier caso, la placa de Cocos colisiona y converge con América del Norte a una velocidad de aproximadamente 7,6 cm/año en dirección NE. La placa de Cocos se introduce por subducción por debajo de América Central en la conocida como "Trinchera de América Central" unos 100 km al SE de donde se produjo el desgarro. Tanto la localización, como la profundidad (unos 70 km) y el mecanismo de falla normal de este terremoto indican que es muy probable que se trate de un evento ligado a un accidente intraplaca, dentro de la propia Placa de Cocos que se hunde.


Figura 2. Área de desgarro y réplicas (USGS).
Normalmente los terremotos se representan como puntos en los mapas (figura 1), sin embargo los terremotos de este tamaño se describen mucho más acertadamente como deslizamientos de un área de falla extensa. 

Los eventos de falla normal del tamaño del terremoto del 8 de septiembre de 2017 (M8,1) son típicos del desgarro de superficies de alrededor de un área de 200 km de largo por 50 km de ancho, la cifra exacta de la prufundidad dada por ejemplo por el USGS (69.7 km) es por lo tanto una solución orientativa de varios datos (figura 2).

En los últimos 100 años, esta zona ha vivido otros ocho terremotos de escalas mayor de 7, la mayoría en la zona de subducción al SE del evento del pasado 8 de septiembre, cerca de la frontera México-Guatemala. Ninguna registrada fue superior a M7.5. 


El terremoto M7.4 en Guatemala en noviembre de 2012, resultó en al menos 48 muertos y más de 150 heridos con daños significativos cerca de la costa.

Figura 3. Epicentro del terremoto del 7 de noviembre de 2012 M7.4 Más info aquí.

Es interesante cómo se sintió en el la ciudad de México D.F. una vez más, pues en círculos de expertos es conocido el efecto "caja de resonancia" del área metropolitana sobre una base cuaternaria y de rellenos; una zona de amplificación de las ondas sísmicas, como sucedió por ejemplo en 1985 y estimuló una colaboración internacional de sus mejores técnicos y científicos en la comprensión de los fenómenos sísmicos.

México desde aquel 19 de septiembre de 1985 ha colaborado con la comunidad internacional activamente elaborando ejemplares planes de prevención, excelentes estudios sobre la distribución del territorio acorde con el tipo de riegos esperables, especialmente los sísmicos, una mejora considerable de los sistemas constructivos y una pedagogía de la cultura sísmica que salva vidas.

Dentro de los actos celebrados para conmemorar el 27 aniversario de la tragedia más grande jamás sufrida por México, el presidente Calderón afirmó con entereza: "... la tragedia de 1985 suscitó la respuesta unificada de un pueblo que nunca se rinde ante la adversidad, así sea tan grande como la de aquella mañana. Un pueblo que siempre, siempre encuentra el camino que le permite salir adelante...". Comentó además que "... un legado de la tragedia no fue el abandono, sino que de esta dolorosa experiencia, más que la apatía o la indiferencia, el mayor legado fue la unidad ante la tragedia, el sentido de pertenencia a una comunidad y a un gran país; la importancia de tendernos unos a otros la mano y, desde luego, la conciencia de tomar medidas preventivas para proteger la vida frente a la posibilidad de cualquier desastre...".


2. HISTORIA Y RESILIENCIA

En mi reciente viaje en mayo y junio de este 2017 a México para impartir una serie de cursos sobre Urbanismo y Geología, en la Facultad de Ingeniería Civil de la UANL en Monterrey, en el Estado de Nuevo León, pude comprobar la importancia que se le da a los fenómenos naturales como terremotos, deslizamientos, inundaciones, etc., a la hora de distribuir el territorio acorde con la realidad geológica y la dinámica del medio, dentro de los más modernos estándares internacionales, pero también la poca importancia que se le otorga desde las instituciones estatales y municipalidades más pendientes de valores económicos del territorio (figura 4).

Así es como se labraron muchas desgracias en el mundo entero. Articular buenas leyes basadas en el estudio científico para luego cumplirlas o no según convenga, sigue siendo un factor de desastre en México, en EE.UU. o en España.

Figura 4. Con varios profesores del Departamento de Geología y zonificación de la UANL (Monterrey) impartiendo un curso sobre urbanismo y dinámica del medio. La foto está tomada en una visita realizada a la Presa Rompepicos, proyectada para evitar las inundaciones catastróficas periódicas en buena parte de la ciudad de Monterrey. De momento su funcionamiento ha sido ejemplar tras el paso de varias tormentas y huracanes. Rompepicos se creó con la finalidad de ir dosificando las corrientes de agua que bajan de la Huasteca al río Santa Catarina y evitar las severas inundaciones, como las que ha sufrido la ciudad de Monterrey en las últimas décadas. El Cambio Climático estuvo en la mente de los proyectistas durante los estudios previos. Tras la catástrofe que se registró en 1988 a causa del huracán Gilberto, que dejó graves estragos en Nuevo León, nació la iniciativa de construir una presa que regulara el flujo de agua que baja de la Sierra Madre hacía la ciudad. Se inauguró en 2004, un año después vino la primera prueba con el huracán Emily y en 2010 con Alex. Se han evaluado como muy positivas y resilientes ambas experiencias. Nuevo León es una de las zonas con menos actividad sísmica de México, aún así en los planes urbanísticos de Monterrey se contempló esta realidad que saltó a la actualidad en los últimos años con varios terremotos M 4-5 ligados a las actividades de extracción de hidrocarburos no convencionales por medio de fracturación hidráulica (fracking).

En 1985, en la enorme y populosa Ciudad de México prácticamente nada ni nadie estaba preparado para una situación tan trágica; los elementos de rescate fueron insuficientes, se había vivido unos años antes, en 1957 "el terremoto del ángel", que sacudió México con una magnitud M7,9. El epicentro estuvo muy cerca de Acapulco. 

En la capital murieron más de 700 personas, casi 3.000 resultaron heridas, miles de edificios quedaron en ruinas, y la emblemática Victoria Alada del Paseo de la Independencia se desplomó. Pero en 1985 los bomberos, extasiados, salvaron a miles, y sí, fueron miles las personas atrapadas entre los escombros; fueron miles las personas que volvieron a nacer gracias al acto solidario de sus conciudadanos. Muchos, guiados por ese humano impulso que sale del alma lucharon hasta la extenuación, una vida salvada era el mayor de los regalos del cielo. México entonces dio al mundo una lección de solidaridad, una lección del corazón, todos lo vimos por las televisiones. La participación de la sociedad civil fue fundamental para amparar a la ciudad del trauma en que se encontraba inmersa, vimos a Plácido Domingo buscando a sus familiares, cuatro de ellos perecieron bajo las ruinas de aquella ciudad infernal, como tantos otros compañeros del arte, Rockdrigo, Frederik Vanmelle y muchos más.

Posteriormente, México fue resurgiendo de sus escombros, las políticas preventivas fueron ejemplares, y dieron otra lección, pero esta vez con la cabeza y para las cabezas. El sismo de 8,1 grados de 1985 había dejado una herencia de casi 15.000 edificaciones destrozadas y más de 100.000 viviendas sufrieron algún tipo de daño, principalmente en las delegaciones Cuauhtémoc con un 56%, Venustiano Carranza el 18%, Benito Juárez 17% y en las otras delegaciones el 13%. La cifra oficial de víctimas no estuvo nunca clara pero, se especula que pudo haber entre 10.000 y 40.000 muertos.

El 20 de marzo de 2012, cuando un terremoto de escala 7,8 con epicentro en el estado de Guerrero volvió a sacudir al país y a México D.F., algo había cambiado, esta vez no hubo muertos (se contabilizaron dos muertes, una por infarto y otra por caída de ladrillo), unos pocos heridos, y leves daños materiales, además después de dos réplicas destacables de 5,0 y 5,3. Entonces escribí este artículo a petición de ABC: "México ha dado una lección". Miles de personas en la capital, como ha sucedido esta vez tras desarrollar un avanzado sistema de alertas, después de reaccionar como aprendieron desde pequeños, salieron a las calles muy asustadas. Pero las lecciones ya se habían materializado, ya habían penetrado en lo más profundo de cada mexicano y automáticamente los resortes pedagógicos se accionaron, tras 32 años, las lecciones dieron su fruto. Sin embargo aún queda mucho por aprender y por trabajar.


3. PERO EL CAMINO HACIA LA EXCELENCIA NO ES FÁCIL

Esta vez, el pasado viernes 8 de septiembre, con el ya denominado "terremoto del siglo" no hizo falta que sonaran las alarmas instaladas en las ciudades. Sonaba ya con potencia el temblor bajo los pies de la ciudadanía, temblaron y se rompieron las ventanas, las farolas, el asfalto... La zona más pobre del país, en esa extraña elección de la naturaleza empeñada siempre en golpear donde más daño puede hacer, veía derrumbarse los edificios.

Más de 90 muertos, centenares de heridos y cerca de dos millones de personas sin suministros nos recuerdan que no podemos luchar contra la naturaleza y vencerla, pero sí trabajar por mejorar nuestro entorno y modo de vida adaptándonos también a un medio a veces vehemente, pero que también es el que garantiza nuestra propia existencia.

Es de destacar una foto en la era de las RR.SS.: se trata de un edificio público de la localidad de Juchitán que muestra un amasijo de escombros sobre el que se mantiene erguida la bandera nacional, se convirtió en viral en muy poco tiempo. Allí murieron 17 personas y colapsaron más de un centenar de edificios. La instantánea motivó rápidamente el espíritu de lucha de muchos mexicanos. En Twitter aparecieron diversos comentarios: “¡Vamos México!”, “México siempre en pie! Bandera en alto. Viva México!”, “México en pie. No desfallezcamos”... Un poco después se indicó que esa bandera fue puesta por un ciudadano afectado por el fuerte sismo que estaba tratando de rescatar personas entre los escombros. “La puso un señor, pero fue un tuit muy emotivo”, apuntó en su mensaje la usuaria con captura del momento.

Figura 5. Foto viralizada en RR.SS. tomada en Juchitán

 4. LAS LUCES DE TERREMOTO 

ARTÍCULO: LA SISMICIDAD: ALGO MÁS QUE UNA TRANSFERENCIA DE ESFUERZOS

Como en otras ocasiones y como ya hemos tratado en este blog, minutos antes y mientras se sucedió el terremoto del 8 de septiembre en México, se observaron luces conocidas como "luces de terremoto". Es un fenómeno bien conocido desde la antigüedad hasta nuestros días. Una de las primeras descripciones del fenómeno fue dada por el estoico Publius Cornelius Tacitus (Tacito), quien en su Annalium describió que en el terremoto de la ciudad de Achaian, en 373 a.C. fueron vistas unas luces. Cita el terremoto del 17 d.C. que destruyó 13 ciudades del Asia Menor, bajo el consulado de Cecilio y Pomponio. Se vieron flamas inmensas al momento del terremoto.

Todas las teorías científicas sobre las causas de los sucesos sísmicos, volcánicos y tectónicos, se han concebido como si el movimiento espacial de la materia mineral fuera el único acontecimiento a tener en cuenta. No es de extrañar que ninguna de las teorías, hasta ahora, haya resultado realmente satisfactoria incluso para el pensamiento de orientación más mecanicista. En realidad, lo que sucede por ejemplo en Solfatara no son fenómenos de un tipo muy diferente al relacionado con la actividad sísmica de la Tierra, y éstos deberían ser tomados en cuenta por igual.

Se trata de una peculiar, casi aterradora, decoloración intensa del cielo y, para aquellos familiarizados con ello, es un signo seguro de un terremoto inminente en algún lugar cercano. Este fenómeno nos enseña que un cambio en las condiciones de la Tierra, se traducen en un movimientos violentos de su corteza, afectando a una región de muchas más formas que haciéndolo sólo sobre las capas subterráneas donde se suelen dar las causas de los eventos puramente mecánicos. Ya son muchos los testimonos al respecto, youtube está lleno de ellos.

El ser humano no se excluye de experimentar directamente la naturaleza supra-espacial de los movimientos sísmicos; en la vida de Goethe hay un claro ejemplo de esa intuición. El escritor y científico germano lo manifestó con el terremoto de Messina de 1783, de ello informó su secretario Eckermann, quien se enteró de la historia por un anciano que había sido ayudante de cámara de Goethe en aquel momento. Su extensa obra científica incluye tratados de botánica, geología, mineralogía, etología, anatomía, etc. 

Esto es lo que el anciano, a quien conoció Eckermann por accidente un día cerca de Weimar, le dijo:

  "...Una vez Goethe me llamó en medio de la noche y cuando entré en su habitación vi que había arrastrado su cama de hierro a la ventana y estaba acostado allí, contemplando el cielo me preguntó: ¿no has visto nada en el cielo? y cuando contesté "No", me rogó que corriera a través de la ronda y preguntara al hombre de guardia si había visto algo. No se había dado cuenta de nada, y cuando volví me encontré al maestro que seguía en la misma posición, mirando al cielo. Escucha, dijo, este es un momento importante, ahora está habiendo un terremoto, o enseguida va a tener lugar uno. 

Entonces él me hizo sentar en la cama y me mostró en el cielo por qué signos sabía esto. Cuando le pregunté, acerca de las condiciones meteorológicas, Goethe dijo: ha sido un día muy soleado, muy tranquilo y bochornoso. Hay que creer en Goethe, para él sólo era una cuestión del tiempo, porque al final las cosas siempre ocurrían como él decía que lo harían...". 

Al día siguiente Goethe relató sus observaciones en la corte, algunas mujeres y hombres murmuraban sobre lo que llamaban "los sueños de Goethe", pero el duque y otros presentes le creyeron. Unas semanas más tarde la noticia llegó a Weimar, en esa noche (5 de abril de 1783) parte de Messina había sido destruida por un terremoto..."

No hay ningún registro por el propio Goethe sobre la naturaleza del fenómeno percibido por él durante aquella noche, a excepción de un breve comentario en una carta a la señora Stein, escrita al día siguiente, en ella afirma haber visto una luz "en el norte del sureste de un carácter extraordinario", lo que le hizo temer que "un terremoto habría tenido lugar en alguna parte".

Los informes posteriores de sus biógrafos, nos llegaron como que posiblemente no habría habido ningún fenómeno exterior perceptible; en absoluto, lo que Goethe debió creer que estaba viendo con sus ojos corporales fue además la proyección de una experiencia puramente suprasensible, intuitiva, pero no por ello, como está testificado, menos objetiva.


Figura 6. Luces de terremoto en 8 de septiembre de 2017.

martes, 29 de agosto de 2017

DECLIVE GLOBAL Y SOLIDARIDAD. UN AÑO DE LA CRUDA REALIDAD




El siglo XX desarrolló formas de gobierno firmes, decididas y que dispusieron de poderes fuertes para ser capaces de mantener el orden; un flujo de energía abundante, creciente y accesible lo hizo posible.

Hoy todo eso se esfuma con el declive energético y las únicas maneras de asegurarlo son una decidida apuesta por la cultura y cambio progresivo hacia un orden social acorde con las nuevas circunstancias, o en su caso alguna clase de totalitarismo.

Los conflictos del siglo XXI se diferencian de otros anteriores, incluidas guerras entre Estados, porque ahora éstos se están produciendo entre los ciudadanos y sus propios gobiernos.

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Hace unos años, al comienzo de este blog, casi no abarcábamos problemas de índole internacional, pero siguiendo el espíritu del mismo, y sin perder de vista el pilar fundamental de su fundación: la resiliencia de las comunidades, hay un tema que a golpe de presencia en nuestras vidas fue adquiriendo notoriedad, sobre todo a partir de la segunda mitad de 2014 coincidiendo con la caída de en los precios del barril de crudo que nuca se recuperó. Hablamos de la inestabilidad global internacional, la inestabilidad sistémica que afecta a los estados, a las economías, a los precios de las materias primas, a las políticas paliativas de desastres naturales, en especial los propiciados por el cambio climático, a las relaciones afectivas...


1. HA PASADO UN AÑO DEL ESTRENO DE LA CRUDA REALIDAD

El pasado 12 de agosto se cumplió un año del estreno de "LA CRUDA REALIDAD" y las cuestiones entonces tratadas han seguido el camino entonces previsto, en algunos casos se agudizan ciertos problemas de suministro de materias primas y una ligera caída en el transporte; en este tiempo incluso estamentos internacionales como la Agencia Internacional de la energía AIE, un órgano de la OCDE que asesora a los gobiernos en la materia de recursos energéticos, han dado la razón a quienes intentábamos advertir del problema inminente con los recursos energéticos y minerales, el cambio climático y el denominado "orden social".


Figura 1. Según la AIE la oferta de energía primaria que somos capaces de poner en el mercado en forma líquida comenzó en 2015 un ligero declive (es probable que fuese en la segunda mitad de 2014). Hacia el año 2018 la demanda sobrepasará a la oferta. Como hay una tremenda falta de inversión que parece alargar su sombra durante 2017 y más allá ya que no es rentable invertir en petróleo a 50 $/barril, extrayendo de lugares cada vez más costosos y de peor calidad, se produciría un repunte de precios que sólo podría ser compensado por un aumento de la producción o una caída de la demanda. En la AIE dan por supuesto que se producirá un aumento de la demanda y que ésta llevará a un aumento de la inversión que estimularía al petróleo de fracking en un nuevo auge, aunque ya sabemos que esta ruinosa técnica decae a ritmos de entre el 5% y el 10% anual en los mejores yacimientos norteamericanos, sobre todo desde 2015, por ejemplo Bakken se ha vuelto un escenario de quiebras en cadena. La AIE (OCDE) muestra la solución del problema: cuando los precios del petróleo vuelvan a ser altos entre 2018 y 2020 se producirá una caída de la demanda por el único itinerario que conocen los países occidentales no productores de petróleo: la destrucción de la actividad económica y su consiguiente recesión, nada nuevo que no conozcamos en casa cuando el precio del petróleo sube. Es decir, la propia OCDE está preparando a los gobiernos del cambio o de lo de siempre para afrontar una recesión que no tiene por otro lado, nada que no se conozca y que ni siquiera el problema energético podría disparar, sino que antes puede hacerlo la crisis de deuda. La respuesta local siempre ha sido la misma, con o sin cambio: destrucción de empleo y recortes en sanidad, cultura, educación, atención social, etc.

El mundo vive un recrudecimiento de las tensiones en toda actividad planetaria y la difícil coyuntura financiera aumenta las posibilidades de agresiones bélicas, terrorismo casero y control de las libertades ¿Cuáles son entonces los síntomas y cuáles las causas para poder tomar decisiones acertadas? Precisamente desde hace años, comentábamos que los conflictos del siglo XXI se diferenciaban de otros anteriores, incluidas guerras entre Estados, porque ahora éstos se están produciendo entre los ciudadanos y sus propios gobiernos. No hablamos sólo de Siria y una guerra alentada para esquilmar recursos o posicionarse en el control de los mismos, ni de Cataluña, salvando las grandes diferencias, en tensión permanente con el Estado al que todavía pertenece, pero bajo este inevitable paraguas podemos contemplar que las relaciones entre las personas se vuelven cada vez más violentas.

El término “tercera guerra mundial” no ha quedado en el ámbito de la ficción, afirman tantos y tantos expertos. En ese sentido destacan que el conflicto global se está originando por la crisis financiera mundial y enfrentará a coaliciones formadas sobre la base de preferencias de los países acerca del orden mundial: un modelo de dominio de los países desarrollados que no se quiere abandonar y un modelo de mundo multipolar desglobalizado.

Como comentamos más arriba la caída en los precios del crudo aparece como la manifestación de algo más profundo a lo que no se le ha dado la importancia que merece, pero es fundamental comprender que sin ser la única explicación del gran problema de esta crisis cada vez más violenta, sí supone un importante factor de desestabilización, dado que es el pilar fundamental de la actividad económica global tal cual ha regido el devenir de nuestra cultura tecnológica-industrial desde la segunda guerra mundial.

Según algunos "expertos" la caída de los precios de finales de 2014 se debe a la abundancia de crudo impulsada por las nuevas tecnologías como el fracking o nuevos refinados más eficientes. Según otros también "expertos" lo que hay es una guerra de poder y precios cuyas armas son financieras, una guerra contra ciertos países con motivos variopintos, Arabia Saudí, contra Irán, Rusia contra EEUU, varios viceversas e incluso EEUU contra todos "los malos", incluida la recientemente desaparecida de los medios Venezuela (el país con más reservas probadas del mundo, aunque sea de baja calidad), con sus armas estrella representadas primero por el fracking y después por la revolución del fracking 2.0 y la progresiva sustitución de energía fósil por energía renovable en algunos procesos, además de la financiación de grupos radicales donde parezcan necesarios para acceder a los ansiados recursos energéticos.

Otros analistas más avezados ya se dieron cuenta hace muchos años de un hecho incontestable: la energía es un precursor de la actividad económica y no un mero producto sometido a leyes de oferta y demanda. Los momentos históricos de crecimiento, euforia tecnológica y social coinciden con incrementos en el gasto de energía, una tónica que ha vivido con el homo sapiens en todas sus organizaciones sociales desde la salida de las cuevas hasta la revolución del fracking 2.0, salvando momentos puntuales de guerras o colapsos de civilizaciones, o ambas cosas.

LA CRUDA REALIDAD (AITOR IRUZKIETA)


2. LLAMANDO A LAS COSAS POR SU NOMBRE

Y he aquí que nadie quiere llamar a las cosas por su nombre, pero bajo esta perspectiva histórica energética vivimos ya una guerra global y vivimos tiempos de colapso. La primera la está viendo y percibiendo muy de cerca una buena parte de la ciudadanía, tan sólo hay que asomarse a los medios aquí o allá; pero el colapso de nuestra organización social actual está pasando más desapercibido por la cantidad de antídotos temporales y parches usados en su disimulo.

Los grandes centros hoy considerados creadores de ideas y tendencias son o están en manos de los partidos políticos, que a su vez deben actuar con pleitesía y sumisión hacia las grandes corporaciones empresariales y bancos que los mantienen; también dueños de los medios de comunicación de masas. A ninguno le interesa comenzar a asumir que la última organización social que nos ha hecho crecer y evolucionar está en franca decadencia y que por sus características específicas, el denominado capitalismo global es capaz de fagocitarse a sí mismo en estado terminal tan sólo por cuestiones de índole geológica. Explicar la crueldad no da votos. Sin embargo es la única manera de afrontar lo que viene porque o damos entrada a la cooperación o se instalará algún tipo de solución totalitaria.

No se es consciente en la clase dirigente del hecho científico inevitable, concretamente geológico, absolutamente innegociable, de que partes vitales de nuestra compleja sociedad, van a dejar de funcionar rápidamente a medida que el petróleo escasee. Idea por otra parte que no consigue entrar en las mentes esculpidas y formadas en un mundo en constante expansión y crecimiento y moldeadas con la modernidad industrial, pero un mundo abocado a esta inapelable descomplejización que ya vivimos, fenómeno social que incluso provoca un rechazo irracional y violento. El peligro consiste en meterse en callejones sin salida que habrá que desandar como sociedad con el costoso gasto de energía adicional que ello conllevará. Pero aún más peligroso será el enorme descontento y frustración social, caldo de cultivo para legitimar la vuelta de regímenes de extrema derecha en la falsa promesa de volver a un pasado lleno de optimismo, aunque ello conlleve la privación de los recursos más básicos o de derechos humanos elementales para amplias bolsas de población.

Volviendo a la energía como precursor de la actividad económica, tenemos que dar la razón a algunos de los "expertos" pero de manera parcial. Es verdad que estamos a las puertas de producir casi cien millones de barriles diarios de cosas que llamamos petróleo, bajo esta perspectiva nunca antes hemos dispuesto de tanta energía o capacidad de hacer trabajo, pero entonces algo falla tras una década de crisis, y las perspectivas no son precisamente optimistas por mucho que los voceros de los interesados en no resolver el problema lleven vendiéndonos brotes verdes, luces al final del túnel o varios fines de la crisis desde 2007.

El problema es que cada vez es más difícil obtener la energía que haga el trabajo de complejización y expansión de nuestra economía y nuestra sociedad, simplemente porque una parte muy importante ya de esa energía está siendo usada para conseguir la propia energía, hasta el punto que ciertas actividades denominadas de extracción de energía no lo son, sino que los gastos ingentes de energía utilizada para extraerla convierten esa actividad en un sumidero. El fracking es una de ellas. La mayoría de energías denominadas renovables no pueden ofrecer la densidad y capacidad de trabajo que brindó el nunca mejor llamado oro negro. Éstas no garantizan la continuidad de nuestro estilo de vida consumista y derrochador y probablemente nunca lo consigan.

Como era de esperar, paralelo a este fenómeno puramente geológico se produce el efecto contrario al esperado: la descomplejización de nuestra sociedad que está diseñada para el crecimiento continuo (y por lo tanto complejización creciente); así que el maquillado de indicadores como el PIB para enmascarar la cruda realidad vienen inevitablemente acompañados por la pérdida de poder adquisitivo de la gran mayoría, así como de una exclusión social cada vez más aguda, el incremento de la violencia global y el terrorismo casero, etc., todos son efectos colaterales, nada tienen que ver con religiones o culturas étnicas, no entraremos en algo tan obvio.


3. TIEMPOS DE CAMBIO, PERO MUY ACELERADO...

Vivimos tiempos en que lo local se impone a lo global, es pura lógica y necesidad. Las ideologías se resisten a admitir la desglobalización inminente, sean de izquierdas o de derechas, tampoco el contrastable hecho de que se ha llegado a varios topes (la literatura del #PeakOil suele hablar de picos) en los puntales que sostienen nuestra economía, nuestra sociedad y por lo tanto nuestras relaciones humanas, también con nuestro entorno ambiental. El ser humano no puede disponer de la capacidad de control del medio que garantiza su existencia como lo hizo en las últimas décadas gracias a la disponibilidad de energía barata y accesible. Menos aún hacerlo a sabiendas de que intentarlo puede acabar con que el medio natural, que siempre gana cualquier pulso, se vuelva demasiado inestable. El medio humano, tecnológico e industrial y el medio natural, no pueden ni deben acabar aniquilándose mutuamente.

Cuanto antes asumamos este hecho natural mejor para la propia organización social y por lo tanto urbana (más de la mitad de la población del planeta vivimos en ciudades desde 2010). Los efectos secundarios de la euforia vivida cada vez golpean con más crueldad y no nos hemos preparado para su impacto, el cambio climático sería el exponente más contundente. La tercera revolución urbana moderna suscita cambios profundos en las formas de pensar, construir y gestionar nuestras ciudades. La evolución a nuevas necesidades, a nuevas formas de pensar y actuar, de los vínculos sociales, el desarrollo de nuevas ciencias y nuevas tecnologías ya presentes y el cambio de naturaleza y escala de los desafíos colectivos.

Los nuevos tiempos traen un nuevo urbanismo de marcado carácter geológico, con una nueva economía que lo sustenta muy alejada ya de las propuestas carentes de resiliencia de aquel paleourbanismo posible gracias a la energía creciente disponible a lo largo del siglo XX. Aquella manera de interaccionar necesitaba formas de gobierno firmes, decididas y que dispusieron de poderes fuertes, para ser capaces de mantener el orden; un flujo de energía abundante, creciente y accesible lo hizo posible. Hoy todo eso se esfuma con el declive energético y las únicas maneras de asegurarlo son una decidida apuesta por la cultura y cambio progresivo hacia un orden social acorde con las nuevas circunstancias, o en su caso alguna clase de totalitarismo.

Figura 2. LA CRUDA REALIDAD es un documental de Aitor Iruzkieta que trata sobre el Peak Oil o más bien sobre el Peak Everything, es decir sobre el pico del petróleo y el de todas las cosas. Es quizás el más completo análisis divulgativo al respecto de todos los documentos multimedia en castellano, que tratan el tema de esta crisis interminable e imposible de atajar. En el documental varios científicos, economistas, ingenieros, artistas, analistas, investigadores, de la talla de Emilio Sández Álvaro, Ander Aguirre, Antonio Turiel Martínez, Margarita Mediavilla, Pedro A. Prieto, Antonio García-Olivares, Michael Höök, Gail Tverberg, Carlos Erdozáin, Gonzalo Escribano, Santi Piraña..., hablamos abiertamente del reto de este acelerado cambio global que ya tenemos aquí.

jueves, 22 de junio de 2017

EL CAMBIO CLIMÁTICO ES NUESTRO PROBLEMA, NO EL DE GENERACIONES FUTURAS.



Figura 1. La falta de agua y la ausencia de caudal ecológico en el río Bullaque, en la provincia de Ciudad Real, está matando los ecosistemas. El embalse de El Vicario intenta desembalsar 75 litros por segundo que sumados a los 200 del de Torre de Abraham, son insuficientes para recuperar las láminas de agua.

Ya somos un tercio de la población del planeta la que está expuesta a condiciones climáticas con olas de calor letales.

Las represas y los embalses que ha construido el hombre, son mayores emisores de gases de efecto invernadero de lo que creíamos, en especial de metano por descomposición de la materia orgánica que aportan los ríos.

La segunda ley de la termodinámica es inapelable: la energía ni se crea ni se destruye, se transforma, y lo hace en una sola dirección: de disponible a no disponible, se disipa en la atmósfera y los océanos.

No es la atmósfera nuestro único basurero favorito, los océanos mantendrán más toneladas de plástico que toda masa de vida marina en un par de décadas. También nuestros cuerpos lo son.

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1. CAMBIO CLIMÁTICO, INDUSTRIA, TRANSPORTE, EMBALSES Y NO HAY MÁS QUE HABLAR

Ya somos un tercio de la población del planeta la que está expuesta a condiciones climáticas con olas de calor letales. Aún no acaba de calar hondo en nuestros dirigentes, pero digan lo que digan sus primos, las ingentes cantidades de hidrocarburos quemados desde hace algo más de 200 años están tras el cambio climático que ha provocado el calentamiento global, el efecto más conocido es que es debido a la acumulación de gases de efecto invernadero en nuestro basurero favorito: la atmósfera. Sin embargo, el calentamiento se ha acelerado de manera alarmante en los últimos años a pesar del auge de las denominadas energías renovables, que ni lo son tanto, ni aportan la energía neta de los hidrocarburos. Los últimos estudios presentados en la revista Bioscience por la Universidad de Washington apuntan a que la industria o los 1.300 millones de automóviles que circulan diariamente por el planeta son responsables del calentamiento global, pero no son los únicos.

Las represas y los embalses que ha construido el hombre, ya sea para producir energía eléctrica, almacenar agua potable u otros propósitos, son los responsables que originan la emisión de 1.000 millones de toneladas de gases contaminantes cada año, en especial metano (en un 80%) por descomposición de la materia orgánica que aportan los ríos a los embalses; un gas, el metano, unas 34 veces más potente que el CO2 como gas de efecto invernadero.

No es la atmósfera nuestro único basurero favorito, los océanos mantendrán más toneladas de plástico que toda masa de vida marina en un par de décadas; es inevitable su entrada en la cadena trófica. También nuestros cuerpos lo son, casi la mitad de los elementos de nuestra estructura física provienen de esos hidrocarburos ("Comemos combustibles fósiles", Dale Allen Pfeiffer 2006) que durante millones de años produjo la Tierra (gracias a la tectónica de placas, la cual coció en su interior la energía solar), el plástico como disruptor hormonal y precursor de un buen número de cánceres hormonales ya tiene un papel protagonista en la macabra obra del suicidio colectivo del siglo XXI. Desde la ONU y el IPCC, se asume con resignación el hecho de que ya es "casi inevitable" que ocurran muertes por altas temperaturas en vastas áreas del planeta. Cada año, el equivalente al trabajo de dos millones de años de energía solar fosilizada en el interior terrestre son liberadas a esos basureros favoritos.

Casi la mitad de la población de esta casa común estará en 2100 expuesta a olas de calor letales, aunque se reduzcan las emisiones de esos gases que poco a poco nos van ahogando. Así, con la crudeza y frialdad de los datos concluye el nuevo estudio realizado por la Universidad de Hawái. Se analizaron más de 1.900 casos de muertes relacionadas con olas de calor en 36 países en las últimas cuatro décadas. Superar los 40ºC durante semanas de junio, en Jaén, Córdoba o Sevilla ya no se debería llamar ola de calor.


2. ECHAR LEÑA AL FUEGO

Si Cantabria, Euskadi, Navarra, Asturias o Galicia sufren algo parecido puede ser consecuencia de una ola, pero una ola o tren de olas que cada vez nos visita con más frecuencia. La realidad es que Iberia se está saharizando a pasos agigantados. Las Bardenas Reales en Navarra (figura 2) avanzan unos pocos kilómetros al año en dirección norte. En un par de décadas llamarán a las puertas de Pamplona. Tras las pueriles declaraciones del consejero de sanidad de la Comunidad de Madrid sobre niños que aguantan en los colegios a más de 35ºC para que aprendan a hacer abanicos, redes sociales y portavoces de grupos políticos incidieron en la apremiante necesidad de instalar más aire acondicionado. Instalar aire acondicionado para evitar el calor del cambio climático es echar más leña al fuego, o como apuntan Marga Mediavilla y Jorge Riechmann "apagar el fuego con gasolina".

Figura 2. Las Bardenas Reales, Navarra.
Nuestros dirigentes parecen carecer de formación científica o mirada holística y temporal más allá de los cuatro años de legislatura, así es como se está labrando la peor tragedia histórica de Iberia. Unos por otros los científicos somos acallados, nuestras frías y descarnadas apreciaciones son incómodas, pero todo se realimenta y las consecuencias de esta actitud son también la de echar más leña al fuego, por lo que pronto pasarán factura. Hace décadas que deberíamos haber empezado a acondicionar nuestros edificios con criterios bioclimáticos y en especial el uso de la geotermia para conseguir protegerlos tanto del calor del verano como del frío del invierno.

De lo que se trata es de disminuir el consumo de energía, no de aumentarla, es una imposición geológica, la energía necesaria para extraer energía (desde Tasas de Retorno Energético o TREs menguantes) es cada vez mayor porque el petróleo barato y de calidad alcanzó su cenit en 2005 (AIE-OCDE) y los sucedáneos y nuevas tecnologías de extracción desarrolladas en los últimos doce años nos han llevado a una crisis sin precedente que no tiene solución técnica en el marco conocido como "economía de mercado", cada paso que damos en esa dirección supone un aumento en cualquier emisión de gas de efecto invernadero, puesto que la movilización de recursos y trabajo es cada vez más grande para obtener menos energía neta (figura 3).


3. DECRECER O ABRASARSE

Nuestra evolución ha sido un curioso fenómeno, algunos hitos importantes que cambiaron el mundo hoy amenazan nuestra fugaz existencia sobre este planeta. Son muchos y variados los momentos destacables, pero los últimos acontecimientos, muy apretados en el tiempo, no deberían perderse de vista. El año 2005 supuso el año del pico del crudo, 2008 el colapso de los mercados desvinculados de una economía física real. Desde 2010 más de la mitad de la población mundial ya vivimos en ciudades, una nueva experiencia para la vida en el planeta. El consumo de recursos y el almacenamiento de desechos para intentar sostener esta nueva y voraz unidad de la arquitectura planetaria (la ciudad) se disparó. Comienza una decadencia que no parece ver fin. En 2015 las contaminantes extracciones no convencionales que fueron la última esperanza del crecimiento económico global también entran en decadencia, hemos tocado el máximo techo que nuestra tecnología podía acometer.

Figura 3. La energía del futuro (Gail Tverberg)

El petróleo, carbón, uranio o gas eran y son la sangre que movió y mueve a la sociedad industrial y tecnológica, pero ya sabíamos que eran recursos finitos que en algún momento iban a faltar. Ese tiempo llega y lo hace irrumpiendo en la historia con sus efectos secundarios de la mano del cambio climático. El decrecimiento es por lo tanto una imposición del planeta, aunque las cifras de indicadores artificiales y cambiantes según convenga (como el PIB) apunten a un crecimiento económico; éste hace décadas que en términos de economía física neta no se produce. La segunda ley de la termodinámica es inapelable: la energía ni se crea ni se destruye, se transforma, y lo hace en una sola dirección: de disponible a no disponible, se disipa en la atmósfera y los océanos.


4. NECESITAMOS MATERIA ORGÁNICA Y UNA TRANSICIÓN ENERGÉTICA LÓGICA

Necesitamos incorporar urgentemente la materia orgánica perdida de nuestros suelos y hacer un esfuerzo para luchar contra la desertización de Iberia, es la única salida de protección contra la aridez progresiva del modelo agrícola tecnificado y totalmente petróleodependiente, pues tanto pesticidas como fertilizantes y trabajo de maquinaria además de contaminantes del elemento vital que supone el agua, dependen del oro negro, el cual, como indica la AIE entre 2018 y 2020 elevará sus precios por imposibilidad de satisfacer la demanda. Pero desafortunadamente, el agua en España ya es un bien sometido a especulación, tocado por la corrupción y por lo tanto abocado a la muerte si no se ataja cuanto antes (figura 5).

Figura 4. Según la AIE la oferta de energía primaria que somos capaces de poner en el mercado en forma líquida comenzó en 2015 un ligero declive (es probable que fuese en la segunda mitad de 2014). Hacia el año 2018 la demanda sobrepasará a la oferta. Como hay una tremenda falta de inversión que parece alargar su sombra durante 2017 y más allá ya que no es rentable invertir en petróleo a 50 $/barril, extrayendo de lugares cada vez más costosos y de peor calidad, se produciría un repunte de precios que sólo podría ser compensado por un aumento de la producción o una caída de la demanda. En la AIE dan por supuesto que se producirá un aumento de la demanda y que ésta llevará a un aumento de la inversión que estimularía al petróleo de fracking en un nuevo auge, aunque ya sabemos que esta ruinosa técnica decae a ritmos de entre el 5% y el 10% anual en los mejores yacimientos norteamericanos, sobre todo desde 2015, por ejemplo Bakken se ha vuelto un escenario de quiebras en cadena. La AIE (OCDE) muestra la solución del problema: cuando los precios del petróleo vuelvan a ser altos entre 2018 y 2020 se producirá una caída de la demanda por el único itinerario que conocen los países occidentales no productores de petróleo: la destrucción de la actividad económica y su consiguiente recesión, nada nuevo que no conozcamos en casa cuando el precio del petróleo sube. Es decir, la propia OCDE está preparando a los gobiernos del cambio o de lo de siempre para afrontar una recesión que no tiene por otro lado, nada que no se conozca y que ni siquiera el problema energético podría disparar, sino que antes puede hacerlo la crisis de deuda. La respuesta local siempre ha sido la misma, con o sin cambio: destrucción de empleo y recortes en sanidad, cultura, educación, atención social, etc.

Deberíamos estar ya trabajando de manera acelerada en la transición energética de la que se debate en parlamentos, mesas de reflexión, borradores de partidos políticos o tribunas, pero que no se abarca por falta de consenso ideológico (que no lógico). La transición energética y la adaptación al cambio climático se pueden realizar con una importante labor pedagógica y de veraz información. La sociedad debe saber que cada individuo debe vivir de una manera lo más sostenible posible. Desde hace décadas se dan pautas para la transición menos traumática, pues como todas lo está siendo.

El ser humano se supone que es un animal inteligente, debería estar claro para él que incluso en las condiciones más severas hay soluciones, se ha adaptado a casi todo, ahora le queda aprender a crear puestos de trabajo, evitar la pobreza y promover un reparto equitativo de la riqueza en condiciones de decrecimiento energético y por lo tanto económico sin ningún miramiento. Sin embargo en el marco del "capitalismo de amiguetes" y la corrupción galopante que además se le perdona a los grandes poderes que ya actúan en ocasiones como grandes organizaciones criminales, es imposible. 

Tenemos dos opciones, o decrecemos por las buenas (lo arriba indicado), o lo hacemos por las malas (conflictos sociales, regímenes totalitarios, control de las libertades e incluso guerras), pero nos pongamos como nos pongamos lo vamos a hacer. Y el problema no es para ninguna generación futura. El problema ya es nuestro.

Figura 5. El agua en España ya es un bien sometido a especulación, tocado por la corrupción y por lo tanto abocado a la muerte.