jueves, 10 de mayo de 2018

DESDE EL GEOFORO: CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE JAVIER LAMBÁN

Queridos lectores, como participante y habitual colaborador del Geoforo por una nueva cultura de la Tierra, quiero compartir en este espacio la carta abierta que los integrantes del mismo decidimos enviar al Presidente de Aragón, Javier Lambán, así como a la prensa aragonesa, la cual no plasmó nuestra percepción sobre las desafortunadas apreciaciones del presidente con respecto al papel de los científicos comprometidos con nuestra sociedad. Salvando honrosas excepciones como Arainfo la repercusión ha sido moderada, pero gracias una vez más a las redes sociales, nos han llegado mensajes muy reconfortantes.

Antonio Aretxabala

Pamplona, 10 de mayo de 2018
El Geoforo Por Una nueva Cultura de la Tierra aconseja a Lambán que lea revistas científicas



CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE JAVIER LAMBÁN


El pasado jueves 3 de mayo se celebró en las Cortes de Aragón un interesante debate entre el diputado de Podemos Nacho Escartín y el presidente del Gobierno de Aragón, Javier Lambán, a propósito de las medidas necesarias para evitar o paliar los daños producidos por las crecidas del Ebro.

Las intervenciones por uno y otro lado son interesantes, y pueden seguirse al completo en el siguiente VÍDEO

Aunque se recomienda vivamente la audición de todo el debate, el PASAJE MÁS INTERESANTE es posiblemente el que se encuentra A PARTIR DEL MINUTO 25:20, por la relación que sin duda se advertirá con los postulados 'pedagógicos' que el Geoforo por una Nueva Cultura de la Tierra cultiva y difunde. Dentro de ese pasaje, cabe señalar como FRASES MÁS SINGULARES las que hay en los minutos 25:50 y 26:30.


Tras escuchar atentamente el debate, el Geoforo por una Nueva Cultura de la Tierra ha elaborado y difundido la siguiente...


CARTA ABIERTA A D. JAVIER LAMBÁN, PRESIDENTE DEL GOBIERNO DE ARAGÓN:

Estimado Sr. Lambán:

Queremos expresarle respetuosamente la sorpresa que nos ha causado su respuesta al diputado de las Cortes de Aragón, Sr. Escartín, sobre la problemática de las crecidas del Ebro: “hable con el alcalde de su pueblo y no lea tantas revistas científicas”. 

Cuando los científicos aragoneses reclaman mayor atención de las adminis­tra­ciones públicas a la investigación pudiera parecer que sólo están pidiendo recursos materiales para desarrollar su tarea. Y cuando las administraciones hacen un esfuerzo para proporcionar esos recursos parece que ya con ello cumplen la cuota de ‘atención’ que se les requiere. 

Esto no es así. Quienes nos dedicamos a la investigación, sacando adelante proyec­tos con voluntad y esfuerzo incluso cuando no hay dinero, aspiramos ante todo a que nuestros avances científicos den un servicio a la sociedad. No tendría mucho sentido que nuestros gobernantes dedicasen dinero público a financiar una actividad cuyos resultados no tienen para ellos ningún valor. Por tanto, aspiramos a que el conocimiento científico sea aprovechado al máximo por quienes han de tomar decisiones para que éstas sean lo más acertadas posible.

El conocimiento científico queda recogido en publicaciones de distintos tipos (libros, revistas, actas de congresos) donde, tras pasar diversos filtros, revisiones y contrastaciones, los resultados de la investigación salen a luz. En ese momento el conocimiento queda pública y democráticamente accesible a todo el mundo, y puede ser conocido y usado tanto por el especialista como el político o el ciudadano de a pie.
Entendemos la dificultad que entraña siempre la toma de decisiones políticas, empezando por las de alcaldes de pueblos pequeños y terminando por las de presidentes de gobiernos. Y nos merecen todos los respetos los primeros en cuanto depositarios de saberes populares que, en muchas ocasiones, se incorporan (¿por qué no?) a las bases de datos científicos. Creemos que los diputados y los gobernantes deben, efectivamente, escuchar a los alcaldes. Pero también les aconsejamos (¿por qué no?) que lean revistas científicas, que escuchen a los científicos, que tengan en su justo valor los saberes adquiridos mediante el método científico. Y les aseguramos, no sólo que no “se van a perder” por ello, sino que tal actitud reportará reconocimiento de quien lidera las decisiones políticas. Y sólo así podremos abordar con rigor las situaciones que se generan con las habituales crecidas del río Ebro, evitando medidas de alto coste económico y ambiental y de dudosa eficacia a medio y largo plazo.

Atentamente

Zaragoza, 4 de mayo de 2018


El Periódico de Aragón sacó también al día siguiente una nota crítica sobre el tema en la sección "El Sapo", acompañada de una viñeta humorística muy salada:

martes, 17 de abril de 2018

LAS CRECIDAS DEL EBRO Y LAS INUNDACIONES: ¡POCO NOS PASA!

Quinto de Ebro


Estos días en redes sociales se publica, se pregunta y se especula con el tema de las inundaciones: que si hay que dragar, que si ya no dejan extraer gravas, que si hay que limpiar los cauces y ¡cómo no!, no puede faltar el argumento estrella tras cada crecida: que si se desaprovecha el agua caída y se desperdicia porque se pierde en el mar... Como si los ríos fueran un error de la Naturaleza que unos dirigentes audaces, desbordantes de talento, van a corregir o hacer entrar en vereda a base de hormigón. El trasvase del Ebro, al igual que los caracoles, asoma tras las lluvias cuando sale el sol. Fue un proyecto vetado por la Unión Europea, ruinoso económicamente (más de cuatro mil millones de euros) y de una factura energética continua imposible dedicada a mantener al menos diez bombeos eléctricos; el Tajo-Segura sólo requiere uno.

Un río tiene fases de crecimiento y estiaje que esculpen el territorio y sustentan agricultura, pesca, ganadería, turismo..., el agua que el Ebro vierte al mar conforma el sustento natural necesario para su propio cauce y para los hábitats fluviales y marírtimos, además de acarrear el material que conforma las playas. Hay que añadir que un río tiene partes que no se ven porque están bajo el subsuelo, y precisamente en estos episodios de crecidas e inundaciones se recargan para suministrar el agua almacenada desde la parte subterránea en forma de acuíferos, que la llanura de inundación es parte del propio río y que está en su genética como en su nombre la inundación. También que la limpieza de los cursos y el arrastre en estos episodios son la base de sectores económicos importantes que dependen de la sedimentación y las corrientes, como son la pesca o el turismo de playa.


DINÁMICA HÍDRICA COMO PATRIMONIO NATURAL, NO COMO UN ERROR

Hoy esas llanuras han sido conquistadas por negocios vulnerables por su arriesgada ubicación. Polígonos industriales, enormes áreas de monocultivos extensivos e incluso granjas y urbanizaciones se han cimentado sobre un órgano fluvial: la llanura de inundación. Se ha confiado su ínfima seguridad a unas motas de tierra que han encañonado los cursos para evitar que se expandan en una determinada zona y así favorecer un negocio o una especulación urbanística. De esta manera se propicia el que el agua salga disparada hacia el primer lugar de expansión que encuentre, algo que es, entre otras cosas, parte de su dinámica natural y su actividad. En su caso, el nivel de defensa es tan escaso (por motivos de temeridad, no gastar en seguridad o de clara ceguera científica) que como ha pasado recientemente con el Ebro, el río rompe las motas.

Las crecidas han existido siempre y seguirán existiendo; incluso pueden agravarse como eventos extremos ante el Cambio Climático. No es culpa de un río determinado el exceso de embalses, ni los trasvases, ni el que nos creamos dueños de una Naturaleza que es como es. Intentar echarle pulsos a ver quién es más cabezón trae muchos perjuicios y desavenencias, porque es absurdo no amoldarse al medio que garantiza nuestra propia existencia. Nos hemos apropiado de ella, y la prueba es palpable cuando hablamos de "nuestro Patrimonio Natural". Actuando así somos muy modernos, pero también hacemos gala de una arrogancia temeraria: nos hemos apropiado de algo que apenas conocemos y menos aún podemos controlar. Hemos articulado leyes congruentes para evitar los impactos, pero las guardamos en los cajones de los despachos de las administraciones.


LA LEY DEL SUELO
 
La ley del Suelo de 2008, en su artículo 15, vela por la seguridad ante riesgos naturales a través de los mapas de riesgo, no lo consigue, porque dicha ley muchas veces no se cumple. Pero menos aún ha conseguido parar la catástrofe de la especulación. Lo primero, es decir, no cumplirla, sin embargo es ilegal, aunque no se persigue, lo segundo (la especulación) no es ilegal, no obstante "se cumple al pie de la letra".

Está claro que la ley del suelo va por un lado, la especulación por otro y la realidad constructiva y territorial por otro diferente, el resultado es catastrófico, los responsables de tales desavenencias para el patrimonio natural, cultural y social del país están en las administraciones. La especulación ha podido a través de su poder de seducción llenando bolsillos, campar a sus anchas. Ahora no nos quejemos de lo que tenemos, esas prácticas no solamente han puesto en peligro nuestra economía, también el medio físico en el que desarrollamos nuestra existencia.

Pero la culpa no la tiene el río, sino nuestra ignorancia y nuestra patosa interacción con él; las políticas urbanísticas depredadoras, negligentes y temerarias propician el caos y la ruina, también una distribución del territorio disarmónica con los postulados de los científicos a los que en una sociedad como la española, donde en buena parte reina el pensamiento mágico con su fervor religioso meteorológico y el cuñadismo más arrogante, se les tacha de lo que haga falta si sus indicaciones basadas en concienzudos estudios, no convienen a ciertos terratenientes, ahora aspirantes a aguatenientes.


¡POCO NOS PASA!

Sólo están bien vistos los argumentos que se venden ya prostituidos: si propician el lucro a corto plazo para el cacique de turno o convienen al presidente de un equipo de fútbol. Es decir, bajo esa perversa perspectiva aún no erradicada, el Duero, el Tajo, Ebro, Guadiana..., no serían ya errores de la Naturaleza que desperdician su agua arrojándola al mar, sino un castigo divino para fastidiar a los españoles; entonces el erario público gastará con la alegría de unos pocos espabilados y la resignación general, ingentes cantidades de dinero en absurdos drenajes, dragados inútiles o propaganda para construir y recrecer embalses como penitencia y enmienda para el país con más embalses per cápita del planeta, pero la mayoría de ellos vacíos...

Ya hay alguien que se frota las manos. Aunque el país más seco de Europa se convirtiera también en el mayor exportador de agua mientras duraba el sueño del petróleo barato. Nos la podemos encontrar en forma de tomate, lechuga, o coliflor en cualquier supermercado de Londres, París, Bruselas o Copenhague.

España ha vivido los últimos 40 años en estado de sequía el 55% del tiempo. Hacer más embalses no sólo nos catapultará a ser todavía más campeones en número de embalses por unidad de superficie, sino que nos otorgará el grotesco galardón de ser el país que más aire almacena en ellos. Formarían parte también de esa colección impulsada por una filosofía que tan bien dominamos: aeropuertos sin aviones, autopistas sin coches, pabellones deportivos sin deportistas, hospitales sin médicos ni enfermos..., embalses sin agua.

La creciente saharización de Iberia debemos combatirla con inteligencia y miras a largo plazo, es necesario reponer la materia orgánica perdida y transformar con sabiduría el declive inevitable de una economía primaria completamente petróleodependiente; una agricultura y una ganadería basadas en la quema de combustibles fósiles (trabajos de campo, pesticidas, fertilizantes, procesos industriales, transporte a largas distancias...) tiene los días contados.

¿Qué se puede esperar de un país en el que un buen número de ciudadanos sigue permitiendo e incluso aplaudiendo, el que se aparte a científicos honestos y se recambien por pelotas y soplagaitas a los que se les regala un máster sin tener ni idea de lo que se traen entre manos?

Poco nos pasa...

Meridianamente claro, como diría alguno...
Sergio Gonzalez Martinez

martes, 13 de febrero de 2018

EL FINAL DEL PETRÓLEO, TRANSICIÓN O COLAPSO

Queridos lectores, este año la Universidad de Zaragoza ha incluido en sus programas de doctorado en Ciencias de la Tierra una serie de actividades de la mano del Geoforo por una nueva cultura de la Tierra (al final del artículo está el programa). Desde la idea de que hay otra manera de hacer Universidad, se trata de compartir con la ciudadanía las inquietudes de los científicos como ciudadanos comprometidos, este año escogimos el título "Crecer en un planeta finito y vulnerable".

Desde el Cambio Climático, el Antropoceno, el extractivismo o la desertización hasta la era de la desinformación y la posverdad, se da un repaso a la actualidad científica en su vertiente social. Hace ya unos años que se ha agudizado una relación cada vez más tensa y difícil entre la ciencia y el poder, sobre todo cuando los objetivos cortoplacistas que éste quiere imponer chocan contra la valentía de algunas científicas y científicos advirtiendo de los efectos nefastos a medio y largo plazo para el medio humano; efectos negativos también para las economías de las comunidades directamente afectadas, pero sobre todo para la salud, la educación y el bolsillo de los contribuyentes.

Como sabéis los que seguís el blog, hace años que está en mi agenda el divulgar también el destacado reto global del descenso energético al que nos enfrentamos, siempre en el marco fundacional de este espacio: dotar a la sociedad de referentes para una transición resiliente conociendo los desafíos que se plantean ante el inevitable declive de recursos, medioambiental, climático y social. En esta ocasión, a petición del departamento de Ciencias de la Tierra, Marcos Aurell catedrático del departamento de Estratigrafía y quien suscribe, tuvimos una charla abierta con un apasionado coloquio respecto del tema que nos ocupa; fue el pasado día 8 de febrero de 2018. 

"El final del petróleo, transición o colapso" ha sido el título que Miguel Ángel Conejos Montalar, periodista de Arainfo que cubre el ciclo, ha dado a este magnífico reportaje sobre el inminente fin de la era de los combustibles fósiles. Os dejo con él.

Antonio Aretxabala
Pamplona, 13 de febrero de 2018
 

PUBLICADO EN ARAINFO.


  • El siglo XXI trae consigo el final del recurso energético dominante en los últimos años. Hablamos con Marcos Aurell y Antonio Aretxabala sobre el futuro cercano que le resta al petróleo y sobre las posibles alternativas energéticas que traerán obligadamente un cambio de paradigma social y económico

Foto de Miguel Ángel Conejos Montalar para Twitter


La segunda sesión del Geoforo por Una Nueva Cultura de la Tierra trató de mostrar la realidad en torno a un recurso energético que ha sido motor económico mundial en los últimos 150 años, el petróleo. El oro negro ha sido fundamental para la generación de las sociedades modernas tal y como las conocemos. Pero ha sido también el causante de guerras y sufrimientos con el único objetivo de su acumulación y gestión. Ahora, vivimos convencidos de que el siglo XXI traerá el final de esta era. Pero ¿de qué forma acabará el reinado del crudo como recurso energético más poderoso?

Ante un cuestionario que les planteaba como toma de contacto si el “pico del petróleo” había llegado ya, Marcos Aurell, Catedrático de Ciencias de la Tierra en la Universidad de Zaragoza y Antonio Aretxabala, Geólogo y consultor, trataron de arrojar algo de luz sobre el futuro de la producción de petróleo y la alternativa energética que habrá de ser afrontada con urgencia.

¿Qué es ese pico del petróleo? Para Antonio Aretxabala ese pico del petróleo es “el momento en el que llegamos al límite a partir del cual no podemos aumentar la extracción de crudo. Es un momento que se da en cada pozo individual, en cada país individual y a nivel global”. Sin embargo, advierte que “lo que nos interesa no es el pico del petróleo de Estados Unidos que fue en 1973, ni el de Siria que fue en el 2007, o el pico del petróleo de un determinado campo de extracción… es el pico del petróleo global, y ese, por lo que intuimos, y los datos que tenemos, parece ser que tuvo lugar en 2005, según la Agencia Internacional de la Energía. Pero posiblemente sea el pico del crudo. Ojo que luego hay otras cosas”, advierte.

Dejando de lado momentáneamente esas “otras cosas”, que no son sino petróleos extraídos de forma no tradicional, Marcos Aurell asegura que “el petróleo crudo obtenido por métodos tradicionales, el barato de obtener, el que representa el 90% del que consumimos, ese tocó techo en 2005. Digamos que se está manteniendo en una meseta oscilante. La producción global de petróleo sí que va creciendo en los últimos años, aunque hay indicios de que en estos últimos tres años también ha entrado en esa meseta ondulante, próxima a los 98 millones de barriles diarios”.

“Mi impresión es que hemos entrado ya en esa meseta ondulante que puede durar unos pocos años, antes de que empiece a decaer la producción de petróleo”. Es decir que ese pico del petróleo ya está aquí y supone unos 98 millones de barriles producidos diariamente. Pero no solo eso, sino que también son consumidos a diario.

Petróleos no convencionales

A ese pico de producción se llegó hace ya unos años, en torno a 2005, sin embargo la demanda creció, y aquí es donde llegamos al punto de las “otras cosas”, es decir los petróleos extraídos de una forma no convencional. De acuerdo a la Agencia Internacional de la Energía, las fuentes de petróleo no convencional son: petróleo extra pesado, petróleo de arenas bituminosas, petróleo proveniente de yacimientos lutiticos –shale oil y shale gas extraídos mediante fracking–, crudos sintéticos producidos a partir del carbón, crudos sintéticos producidos a partir de la biomasa y los crudos sintéticos producidos a partir del gas natural.

“Ese aumento de la demanda se tuvo que satisfacer con el petróleo extraído mediante técnicas no convencionales. El petróleo, vamos a decir que es el mismo, aunque no es de la misma calidad, pero la extracción es mucho más cara”, advierte Aurell.

Para Antonio Aretxabala el petróleo no convencional es un gasto de energía. Obviamente cada vez que extraes energía necesitas energía. Cuando tienes una inversión energética, es decir con la energía de un barril, extraes dos barriles, tienes un recurso energético. Pero si con un barril tu extraes otro barril, o incluso menos de un barril, lo que tienes ahí es un sumidero energético”.

“Desde el año 1930 esto está cayendo constantemente, de tal forma que ahora estamos con un barril extrayendo 18, cuando en los años 30 del siglo XX, con un barril sacábamos 100. Ese margen nos daba la posibilidad de derivar 99 para el crecimiento económico, el desarrollo de la civilización, hospitales, universidades, infraestructuras… Ahora vemos que estamos un poco escasos. Es verdad que estamos cerca de los 100 millones de producción, pero estamos gastando mucho más en la extracción, con lo cual, lo que revierte a la sociedad es muy poquito”, advierte Aretxabala.

En este sentido, y pese a vivir en un sistema capitalista que prima por encima de todo el crecimiento, la energía no debe ser entendida como un bien de consumo, si no como un precursor de la actividad económica. “En muy pocos años estaremos en una relación de 1 a 15, y en unos pocos más de 1 a 10 y con una relación así no sostendremos una organización social de tipo tecnológico industrial como la que estamos acostumbrados”, asegura.
Antonio Aretxabala –al fondo– y Marcos Aurell en un momento de su charla en el Geoforo.

Transición o colapso

Es una situación que obliga a poner la vista en las energías renovables. Para Marcos Aurell hay una cosa importante que parece no tenerse en cuenta. “Con las energías renovables nunca podremos tener el equivalente a lo que nos da el petróleo. Habrá que ir electrificando el transporte, pues el 75% del petróleo lo quemamos en vehículos por tierra mar y aire para transportar bienes, personas… y eso es mala noticia porque habla de la necedad humana, pues este tesoro energético lo estamos quemando en estos vehículos. Aparte de la contaminación de la atmosfera que conlleva con la emisión de gases de efecto invernadero. Ese transporte lo tenemos que electrificar. Pero también entender que no nos salga más barato viajar de aquí a Londres cogiendo un avión que viajar de aquí a Soria. Todo esto habrá que planteárselo. Es decir: energía a partir de renovables pero por supuesto mucho menos consumo. El consumo de energía, mediante suficiencia y ahorro energético, tendrá que bajar sustancialmente” y para llegar a ese escenario Aurell muestra tajantemente los dos únicos caminos: “O hay colapso o hay transición. O vamos mentalizándonos y haciendo una apuesta decidida por esa transición o llegaremos tarde”.

Aretxabala asegura que en el caso del transporte ya llegamos tarde. “Es una de las batallas a la que llegamos tarde si queremos mantener los servicios que se nos dan ahora. ‘Quiero los kiwis de Nueva Zelanda’, ‘en verano me apetecen naranjas de Argentina’… todo ese tipo de cosas vamos a tener que acostumbrarnos a que no va a ser tan fácil. Precisamente por el hecho de que el transporte era barato porque el recurso que facilitaba el transporte –el petróleo– era barato. Entonces van a haber cosas que van a ser prioritarias, como las ambulancias, bomberos…”

Marcos Aurell incide en esta idea pensando en la imposibilidad de transportar algunas mercancías. “Habrá que volver a producir localmente. Un poco como cuando éramos pequeños, pero sabiendo lo que sabemos ahora. Globalización para las ideas, para internet, para la comunicación… pero el tema de producción de bienes tendrá que ser otra vez local y volver a hacer zapatos en la zona de Illueca y volver a consumir productos de la huerta de Zaragoza, habrá que levantar todo ese asfalto que pusieron en la Expo… –bromea, o quizá no–. Lo que ya no podremos hacer es producir globalmente y consumir productos del otro lado del mundo”.

La patada adelante del petróleo no convencional


Cuando hablamos de procesos extractivos no convencionales nos viene a la cabeza el fracking que fue ampliamente contestado en Europa, motivo por el cual, el único campo que llegó a abrirse en Polonia hace algunos años que cerró. Sin embargo, algunas zonas de los Estados Unidos son un auténtico queso gruyere, en el que un pozo sucede a otro y comparten espacio con campos de cultivo, ríos y acuíferos, importando poco o nada las afecciones causantes.

Ampliación al azar de una imagen de Google Earth de Texas.

“Realmente el fracking ya ha producido sismicidad y tiene unos escapes de metano por encima de lo normal. Hace unos días salió un estudio de la NASA en el que se advertía que las pérdidas de metano alcanzan hasta un 20% que es un gas con efecto invernadero, durante los primeros años incluso por encima de los niveles del CO2…” advierte Aretxabala. Pero estas afecciones vienen acompañadas a lo que hay que sumar la difícil extracción y la baja calidad del producto obtenido en este tipo de explotaciones.

“De los tres países que producen más de 10 millones de barriles al día, Arabia Saudí con tres pozos saca lo mismo que Rusia con 30 y que Estados Unidos con 300. Es decir que por cada kilómetro de profundización que hace Arabia Saudí para sacar un crudo de muy buena calidad, Rusia tiene que perforar 10 kilómetros y Estados Unidos 100 kilómetros. Estás gastando un barril para sacar otro. Estás dejando el marrón a las generaciones futuras, que son las que van a tener que pagar no solamente el precio de tu desfase, sino el precio medioambiental que estás dejando ahí. Veneno metido en los acuíferos, unas emisiones impresionantes…”, asegura Antonio Aretxabala. “Aparte es un producto muy ligero, muy malo. Las propias refinerías americanas no están preparadas ni diseñadas para este tipo de material y al final tienen que andar mezclando, y por eso se han convertido en los mejores clientes de Venezuela, que tiene un petróleo muy pesado y esa mezcla da un producto que es mejor para llevar a la refinería”.

Sin duda se tratar de una huida adelante del país que consume la mayor parte de recursos energéticos del planeta. “Actualmente se consumen en torno a 97-98 millones de barriles al día, lo que representa dos litros de petróleo por habitante, pero no es lo mismo un estadounidense que consume 9 litros, un europeo 4 litros, y en China no llegan a los dos litros”, asegura Marcos Aurell. “Con el fracking USA ha llegado a escalar hasta los 10 millones de barriles al día, pero no olvidemos que consume 20 millones”.

Precios que no contentan a nadie


En la actualidad tanto productores como importadores de petróleo viven en un continuo malestar. Aurell lo explica así: “Por un lado para que la economía global subsista necesita un petróleo barato, hay autores que dicen 20-30 dólares el barril Brent, pero la industria petrolera y los países productores de petróleo, para equilibrar sus balanzas necesitan un barril caro, en torno a 100 – 150 dólares. Ahí tenemos un lío montado. Con un barril a 100-150 dólares la economía global colapsa, pero para que la economía funcione, con un precio de 20-30 dólares el barril, la industria petrolera colapsa. Esto explica las grandes fluctuaciones en cuanto al precio del petróleo, que ha pasado de estar en torno a los 20-30 dólares en estos dos últimos años, viniendo de un precio de 100 dólares durante tres años, y ahora parece que vuelve a remontar y volvemos a estar en torno a los 70 dólares”, y aquí sí se muestra más negativo Aurell: “La burbuja que se está creando en torno a las empresas energéticas el día que reviente, supongo que el mundo temblará”.

Una oportunidad perdida

Los precios bajos de los últimos años podrían haber sido una oportunidad para invertir esos excedentes que generaban en una transición hacia otro sistema energético. “Hemos vivido desde 2014 una época muy buena que podríamos haber aprovechado para invertir en esa evolución hacia las renovables, hacia el autoconsumo, y sin embargo se ha ido hacia el otro lado”, asegura Aretxabala. “Ha sido una época muy buena para la economía española, que debería haber sido muy buena para las comunidades, pero precisamente hemos acabado con la hucha de las pensiones, hemos pagado 60.000 millones de rescate a bancos, hemos aumentado la precariedad laboral y se ha incrementado la pobreza”, lo que sin duda hace prever un escenario peor cuando los precios vuelvan a niveles que demandan los productores.

A más largo plazo, dos o tres décadas, el problema se agudizará y las grandes economías sufrirán la caída en la producción del petróleo sin haberse adaptado. Para ambos “la gran dificultad la va a tener Europa Occidental, Japón y Estados Unidos, pero sobre todo Estados Unidos”, pero esencialmente este último país. “El problema del batacazo de Estados Unidos será pasar de ser un país que consume la cuarta parte, no solo de petróleo, sino de todos los recursos del planeta, a tener que pasar a una situación en la que todo va a ser austeridad”.

Hacia la desglobalización

Marcos Aurell aventura que “estaremos de cinco a diez años en esa meseta, tocando y superando los 100 millones de barriles diarios de producción global, pero habrá un momento en el que bajará, y no lo hará tan suavemente, por desgracia para nosotros”. Ese será un momento obligado de volver a una economía local, en la que las mercancías no tengan que viajar de uno a otro continente.

“Vamos hacia una economía mucho más circular. Vamos hacia pequeñas economías circulares, partidos políticos circulares, comunidades culturales circulares, pequeñas comunidades autosuficientes, tanto energéticamente como culturalmente”, asegura Aretxabala.

En cierto modo, y en palabras de Aurell “un proceso de desglobalización”, que no debería estar reñido con la revolución del conocimiento que ha supuesto la aparición de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información.

Sin duda un proceso obligado hacia la sostenibilidad, “una de las palabras más bonitas que nos ha dejado el siglo XX”, concluye Aretxabala.

 Actividades del Geoforo para el programa de doctorado 2018: