jueves, 4 de enero de 2018

EL AUMENTO DE LA POBREZA EXPLICADO DESDE LAS CIENCIAS GEOLÓGICAS

EL RIESGO DE POBREZA AUMENTA EN EUROPA Y EN ESPAÑA. YA ESTÁ POR ENCIMA DEL 30%

Ya somos en España 15 millones de pobres. Sólo quedan dos años para rendir cuentas ante la UE al llegar la fecha límite establecida desde el programa Europa 2020.

España tenía que reducir la pobreza en 1,4 millones de personas entre los años 2010 y 2020, hemos escogido el camino contrario. Las posibilidades de alcanzar el objetivo parecen prácticamente imposibles o siendo optimistas, muy escasas.

La geología del planeta no entiende de equidad, es el ser humano el que inventó ese concepto, la Tierra nos da todo lo que tiene y a la Tierra no se le puede pedir más.


1. EL AUMENTO DE LA POBREZA

Queridos seguidores y lectores habituales, los datos de incremento de pobreza en España comienzan a ser escandalosos, sobre todo tras el estudio publicado por la UAB el pasado 2017 donde se cuestionan los indicadores oficiales de pobreza en España, y que vamos a intentar analizar en este artículo con ojos de científico de las ciencias de la Tierra. El Centro de Estudios Demográficos (CED) de la Universitat Autónoma de Barcelona (UAB) señala un aumento entre 2004 y 2014 que eleva la cifra de españoles en situación de pobreza de los 10,2 millones de las cifras oficiales a 14,8 millones, lo que significa un aumento del 45 %.

Entre 2010 y 2014 el número de personas pobres pasa de 10.206.684 a 14.794.664, con un incremento absoluto de 4.587.980 individuos. La nueva ciencia económica muestra además, y de una manera inapelable, que la era del denominado capitalismo industrial en constante crecimiento, basado en el suministro abundante de combustibles fósiles, ha terminado.

El largo declive de esta última organización social basada en el denominado mercado libre y el suministro de materias primas de manera más o menos abundantes, tal y como lo conocemos, comenzó hace algunas décadas. Ahora va camino de acelerarse a un ritmo imposible de frenar según avance el siglo XXI.

Por lo tanto la tarea urgente es reescribir la economía para adaptarla al mundo real. Con ello en paralelo estamos, rediseñando nuestros conceptos de valor y prosperidad, precisamente para reconstruir nuestras sociedades con miras a ir adaptándose a esta extraordinaria era de transición en la que la pobreza a nuestro alrededor se va a convertir en una compañera habitual si no tomamos medidas urgentes.


2. PIB, GEOLOGÍA DE LOS HIDROCARBUROS Y BIOSFERA

Comencemos con un esbozo sobre la estrecha relación entre nuestro indicador favorito de "riqueza" que es el PIB y los materiales geológicos que nos ha dispuesto el único planeta del sistema solar capaz de enterrar la energía del Sol, cocerla, convertirla en algo material, versátil, dénsamente capaz de realizar trabajo y entregárnoslo "gratis".

Este detalle está pasando desapercibido a la mayoría de los economistas clásicos que aún ven en la Biosfera un conjunto de materias primas con un determinado capital variable según las oscilaciones de los mercados. La energía no es un recurso sometido a los vaivenes del mercado, es un precursor de la actividad económica. Recordemos que los costes de producción de los hidrocarburos (energía solar fosilizada) que son el cimiento de nuestra organización social capitalista, no existieron, fueron un regalo de la tectónica de placas. Pues bien hay una clara relación (figura 1) entre el factor energía y el PIB.

Figura 1. La economista Gail Tverg nos mostró en 2014 la estrechísima relación entre el crecimiento (o no) económico en términos de PIB (GDP en inglés) y suministro de energía al medio (que según la segunda ley de la termodinámica sólo va en una dirección: de disponible a no disponible). Obsérvese la estrecha relación entre el PIB y suministro de energía neta al medio, en especial de petróleo (raya en azul). Media de tres años del crecimiento del PIB, consumo de energía y petróleo.


3. ECONOMÍA Y ENERGÍA NETA EN DECLIVE. UNA CRISIS IMPARABLE.

El ser humano a lo largo de su historia, desde que era recolector y cazador hasta la construcción de la compleja sociedad tecnológica industrial de hoy, para procurarse energía, obviamente invertía energía. Cuando la cantidad de energía invertida para obtenerla devuelve una mayor cantidad de energía en el proceso, hablamos de un recurso energético, lo que implica el desarrollo y crecimiento de organismos, ecosistemas, organizaciones... Pero si la cantidad de energía gastada para obtener energía es mayor, tenemos un sumidero, lo que implica la muerte de organismos, desaparición de especies, dispersión de organizaciones, etc. A esta relación entre la energía invertida para obtener energía y la obtenida la llamamos Tasa de Retorno Energético (TRE).

Estudios recientes sugieren que la relación entre la energía invertida para extraer la energía (TRE) de los combustibles fósiles ha disminuido constantemente desde principios del siglo XX, lo que significa que estamos agotando nuestros recursos de mayor calidad, y estamos usando cada vez más energía solo para obtener nueva energía. Esto significa que los costos de producción de energía están aumentando mientras que la calidad de los materiales energéticos que estamos produciendo está disminuyendo. O lo que es lo mismo, cada vez una mayor parte de la energía que se gestiona es revertida en la propia extracción o procesado, quedando mucho menos margen cada año para expandir la economía o "ir creciendo económicamente".

Court y Fizaine (2017) han demostrado que los valores de la TRE en la producción global de petróleo y gas alcanzaron sus máximos en los años 30 y 40 del siglo XX. La producción mundial de petróleo alcanzó el máximo valor de su TRE en 50:1 (con un barril extraíamos 50) mientras que la producción mundial de gas lo hizo en 150:1 (con un barril equivalente extraíamos 150). Incluido el carbón muestran que la máxima TRE de los fósiles fue de 44:1 a principios de los años 60.

Desde entonces, los valores de las TRE del petróleo y del gas, es decir, la energía total que podemos extraer de estos recursos por cada unidad de energía que utilizamos para su extracción y puesta en el mercado, están disminuyendo inexorablemente y de manera bastante acelerada. Hoy nos encontramos en valores de 1:17. Esta disminución continua en el valor total de la energía extraída de los combustibles fósiles globales ha jugado un papel fundamental en la desaceleración del crecimiento económico mundial en los últimos años.

¿Podríamos por tanto, hablar de un umbral de TRE a partir del cual nuestra organización social tecnológica-industrial comenzará a mostrar signos de dispersión y descomplejización? Si, no sólo podemos, debemos hacerlo, y aunque es muy difícil fijarlo e incluso medirlo, son varios los estudios y las investigaciones que nos dan un valor orientativo a partir del cual la economía de mercado basada en el crecimiento continuo, tal cual la hemos conocido, no es termodinámicamente viable, y este valor estaría de manera orientativa en 10:1. ¿Qué sucedió en 2008? ¿Qué dice de ésto la economía? Muy poco, veamos:

Figura 2. Diapositiva presentada en la introducción de algunas charlas para que los oyentes se familiaricen con la relación entre la actividad económica, la riqueza, la dinámica geológica del pasado y el presente, y diversos valores de TREs de varios materiales geológicos y procesos naturales, así como una comparativa con las energías denominadas "renovables".

La crisis financiera de 2008 no representó un evento singular sólo por cuestiones mercantilistas que los analistas retuercen más y más, fue un evento clave derivado del encarecimiento primero, y la volatilidad después, de los precios de la energía, algo que se compensó de manera artificial con deuda pero cuyo origen puramente geológico sigue oculto.

El Premio Nobel de Economía Robert Merton Solow afirmó tras el colapso de los mercados en 2008 que con las teorías económicas clásicas, la productividad como una función del capital físico y el rendimiento laboral, apenas explicaban un 14% de la economía, dejando el 86% restante de lado mostrando así que ese 86% era la medida de nuestra ignorancia. Fue en 2011 cuando un científico, el físico de sistemas alemán Reiner Kummel, publicó "La segunda ley de la economía. Energía, Entropía y los orígenes de la riqueza", donde adjudicó a la energía el ser ese 86% de nuestra ignorancia (figura 2).


4. ¿UNA ECONOMÍA DESACOPLADA DE LA ENERGÍA?

Economistas clásicos y científicos no nos ponemos de acuerdo, así surgió también desde el ámbito de la economía clásica el moderno concepto de "desacoplamiento de la economía", o lo que es lo mismo, la fantasía de que el crecimiento del PIB podría desacoplarse de la disponibilidad de los materiales geológicos, en especial los hidrocarburos.

Esto se debe a que el crecimiento económico sigue dependiendo en última instancia del "crecimiento continuo en el uso de materiales y energía", según el estudio publicado en la revista PLOS One en octubre de 2016 dirigido por James D. Ward, de la Escuela de Entornos Naturales y Construidos de la Universidad de Australia del Sur. Según los autores la denominada ciencia económica se estaría haciendo trampas al solitario con la "ilusión de desacoplamiento", Ward y sus colegas argumentaron que tal engaño se ha mantenido a través de técnicas engañosas como:

1. Siempre se puede sustituir un recurso por otro, sin embargo no es verdad porque de momento no toda actividad industrial ni tecnológica es sustituible ni electrificable al 100%. El mejor ejemplo es el transporte, una batalla ya perdida que no se va a poder resolver en los próximos años.

2. Se está financiando el PIB a través de la creación de nueva deuda, sin aumentar el rendimiento ni material ni energético, una cuestión puramente geológica que se le está cargando a las generaciones futuras.

3. Exportar los impactos ambientales a otras naciones o regiones, de modo que las realidades del aumento de la producción material o consumo de energía se puedan suprimir de los cálculos locales. Se trata de la externalización de los procesos industriales más contaminantes y consumidores de carbón, uranio, gas y petróleo (figura 3).

Figura 3. Evolución del PIB (GDP en inglés) según la AIE y la demanda de energía desde 1971 a 2012 en diversas partes del mundo, obsérvese la anomalía negativa en EEUU y en la UE en 2008 como consecuencia de la caída de Lehman Brothers, situación irrepetible y el comenzo de la crisis de la que nunca vamos a salir (en términos termodinámicos es imposible) con el modelo económico actual cimentado sobre tiempos de TREs elevados que nunca van a volver. No existió desacoplamiento. El PIB de Japón, EEUU y la UE (naranja, verde y azul) aumentó a partir de la entrada del siglo XXI incluso sin incremento en el consumo de energía como se puede ver en sus curvas. Incluso tras el colapso de los mercados en 2008 aumenta con menor consumo de energía. El truco está en las líneas de África, India y sobre todo China (en rojo) que compensan por externalización de los costes energéticos ese trabajo. China quemó el carbón, petróleo y gas de nuestro PIB. La atmósfera no sabe de fronteras, a la economía sin embargo se las cambiamos todos los días. El Cambio Climático derivado de las ingentes cantidades de carbono devuelto al exterior perjudica a todos los habitantes del planeta, no sólo a quienes queman los hidrocarburos en los procesos industriales y tecnológicos.


4. La creciente desigualdad tanto de ingresos como de riqueza, que permite que el PIB crezca en beneficio de unos pocos, mientras que la mayoría de los trabajadores ven disminuido su poder adquisitivo es el mayor engaño de nuestra sociedad actual. 

En otras palabras, una minoría muy rica monopoliza la mayor fracción del crecimiento del PIB por trabajos hechos muy lejos, pero ello no aumenta sensiblemente el nivel de consumo de energía y materiales dentro de nuestras fronteras. Para el investigador Iñaki Permanyer "la manera como definimos y medimos los fenómenos sociales tienen una importancia capital no sólo a la hora de intentar retratar y comprender el mundo que nos rodea sino también cuando intentamos modificarlo y corregirlo" .

Por lo tanto, mientras siga disminuyendo la TRE global, una mayor proporción de la energía que se produce debe usarse simplemente para extraer más energía. Esto significa que la disminución cada vez más acelerada de la TRE, conduce a un menor crecimiento económico en el mundo real, incluso con períodos cada vez más prolongados de desaceleración o decrecimiento irreversible.


5. UNA SITUACIÓN COMPLICADA QUE NECESITA MUCHO CONSENSO CIENTÍFICO Y NO MENOS PEDAGOGÍA

Hemos entrado así en una situación complicada también para comprender las oscilaciones clave de la economía tan ligada (incluso hoy) a los precios del petróleo. Si bien al principio, se puede esperar que la disminución de TRE conduzca a precios más altos debido a los mayores costos de producción, la relación entre TRE y precios comienza a descomponerse a medida que la TRE se reduce, porque países como España y toda la UE que no es productora neta, no se pueden permitir el uso del nunca mejor llamado "oro negro" a precios tan volátiles e inciertos. 

Así vemos que a nivel mundial, el largo plazo que estamos experimentando es el de agotamiento de los recursos, mientras las medidas tomadas siguen siendo medidas a corto plazo, pero además suponiendo que dichos recursos no sólo van a estar presentes, sino que van a crecer al ritmo deseado y en algún momento la volatilidad y la incertidumbre van a desaparecer.

La AIE (OCDE) muestra una solución del problema: cuando los precios del petróleo vuelvan a ser altos entre este 2018 y 2020, una vez puestos en el mercado los algo más de dos millones de barriles diarios de reserva, se producirá una caída de la demanda por el único itinerario que conocen los países occidentales no productores de petróleo: la destrucción de la actividad económica y su consiguiente recesión, si antes no estallan las burbujas de las criptomonedas u otras.

Nada nuevo que no conozcamos en casa cuando el precio del petróleo sube. Es decir, la propia OCDE lleva años preparando a los gobiernos para afrontar una recesión que no tiene por otro lado, nada que no se conozca y que ni siquiera el problema energético podría disparar, sino que antes puede hacerlo la crisis de deuda. La respuesta local siempre ha sido la misma: destrucción de empleo y recortes en sanidad, cultura, educación, atención social, etc., pero sobre todo un aumento de la desigualdad social que lastra toda evolución futura hacia el bienestar y acarrea a medio plazo el abandono de grandes proyectos empresariales bandera.

Con este panorama no es de extrañar que las contradicciones imperen en las previsiones de la creación (o más bien pérdida) de riqueza. En otras palabras, la disminución global de la TRE es irreversible y supone la imposibilidad de crear riqueza social en un marco mercantilista, o lo que es lo mismo: la expansión dentro y fuera de las fronteras de los países desarrollados de más pobreza que se está escapando a los marcadores e indicadores oficiales como nos indican desde el CED y no está siendo percibida por quienes toman las decisiones a pesar del aumento de personas desahuciadas, gentes sin techo, pobres energéticos, trabajadores precarios, parados de larga duración, excluidos, ancianos desatendidos, etc.

En los países de la UE, se considera que una persona es pobre (medida oficial) si su nivel de ingresos es inferior al 60% de la media de ingresos del país. "El grave inconveniente de estas medidas es que sólo tienen en cuenta la posición relativa de los individuos, independientemente de los niveles absolutos de ingresos, por lo que son completamente insensibles a los períodos de expansión y contracción generalizados por los que ha pasado la economía española en los últimos diez años", Permanyer (2017). El caso es que lo que pudimos hacer para evitar un declive tan marcado ha traspasado su fecha de caducidad: no lo hicimos.

Incluso ante las evidencias tan palpables de un colapso que nadie quería seguimos a la expectativa porque no interiorizamos el lento pasar del tiempo a ritmo de cierre de negocios y auge de contratos precarios. El declive de la era industrial tecnológica ya está en marcha; los sustitutos de la cacareada industria 4.0 en términos de TRE son una mala copia de lo que pudimos y ahora ya no podemos.

Mientras el declive avanza, la fracción de adultos en edad de trabajar que ya viven permanentemente fuera de la actividad laboral está en su punto álgido y sigue aumentando; también crece la fracción de adultos jóvenes que viven con sus padres y se relacionan en las bajeras de los edificios o en parques y plazas, porque no pueden permitirse comenzar a esculpir ni sus propios hogares, pero tampoco aprovechar el diseño de los lugares de ocio. Su presencia en nuestras ciudades y pueblos se extiende al ritmo que lo hacen el alcohol y las drogas. Las sociedades capitalistas avanzadas han entrado en una fase de rendimientos marginales decrecientes  o decrecimiento involuntario, con posibles efectos importantes en la capacidad del sistema para mantener su marco institucional actual.


6. SOLUCIONES QUE NO SON EFECTIVAS

¿Por qué? Pues porque de siempre, las civilizaciones complejas, tienden a acelerar el uso de los recursos, y como las TREs son decrecientes la cantidad de recursos disponibles para la expansión continua de la civilización es cada vez menor, aunque los indicadores de producción bruta aumenten,  y porque continuamente invertimos en la solución de los nuevos problemas generados con el aumento de una complejidad que ya se está descomplejizando ella sola.

Se está apostando por una globalización que se desglobaliza, por un impulso a grandes infraestructuras de transporte que no se usan (aeropuertos vacíos, trenes de largas distancias vacíos,  embalses vacíos, centros deportivos vacios, hospitales, grandes obras, grandes infraestructuras abandonadas o imposibles de concluir...), son recursos que se están desviando de la sanidad, educación, cultura, cuidado a los dependientes, agricultura sostenible, y sobre todo del I+D+i para buscar la salida aquí mostrada, hacia esas apuestas que ya son iatrogenias y sólo suponen un enriquecimiento temporal de grandes empresas que no pocas veces favorecen la corrupción, al final son daños irreversibles en las capas más débiles de la organización social (figura 4).

Figura 4. La gran ola (Court y Fizaine 2017). El nivel más alto de productividad se alcanzó alrededor de la década de 1930, y desde entonces con cada revolución industrial ha disminuido: IR1: Revolución industrial del carbón. IR2: segunda revolución industrial impulsada por el motor eléctrico y el motor de combustión interna. IR3: tercera revolución informática y tecnológica en la era de la comunicación, en su esbeltez se observa el rápido aumento y disminución de la productividad de la última gran revolución en innovación tecnológica. Cada una de estas eras supuso un incremento exponencial del uso de energía. El período de disminución de la gran ola (The Grat Wave), tras la segunda guerra mundial también corresponde aproximadamente a la era de las TREs posteriores al pico de los combustibles fósiles totales identificados por Court y Fizaine en 2017.

Todo esto significa que en los próximos años, los costos generales de la producción de energía desde la mejor fuente jamás conocida para impulsar el crecimiento económico: los combustibles fósiles, van a aumentar de manera incontrolable; se trata de algo innegociable con la naturaleza, crecerán incluso mientras el valor de mercado de la energía se mantenga bajo. El rendimiento total de la energía neta disponible para impulsar el crecimiento económico continuo disminuirá inexorablemente (figura 4). Esto, a su vez, reducirá el grado en que la economía global y local podrá permitirse para producir y disponer de energía.

No podemos estar seguros al 100% de cuál será un resultado que carece de precedentes, la dinámica conocida de oferta y demanda convencional a la que estábamos acostumbrados ya no va regular ni precios ni disponibilidad, pero lo que sí podemos saber con certeza es que la era del crecimiento económico ilimitado  que es la característica definitoria del capitalismo financiero neoliberal, tal como la conocemos, ha terminado de verdad, y si no tomamos medidas técnicas adecuadas y sobre todo sociales, la expansión acelerada de la pobreza será el mayor quebradero de cabeza de nuestros dirigentes y de la propia sociedad en general.

Sólo quedan dos años para rendir cuentas ante la UE al llegar la fecha límite establecida desde el programa Europa 2020. En dicho programa se planteó reducir la pobreza en España en 1,4 millones de personas entre los años 2010 y 2020, hemos escogido el camino contrario. Las posibilidades de alcanzar el objetivo parecen prácticamente imposibles o siendo optimistas, muy escasas.

Las soluciones resultantes si realmente queremos acabar con la pobreza, requerirán un consenso honesto con una inversión a largo plazo, tan largo como el conocimiento del declive de la TRE. No podemos esperar resultados inmediatos en términos de productos vendibles, sin retorno de la inversión visible, sin ganancias en el corto plazo. Dicha inversión solo puede generarse en un entorno no mercantil, en el que el pago es colectivo y el beneficio financiero o el crecimiento económico no son los objetivos. Un entorno además capaz de distribuir la riqueza menguante, digno para las personas todas, el resto es irremediablemente el colapso. La geología del planeta no entiende de equidad, es el ser humano el que inventó ese concepto, la Tierra nos da todo lo que tiene y a la Tierra no se le puede pedir más.





GUERRA POR LOS RECURSOS (LA EDAD DE LA ESTUPIDEZ)

domingo, 31 de diciembre de 2017

¿HACIA UNA ECONOMÍA DE SUBSISTENCIA?

Figura 1. Índice AROPE por comunidades (2014, INE).  La Estrategia EU2020 puso en marcha un indicador específico, denominado AROPE (At-Risk-Of Poverty and Exclusion), o tasa de riesgo de pobreza y exclusión social. Es un indicador agregado que combina la Tasa de Riesgo de Pobreza Relativa (o pobreza monetaria) con la Privación Material Severa (PMS) y la Baja Intensidad del Trabajo en los Hogares (BITH).


Vivimos una crisis cuyo origen es netamente geológico, pero también cultural. Las consecuencias en un país como España son nefastas dado que importamos cerca del 98% de la energía fósil que consumimos.

Somos altamente vulnerables a la disponibilidad y volatilidad implantada. De esta crisis no podemos salir, asumirlo cuanto antes es vital para tomar decisiones técnicas y sociales acertadas.

Tres personas tienen tanta riqueza como el 30% más pobres (tantos como los habitantes de Cataluña y Madrid juntas) mientras la crisis se agudiza de manera innegociable.


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Aquí está 2018. Ha pasado una década (desde el colapso de los mercados en 2008) de brotes verdes, luz al final del túnel, tránsito por la senda del crecimiento o ir en la buena dirección. Además desde 2014 lo hemos hecho en las más favorables condiciones económicas imaginables: con los precios más bajos del barril de petróleo (la sangre geológica que mueve la economía). Sin embargo los resultados son:

1. La hucha de las pensiones está vacía.
2. La deuda sobrepasa el 100% del PIB.
3. España es el país de la UE con la mayor brecha social.
4. Un 30% de la población está en riesgo de pobreza (40% entre menores de 30 años).
5. La pobreza energética se expande en los hogares y roza el 12%.
6. No hemos aprovechado este tiempo para comenzar una transición energética sin fósiles.
7. La ausencia de resiliencia es la norma. Su impulso ha sido abortado en todos los sectores.

Si estos declives y otros detalles que los acompañan se han dado en las mejores condiciones posibles para un país no productor de energía fósil (el 98% es importada) qué va a pasar ahora que la Agencia Internacional de la Energía (AIE), órgano consultivo de la OCDE nos advierte de una subida agobiante del precio del crudo, gas y carbón.

Figura 2. Quizás la imagen más importante que nos acompañó durante 2017 para haber comenzado a tomar decisiones radicales, tanto como la innegociable agudización de la crisis a la que nos abocamos. Según la AIE la oferta de energía primaria que somos capaces de poner en el mercado en forma líquida comenzó en 2015 un ligero declive (es probable que fuese en la segunda mitad de 2014). Este año 2018 o como mucho tardar 2020, la demanda sobrepasará a la oferta.


1. UNA CRISIS DE ORIGEN GEOLÓGICO

El homo tecnologicus fue posible con el devenir de los tiempos gracias a la disponibilidad de recursos geológicos que proporcionaban energías baratas y accesibles (en especial los hidrocarburos, sobre todo el nunca mejor denominado "oro negro"), con ello la complejidad de organización, expansión, dificultad constructiva, llegó a niveles nunca antes vistos en la historia; con ello también la noción de dominio del medio y de riesgo sufrieron un cambio paralelo en complejidad, siendo inicialmente ambas cuestiones concretas y sencillas, con el tiempo se convirtieron en difusas y complejas. El ser humano llegó a un punto en el que creyó que este flujo de riqueza que venía de la Tierra iba a estar apuntalando nuestra civilización (también como parte del planeta) para siempre. Pero todo tiene un límite.

Durante 2017, el barril de petróleo de referencia Brent ha subido un 17,12%, marcando el récord de los tres últimos años (13%) hoy cotiza a 66,6$, un 300% más que en marzo de 1998 cuando Colin J. Campbell y Jean H. Laherrère publicaron en Scientific American "The End of Cheap Oil", momento en que comenzamos a mirar de reojo a lo que hoy atenaza nuestro estado del bienestar.


2. LAS NEFASTAS CONSECUENCIAS EN ESPAÑA

España sigue sin respetar los estándares aconsejados por Bruselas en desempleo, deuda pública, deuda privada y posición neta de inversión internacional. "La posición neta de inversión internacional ha mejorado desde 2014, pero sigue siendo muy negativa y se compone principalmente de deuda, lo que expone al país a los riesgos derivados de los cambios en el sentimiento del mercado", advierte la Comisión Europea. Una de las mayores preocupaciones de la Comisión es el "muy alto" desempleo en el país, especialmente entre los jóvenes, y alerta contra la "alta proporción de parados que ha estado sin trabajo más de un año".

El caso es que lo que pudimos hacer para evitar un declive tan marcado ha traspasado su fecha de caducidad: no lo hicimos. Incluso ante las evidencias tan palpables de un colapso que nadie quería seguimos a la expectativa porque no interiorizamos el lento pasar del tiempo a ritmo de cierre de negocios y auge de contratos precarios. El declive de la era industrial tecnológica ya está en marcha; los sustitutos de la cacareada industria 4.0 son una mala copia de lo que pudimos y ahora ya no podemos.

La fracción de adultos en edad de trabajar que ya viven permanentemente fuera de la actividad laboral está en su punto álgido y sigue aumentando; también crece la fracción de adultos jóvenes que viven con sus padres y se relacionan en bajeras, porque no pueden permitirse comenzar a esculpir ni sus propios hogares, pero tampoco aprovechar el diseño de los lugares de ocio. Su presencia en nuestras ciudades y pueblos se extienden al ritmo que lo hacen el alcohol y las drogas.


3. ES IMPOSIBLE SALIR DE LA CRISIS. ASUMIRLO CUANTO ANTES ES VITAL

Figura 3. Beneficios empresariales vs. salarios (%PIB)

Asumir que de esta crisis no podemos ni podremos salir debería ser el primer paso para tomar las medidas adecuadas; hace ya una década de brotes verdes, luz al final del túnel o esperanza de lo que sea, pero la crisis española perdura, incluso con los precios bajos del petróleo que gozamos desde hace tres años. Sin embargo no ha servido para evitar el rescate a bancos, el vaciado de la hucha de las pensiones o el crecimiento de la pobreza, la exclusión y las desigualdades récord alcanzadas (ver apartado 4).



Que España mantenga ciertos niveles de presencia como una economía destacable a nivel internacional no ha sido sino por el flujo de riqueza que se ha ido desde las capas más pobres de la población hacia dichas élites como podemos visualizar en la figura 3 cumpliendo la segunda ley de la termodinámica.

La falta de inversión de las grandes empresas energéticas durante 2017, exceptuando el impulso de EE.UU. a la ruina económica del fracking, ya que no es rentable invertir en petróleo a 50-70 $/barril, extrayendo de lugares cada vez más costosos y de peor calidad tendrá su resaca tan pronto como este 2018. Apuntan desde la agencia a que durante 2018 a 2020 viviremos un repunte de precios que sólo podría ser compensado por un aumento de la producción o una caída de la demanda.

En la AIE han dado otra vez por seguro en el WEO 2017 que se producirá un aumento de la demanda y que ésta llevará a un aumento de la inversión que estimularía al petróleo de fracking en un nuevo auge que ya se denomina fracking 2.0 y al que no pocos autores vuelven a calificar de burbuja, aunque ya sabemos que esta ruinosa técnica decae a ritmos de entre el 5% y el 10% anual en los mejores yacimientos norteamericanos, sobre todo desde 2015. Por ejemplo Bakken se ha vuelto un escenario de quiebras en cadena. La administración Trump mantiene la esperanza de la rentabilidad del fracking rebajando una vez más las restricciones medioambientales.

La AIE (OCDE) muestra una solución del problema: cuando los precios del petróleo vuelvan a ser altos entre este 2018 y 2020, una vez puestos en el mercado los algo más de dos millones de barriles diarios de reserva, se producirá una caída de la demanda por el único itinerario que conocen los países occidentales no productores de petróleo: la destrucción de la actividad económica y su consiguiente recesión, si antes no estallan las burbujas de las criptomonedas u otras.

Nada nuevo que no conozcamos en casa cuando el precio del petróleo sube. Es decir, la propia OCDE lleva años preparando a los gobiernos para afrontar una recesión que no tiene por otro lado, nada que no se conozca y que ni siquiera el problema energético podría disparar, sino que antes puede hacerlo la crisis de deuda. La respuesta local siempre ha sido la misma: destrucción de empleo y recortes en sanidad, cultura, educación, atención social, etc., pero sobre todo un aumento de la desigualdad social que lastra toda evolución hacia el bienestar y acarrea el abandono de los grandes proyectos empresariales bandera.


4. TRES PERSONAS TIENEN TANTA RIQUEZA COMO TODA CATALUÑA Y MADRID

Sin embargo no todo es negro. El número de millonarios ha aumentado en un 60% en España desde el 2008, el año en el que dio comienzo la gran recesión posterior al pinchazo de la burbuja inmobiliaria y crediticia. Tres personas acumulan lo mismo que el 30% más pobre. Podríamos decir que tienen lo mismo que 14,2 millones de habitantes: el fundador de Inditex, Amancio Ortega; su hija, Sandra Ortega Mera, y el presidente y principal accionista de Mercadona, Juan Roig, en conjunto poseen la misma riqueza que todos los pobres, tantos como los habitantes de Cataluña y la Comunidad de Madrid juntos.


5. UNA CRISIS QUE SE AGUDIZA DE MANERA INNEGOCIABLE

Este es el trazado que la agudización de una crisis de origen geológico absolutamente innegociable nos está marcando. Si es verdad que el homo sapiens es un "animal inteligente" como él mismo se define, deberá demostrarlo, y ahora es el mejor momento para hacerlo. Una de las principales cuestiones a abordar es algo que ha estado en cierta manera ausente en esta década de crisis: mirar a los problemas y a las amenazas colectivas con valentía y arrojo para afrontar la cruda realidad y tomar las decisiones que sí se pueden tomar, una mezcla de decisiones sin precedentes de carácter técnico sí, pero sobre todo social. Tal es el mensaje que algunos científicos, economistas, analistas, sociólogos, quisimos transmitir y que Aitor Iruzkieta recogió en el siguiente documental:


LA CRUDA REALIDAD (UN DOCUMENTAL DE AITOR IRUZKIETA)

viernes, 15 de diciembre de 2017

POLIBIO CHIFLADO ANTE EL PEAK OIL


Los cynetenses se convirtieron en el pueblo más feroz, cruel e inhumano de todos los griegos. Según Polibio el motivo fue la pérdida de las buenas costumbres y sobre todo el haber abandonado la formación y la profesión de la música.

1. INTRODUCCIÓN

Las siguientes líneas son un relato ficticio, lo siento, se me fue la olla porque me enviaron uno de esos chistes tontos por WhatsApp que reproduzco aquí:


Hace un tiempo y en varias ocasiones en este blog, analizamos algunos procesos por los que caen y colapsan las civilizaciones. Hoy nos encontramos en la encrucijada de la expansión de actuaciones y planificaciones políticas que atentan contra la base misma del factor Biosfera, poniendo en peligro cada vez con más ahínco las bases materiales y biofísicas que garantizan nuestra propia existencia. Desde el cambio climático antropogénico hasta el envenenamiento del medio que nos sustenta (aire, agua y tierra) y sobre todo, esa falta de agua que parece hacerse endémica en España, hasta la acelerada pérdida de biodiversidad que ya es denominada la sexta gran extinción; nos toca pues asumir que vivimos tiempos en los que no todo está perdido y aún queda algo de margen para ver la botella medio llena...



También en el blog hemos analizado en ocasiones el que la ciencia y la cultura en una civilización en decadencia como la que nos toca vivir, se identifican estrechamente con los intereses de las élites gobernantes, y si no lo hacen se produce una reacción contra la propia fuente de la ciencia o la cultura que se aventure a desdecirla. El mejor ejemplo de los vientos que soplan ya fue objeto de un programa en mi espacio para la ciencia "Conversaciones con Atenea" en la Cadena COPE, y es la desaparición del concepto de "Cambio Climático" en las publicaciones científicas de los EE.UU. desde hace un año en cerca ya del 50%, además de su desaparición en las páginas oficiales de la EPA, poco a poco se ve sustituido por eufemismos como "Cambio Ambiental" o similares.

Muchas organizaciones científicas, tecnológicas, universidades, centros de investigación, muestran diversas formas de identificación de la ciencia y la cultura con los valores que imponen las élites. Su desmantelamiento (ya en marcha) es aplaudido por una gran cantidad de personas fuera de los círculos de los que llamamos ricos y pudientes. La ciudadanía asiste encantada desde unos medios de comunicación dominantes a una suerte de autoengaño en que se premia a bombo y platillo con gran fanfarria a aquellas instituciones que presenten los estudios más lucrativos para los sectores industriales, tecnológicos o financieros, al fin y al cabo son los que pagan, y se aplaude aunque sus prácticas sean un ataque a la misma esencia del ciclo vital. ¿Se están perdiendo programas y proyectos que valen la pena para el común de las personas en favor de una gran oferta que no valdrá la pena y dejarán un reguero de proyectos inservibles e incluso amenazantes? Por supuesto, España es pionera en desechos arquitectónicos, urbanísticos, infraestructuras abandonadas y restos de obras faraónicas de cualquier administración comidas por el paso del tiempo y la maleza. Pero lo que es terrible es pensar que alguas de ellas no sólo son ruinas y esqueletos abandonados, son verdaderas amenazas para el medio humano, en su momento las llamé "bombas de relojería".


2. POLIBIO

Y aquí está el quid de la cuestión: porque esas maneras suicidas colectivas son características comunes en los años crepusculares de una organización social. Se trata de un ciclo regular de concentración, difusión de poder y control de los medios que por ejemplo el historiador griego Polibio desarrolló con detalle. Entonces él lo llamó "anaciclosis".

Polibio  (Megalópolis, 200 a.C. - ?, 118 a.C.).
Su estancia en Iberia le sirvió para estudiar la geografía,
los pueblos y las costumbres de Hispania.
Este apasionante momento de la historia encierra una visión muy poliédrica de la anaciclosis, por supuesto que en historiografía el avance es enorme. Sin embargo el detalle relevante ahora es esta fase de crisis de la que no podemos ni podremos salir; hace ya una década de brotes verdes, luz al final del túnel o esperanza de lo que sea, pero la crisis española perdura, incluso con los precios bajos del petróleo que gozamos desde hace tres años, no ha servido para evitar el rescate a bancos, el vaciado de la hucha de las pensiones o el crecimiento de la pobreza, la exclusión y la desigualdad récord. Que España mantenga ciertos niveles de presencia como una economía destacable a nivel internacional no ha sido sino por el flujo de riqueza que se ha ido desde las capas más pobres de la población hacia dichas élites. En estos momentos el petróleo marca máximos bianuales.



Ahora, cuando no queda casi nada, la deuda se desborda y las grandes masas que aplaudieron lo que todo el mundo reconoce ya como el gran saqueo de la estafa contable global, se han quedado paralizadas. Además el poder se ha consolidado y petrificado a un nivel sin precedentes democráticos, y lo ha hecho dentro de sus propios centros e instituciones. Ya se ha formado una red de corrupción tan poderosa que hace imposible al propio sistema escapar de esas políticas contraproducentes y que atentan contra la propia esencia de la vida (agua, estabilidad, sostenibilidad, salud...). Para Polibio hay una solución que acabaría con semejante agonía: la aparición del  demagogo carismático que arrebata el poder, anula el orden existente y pone en marcha una lucha general de todos contra todos, las viejas alianzas se rompen mientras lo más inverosímil impone su presencia. Seguro que al ciudadano occidental y especialmente al norteamericano le suena la cantinela.

¿Pero qué significa de verdad la exposición de Polibio hoy? Pues que entre otras cosas, nuestro estilo de vida derrochador y basado en la subvención de los combustibles fósiles se esfuma. La descomplejización y desglobalización ya ha comenzado, lo centralista está en declive y las comunidades autogestionadas son más económicas y sostenibles si quieren garantizar una vida mínimamente digna a sus componentes. Esto acarrea una cierta tristeza, ya que las manifestaciones de este fenómeno que podríamos calificar de natural o lógico, se muestran de muchas maneras, desde las redes de autogestión y consumo responsable hasta los impulsos nacionalistas y separatistas en auge. En cualquier caso toda ruptura con antiguos órdenes que agonizan aportan su trauma, la única manera de conducirlos es haciendo diagnósticos acertados, y éstos necesitan análisis globales y locales por igual.


2. UN ANÁLISIS PARA CHIFLADOS

El caso es que lo que pudimos hacer para evitar un declive tan marcado ha traspasado su fecha de caducidad: no lo hicimos. Incluso ante las evidencias tan palpables de un colapso que nadie quería seguimos a la expectativa porque no interiorizamos el lento pasar del tiempo a ritmo de cierre de negocios y auge de contratos precarios. Pero en caso de que no lo hayas notado querido lector, el declive de la era industrial tecnológica ya está en marcha; los sustitutos de la industria 4.0 son una mala copia de lo que pudimos y ahora ya no podemos.

La fracción de adultos en edad de trabajar que ya viven permanentemente fuera de la actividad laboral está en su punto álgido y sigue aumentando; también crece la fracción de adultos jóvenes que viven con sus padres y se relacionan en bajeras, porque no pueden permitirse comenzar a esculpir ni sus propios hogares, ni aprovechar el diseño de los lugares de ocio. Su presencia en nuestras ciudades y pueblos se extienden al ritmo que lo hacen el alcohol y las drogas.

2.1 EL MOTOR DEL TRABAJO Y LA SANGRE DEL SISTEMA FALLAN

Las reservas de combustible fósil económicamente accesibles de nuestro planeta disminuyen día a día y no hay nueva tecnología 4.0 ni eficiencia que contrarreste el declive; el exceso temporal que vivimos desde finales de 2014 en los mercados del petróleo está disminuyendo tan rápido que los analistas y la misma AIE pronostican el próximo aumento de precios tan pronto como 2018. Mientras escribo estas líneas el barril Brent ronda los 65$ marcando el récord de los últimos dos años. Seguimos hablando de la transición de los combustibles fósiles a la energía renovable, por un lado, o la energía nuclear, por el otro, o a un cambio en los hábitos por el más allá... Lo que sea antes de enfrentarnos a la cruda realidad y forzar a nuestros dirigentes a que se despierten y reaccionen de una vez. Porque aunque ya nos ha pillado el toro aún tenemos alguna posibilidad de evitar la peor de las caídas.

Nuestro mundo económico y nuestras relaciones sociales, culturales de movilidad o afectivas permanecen encadenadas a los combustibles fósiles por la sencilla razón de que ninguna otra fuente de energía cuya producción fue un peculiar regalo de la Tectónica de Placas (algo único en esta zona del universo conocido) proporciona el suministro de trabajo abundante, concentrado y versátil que es la "Madre" de nuestro extravagante e igualmente peculiar estilo de vida actual. Siempre hubo una alternativa, incluso habiendo hecho los deberes en los momentos en que el petróleo estuvo barato para ir haciendo el camino de transición por el que irremisiblemente vamos a transitar, pero ahora ya sabemos que será sin su ayuda. Si en los años que fue asequible "perdimos hasta la camisa" qué no perderemos a partir de ahora. Cuanto más tardemos en asumirlo peor lo van a pasar las capas más desfavorecidas, también quienes aún viven en lo que se denominó "la clase media", porque vamos pasando a formar parte de ellas poco a poco.

2.2 LA MEDITERRANIZACIÓN Y SAHARIZACIÓN DE IBERIA ES IMPARABLE

Mientras tanto vivimos una sequía que no conocimos nunca. Groenlandia nos envía mensajes en forma de variaciones extremas de frío, sequía o calor cuando más duele. La plataforma de hielo Larsen C, que hasta hace unos meses era considerada inamovible por la mayoría de los glaciólogos, está en proceso de triturado, un bonito programa que abordamos en el espacio de Ciencias de la Tierra de "La Mecánica del Caracol" en Radio Euskadi hace unos días. Groenlandia se encarga de desbaratar los hasta ahora bastante estables patrones de clima europeos, especialmente los ibéricos. Nadie hicimos nada al respecto.

Escucho a un representante del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente quejarse de la violencia de las últimas lluvias en el país con más pantanos per cápita del mundo porque ésta se pierde en el mar, como si los ríos fueran alguna suerte de castigo divino para fastidiar al ser humano moderno y arrebatarle su agua; un error de la Naturaleza que vinimos a solventar con nuestros embalses, por cierto, los más numerosos sí, pero están vacíos.

Sabemos por científicos expertos, por la NASA, Paneles Intergubernamentales, asociaciones ecologistas, activistas y un largo etcétera de investigadores que la única manera de detener el cambio climático antropogénico es dejar de poner gases de efecto invernadero en la atmósfera, nuestro basurero favorito después del mar. El mundo tendría que cerrar sus aerolíneas, convertir sus carreteras en vías verdes para bicicletas y carretas de asnos y bueyes, y acabar con las tecnologías que ya no serán económicamente viables si tienen que depender de la energía fósil o de la difusa e intermitente energía denominada renovable. ¿Existe la voluntad política o ciudadana de aceptar tales cambios? No. No nos hemos preparado porque la resiliencia, la palabra o concepto de fundación de este blog resultó y resulta ser un adorno de la sociedad.

2.3 UNA RESILIENCIA DE ADORNO

Lo que me fascina es que esto es algo que hemos estado diciendo en las últimas décadas, con más acento quizás durante todo el tiempo que ha estado apareciendo este blog, desde 2011. La ventana de oportunidades para hacer una transición sin problemas al único futuro posible, el renovable, se cerró en los años ochenta del siglo XX. Entonces hablar de sostenibilidad era algo romántico, de hippies soñadores, de ecologistas barbudos que la cruzada del cortoplacismo económico aplastó de un sólo golpe y permitió permanecer, eso sí, en las estanterías de las universidades, hasta que comenzaron a caerse por tanto adorno acumulado, tanto como el peso del propio ladrillo que nos hundió.

Las excusas para no hacer nada y las justificaciones para aferrarse a estilos de vida que el planeta no pudo ni ya puede soportar han proliferado a ritmo de deuda, esquilmando grandes áreas del planeta y empobreciendo a millones de seres humanos. Tras tantos años de prosperidad anunciada, acreditada y celebrada, el 20% de la población sigue pasando hambre, unas 20 personas mueren cada minuto porque no tienen nada que comer. Los movimientos ecologistas siempre jugaron a que el futuro todavía dejaba un cierto margen de acción y si su presencia en las propias organizaciones ecologistas es homeopática, en los grupos dirigentes ahora está por debajo del número de Avogadro. La izquierda también ha abrazado el discurso del crecimiento como la única posibilidad de acabar con el hambre, la pobreza, el paro o la desigualdad, a pesar de haber sido su padre. Ni siquiera se ha dado cuenta de que crecer sólo es posible de manera ineconómica.

ANACICLOSIS


3. Y UN DIAGNÓSTICO DE CHIFLADOS

Sí, pero como ya advertí arriba, se me fue la olla con la bobada que me mandaron por WhatsApp, nada de lo que viene puede ser real, al menos no está en nuestra agenda porque somos seres inteligentes, ¿verdad? Hay un detalle importante para nosotros los ciudadanos: ¿Qué vamos a hacer el día en que nuestros ingresos valgan la mitad en términos de bienes, alimentos, luz, agua, servicios...? ¿Y cuando valgan la cuarta parte? Pues asume querido lector que ese incremento de los precios que ya pagas a regañadientes por calentarte o mantener tu negocio no ha hecho nada más que empezar. Porque España ni produce el grueso de la energía ni la tecnología que ahora utiliza, de momento sólo la compra a cargo de una deuda que posiblemente sea impagable. Vivir con un tercio de lo que tenemos es posible e incluso saludable sí, lo sabemos, ¿pero quién se lo dice a los ciudadanos, estoy yo o estás tú dispuesto a predicar con el ejemplo?

¿Qué tipos de ataques de ansiedad y depresión vamos a tener cuando Internet, el cajero o la atención médica inmediata no estén disponibles en absoluto o no estén disponibles a un precio asequible, pero ni haya teléfono al que llamar ni terminal conectada que funcione? ¿Cómo vamos a enfrentarnos a una debilidad institucional con un Estado que implosiona como lo han hecho tantos en Europa, Latinoamérica, Oriente y ahora lo hacen los mismísimos EEUU? ¿Cómo afrontaremos el que administraciones locales que no disponen de medios para pagar los servicios básicos se hagan con las riendas de sus comunidades autónomas con el apoyo de millones de excluidos? ¿Hasta cuándo vamos a estar creyendo en brotes verdes o luces al final del túnel viendo que las cuentas de casa y los trabajos familiares no casan?

3.1 POLIBIO EN HISPANIA EN EL SIGLO XXI

Así es como se ve el declive y la caída de una civilización desde la mirada de un Polibio del siglo XXI que vuelve a viajar por Hispania. Cree este Polibio tecnológico, que ésto no se arregla sentándose en una mecedora de mimbre con cojines de lino bajo una cubierta cargada de paneles solares y un molino y un pozo al lado del gallinero, un poco más allá de la huerta, haciendo justamente las mismas cosas o muy parecidas a las que hasta ahora hemos hecho mientras vemos por la televisión cómo el resto del mundo se hunde en un estercolero de mierda y miseria mientras tú y yo, los tuyos y los míos, estamos calentitos, gorditos y a salvo.

En una decadencia como la que vivimos hay caos social, desorden político y mucha inseguridad, porque organizar a tanta gente a la que se le ha ocultado la realidad mientras se le robaba lo poco que producía para salvar los muebles de los bancos y las grandes corporaciones empresariales, a la que además ya se está dando cuenta de cómo y quiénes les han engañado tanto, es tarea prácticamente imposible. Querido lector asúmelo, ya nunca vas a poder votar a unos líderes que te convenzan, que satisfagan tus necesidades, menos aún tus aspiraciones personales. Seguramente tu felicidad y la de los tuyos no estará garantizada por ningún Estado de Derecho.

En una implosión económica como la que ya estamos comenzando a saborear; tu salario puede esfumarse y tus ahorros cada día tendrán menos valor hasta que no valgan nada. Si dispones de cosas que temporalmente tengan cierto valor como joyas o metales preciosos, gasolina e incluso alimentos no perecederos, mejor que no se entere nadie, porque no importará quitártelo a golpes o amenazar con torturar a tus niños. Puedes no seguir leyendo si deseas no enfadarte con Polibio e insultar al autor.

Dennis L. Meadows en 2012 ante la revisión 40 años después de "Los límites del Crecimiento".


3.2 POLIBIO XXI ANTE EL CAOS AMBIENTAL, ECONÓMICO Y SOCIAL

Seamos realistas y pongamos los pies en la tierra, se trata de un caos ambiental y una economía de subsistencia, lo que significa que aunque de momento sean sólo la tercera parte de la población quienes (te importe o no) hay días que pasan hambre, pronto serán más; aunque rara vez lo veas en la televisión, ya sabes que según los medios de desinformación de masas, el 80% de las familias españolas están en la playa cuando hace sol y esquiando en Sierra Nevada cuando hay temporal, porque el Cambio Climático es lo que tiene, unos cambios tan bruscos que admite temporales en plena sequía.

Pero como digan lo que digan las televisiones, las cifras de la pobreza y exclusión aumentan mes a mes y ya estamos sin reservas económicas con el camino hacia una transición resiliente todavía sin comenzar, no hay ningún motivo por el que tú o yo, tengamos que pensar que nos vamos a librar mientras millones de personas hacen lo que pueden para subsistir al mal tiempo y a otra sequía que arruina nuevamente las cosechas. Quizás morir por culpa de algún microbio venido con un nuevo mosquito tropical al que le encanta la mediterraneización del clima ibérico y tu sabrosa sangre latina sea la mejor solución antes de seguir vagando por el barrio. Otro paseo viendo los hierros oxidados de lo que fueron la carnicería, la peluquería, el banco, la cafetería donde te reías con la gente que ya no está; porque se trata también de una rápida contracción demográfica que no tiene solución. La desertificación o saharización del sur de Hispania está dejando perplejo al Polibio cibernético que te observa.

Es muy simple, realmente simplísimo: se trata de abrazar con paciencia la cultura de la pérdida. ¿QUÉ? Ahora entiendes lo de chiflado, ¿verdad? Las cosas que valoras, cosas que piensas que son importantes, significativas e incluso necesarias, desaparecerán para siempre. La idea de que en una cultura de mercado cada uno tiene lo que se merece la llevamos incrustada en los huesos. Si hay algo que esté arraigado en nosotros es esa premisa. Pero es algo tan peligroso como imprudente, porque si algo sale como no esperabas, te vas a sentir además de hambriento y miserable, culpable de tu desgracia. Eso es algo que a la propia organización social capitalista le encanta,  así que no se te ocurra insinuar que pueda haber otro factor de culpa que no seas tú y tu incapacidad para el emprendimiento, porque serás doblemente humillado y penalizado por inútil.

Pero no te preocupes demasiado, quizás el mercado regule y te libres de ir a prisión, pues mantener a un preso en la cárcel es más caro ya (1.806 €) que lo que cuesta un sueldo medio (1.170 € contando con los estratosféricos salarios de los directivos de las grandes empresas). Crecer es imposible cuando estás inmerso en un caos ambiental, económico y social, el territorio nos permite un crecimiento ineconómico como ya planteamos hace un par de años, o puede, como afirmó Dennis L. Meadows en 2012, que "el crecimiento económico de los últimos cuarenta años es una danza en los bordes de un volcán" . Pero ahora ya sólo podemos decrecer, y sabemos que lo podemos hacer de dos maneras: por las buenas o por las malas, de momento parece que nuestros dirigentes se decantan por la segunda opción. Ánimo.

Explosión del reactor número 1 de Fukushima el 12 de marzo de 2011. La catástrofe más cara de la historia (de momento sobrepasará lo 500.000.000.000 €, una buena aportación al PIB mundial año tras año de actividades enfocadas a paliar un daño irreparable) y no se ve una solución factible en los próximos 300 años.