miércoles, 26 de marzo de 2014

AGUA Y FRACTURA HIDRÁULICA, UNA MIRADA CRÍTICA

MÚSICA: SCHILLER, DESERT EMPIRE VARIATION (OPUS)


Publicado en iAgua Magazine
POZO PARA EXTRACCIÓN DE GAS POR FRACTURA HIDRÁULICA 


Algunos científicos, después de los terremotos desatados por el llenado del embalse de Itoiz o por las inyecciones en la plataforma Castor, sugerimos que con el tiempo los gobiernos reconozcan que el daño antropogénico puede convertirse en una realidad. 

Pero lo peor es seguir obviándolo como hasta ahora, evitando así aportar fondos de investigación que deberíamos dedicar a la comprensión de esta frágil interfaz, entre la atmósfera y la hidrosfera, en la que vivimos. 



1. INTRODUCCIÓN: LA FRACTURA HIDRÁULICA UNOS AÑOS DESPUÉS

El 22 de marzo, día mundial del agua, vino este año acompañado por una de las palabras más escuchadas y controvertidas en círculos tanto sociales como científicos: “fracking”. Se trata de una técnica para extraer gas no tan novedosa como se suele presentar pero que ha revolucionado durante estos últimos años el mercado energético de EEUU. La fractura hidráulica o fracking ofrece varias modalidades para romper las rocas profundas y extraer el gas inaccesible para los métodos convencionales. 

Poco a poco se fue presentando como la única y gran salida a una crisis energética mundial ávida de expectativas y nuevas estrategias; apareció entonces con una nueva orquestación, aunque no muy diferente a las anteriores, que vista en retrospectiva histórica, supuso la ostentación, auge y caída de otro fugaz producto financiero como al que ya nos tienen acostumbrados los mercados y ciertos grupos de inversión. 

Pero como todo, tarde o temprano tenía que suceder el declive, y es que algunas de las formaciones rocosas más ricas en el denominado “shale gas” (gas de pizarra o esquisto) están empezando ya a mostrar claros signos de agotamiento y bajo rendimiento, tan sólo una en EEUU, la denominada Marcellus, sigue con su producción, pero ya buena parte de la prensa y asociaciones ecologistas hacen cábalas para ver cuando comienza también su caída. 

EXTENSIÓN DE LA FORMACIÓN MARCELLUS EN EL ESTE DE EEUU.

Al mismo tiempo el desarrollo y avance de las prospecciones que entonces comenzaron a investigar el potencial gasístico encerrado en las formaciones rocosas en cualquier parte del mundo, pusieron de manifiesto que lo que se vendió como la panacea energética de un futuro cómodo y feliz no eran sino castillos en el aire. Las expectativas económicas y energéticas se reducían cada año a la mitad de la mitad. Muchos de los proyectos iniciales como los de Polonia ya han sido totalmente abandonados.

Si no hubiese sido por las subvenciones dadas a tan seductoras y políticamente inmediatas promesas, nunca se hubiese extendido una técnica “novedosa” como lo hizo la fractura hidráulica, opina la crítica prensa especializada norteamericana. Sin embargo ese efecto de alza y ahora decadencia es dudosamente extrapolable a Europa, y en especial a España.

Ni la geología, ni la distribución del territorio, ni nuestra manera de interactuar con él, de convivir con él, de desarrollar la agricultura, la ganadería o el aún incomprendido turismo científico y cultural del segundo país del planeta con más reservas de la Biosfera y lugares patrimonios de la humanidad (UNESCO), son comparables.

Es verdad que tenemos un gran problema energético, especialmente en nuestra dependiente España, pero el debate al respecto en EEUU ha sido y es abierto, el mutismo con respecto a esta técnica por parte de nuestras autoridades es cómplice del oscurantismo y la confusión que la acompaña. En su último informe, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) afirma que el fracking, o extracción de gas pizarra o gas de esquisto, por fracturación hidráulica, “podría llegar a ser limpio”, eso lo dice todo sobre lo que hay que avanzar al respecto y de la actualidad de la técnica. 

Como vimos en el debate del parlamento europeo de noviembre de 2012, harán falta códigos más estrictos para obligar a los productores a adoptar tecnologías seguras, pues aún son tanto un quebradero de cabeza como un objeto de desencuentro para gobiernos y ciudadanos. Pero la técnica en sí no está exenta de problemas y riesgos, tanto para la salud humana como para la estabilidad del medio que habitamos.

COVALANAS, CANTABRIA, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD, SE ADELANTA 10.000 AÑOS A ALTAMIRA

2. AGUA Y FRACTURA HIDRÁULICA

El problema más conocido relacionado con la fractura hidráulica es el desorbitado consumo de agua necesaria y su fácil contaminación con los materiales utilizados y provenientes de las rocas profundas. Se necesitan unos 20 millones de litros a alta presión por cada pozo para crear las fracturas en la roca que liberarán las burbujas de gas natural allí atrapado desde hace millones de años. 

El cómo deshacerse del agua contaminada utilizada en el proceso es la otra de las preocupaciones. La fractura hidráulica también podría contaminar, y así ha sucedido en EEUU, las reservas de agua potable y aumentar la contaminación del aire. La preocupación de que aumente la emisión de gases de efecto invernadero debido a los inevitables escapes de metano podría ser decisiva en el futuro de esta técnica, la ONU lo estudia ya en relación al cambio climático, el cual no conoce fronteras.

Según la AIE, en la mayoría de los casos el problema no es la contaminación de los acuíferos. La fractura hidráulica suele tener lugar a cientos de metros bajo ellos y en general es fácil detener la propagación de las fracturas. Para romper la roca hacen falta altas presiones. Si se deja de aplicar presión, la fracturación se detiene y no se afecta a las formaciones que contienen agua. 

En España cerca de 15 millones de personas nos abastecemos de agua de los acuíferos de manera directa. Hay algunas potenciales explotaciones mediante fractura hidráulica que están relativamente cerca del nivel de agua potable, algunas formaciones interesantes como en Cantabria o Jaén incluso inmersas en los acuíferos. Precisamente la AIE sugiere que tendría sentido prohibir el método en dichos lugares. Varias zonas del territorio nacional que se proponen ser estudiadas caerían de lleno en esta categoría. Ninguna empresa con sentido común, ningún gobierno resolutivo o ciudadano comprometido debería permitir su explotación tal y como indica la AIE.

Pero EEUU nos adelanta unas décadas y nos sirve de espejo, al menos dentro de su marco legislativo y ambiental es una referencia. Y la realidad es que incluso con las medidas más ambiciosas se han encontrado en el agua niveles significativos de metano, el principal componente del gas natural, especialmente en las reservas de agua potable situadas cerca de algunos los lugares donde se extrae gas mediante fractura hidráulica; cada vez más estudios lo confirman. 

Hay defensores del medio ambiente que sugieren que este proceso, que crea fracturas en las pizarras o en los esquistos, podría abrir un camino para que el gas natural y otros químicos alcanzasen los acuíferos superiores y se mezclen con el agua potable. La AIE afirma que es más probable que la contaminación del agua se deba a que las empresas extractoras construyen pozos inadecuados para conducir el gas natural. Los modelos geológicos utilizados para la explotación deben ser dinámicos, exhaustivos, muy detallados. La AIE da ciertas pautas para evitar una contaminación irreversible que puede manifestarse dentro de años, décadas, o puede que nunca.

Sin embargo la realidad es que una vez que los mejores lugares ya han sido determinados y luego explotados va quedando lo más difícil y caro de extraer, y por ende lo menos rentable. A medida que va pasando el tiempo el precio mínimo para la rentabilidad de la técnica está subiendo en EEUU, hasta que los yacimientos poco a poco van dejando de ser rentables y son abandonados, tal es el caso de Shell o Exxon en Polonia y varios estados norteamericanos. 

Las mejores zonas de extracción parecen haber tocado techo allí y no se recuperan desde septiembre de 2012. La promesa de la creación de puestos de trabajo se ha desvanecido con ellas, eran puestos que en realidad le quitaron a las energías renovables y frenaron el irremisible avance de la investigación en el marco de la eficiencia energética; los estudios independientes de impacto ambiental cada vez son más negativos, el agua ya no es potable en muchas zonas de EEUU, el caso más alarmante es el de Colorado.

En aquel estado, las últimas inundaciones del otoño se llevaron instalaciones de fractura completas, los depósitos de aditivos arrastrados con los restos de agua contaminada y químicos dispersaron los productos de desecho desde las propias instalaciones y balsas de inyección por toda la geografía afectada. 

El agua contaminada entró en la red natural de drenaje, los ríos, arroyos y aguas subterráneas tardarán siglos en volver a ser potables. Los ciudadanos denuncian ante los tribunales a las empresas e incluso a la administración. La NGSA (asociación norteamericana de suministradores de gas natural) afirma que no se ha confirmado ningún caso de contaminación de acuíferos hasta la fecha.

MAPA INTERACTIVO DE LOS ACCIDENTES DEL FRACKING EN EEUU



3. EL AGUA Y LA SISMICIDAD INDUCIDA. HIDROSISMICIDAD ANTROPOGÉNICA Y FRACKING


Otro gran peligro asociado al fracking está relacionado con la sismicidad inducida, en menor medida por la propia fractura, pero especialmente a posteriori y de manera secundaria, especialmente por la presión ejercida por el agua de desecho inyectada a grandes profundidades. Este tipo de sismicidad producida por la actividad humana, conforma ya un bien documentado campo de estudios desde hace décadas en un apartado especial para las ciencias geológicas; una cuestión que por cierto se toma muy en serio en países como EEUU. Por desgracia no se puede decir lo mismo de España. Holanda, Polonia y Gran Bretaña ya están pagando el precio de experimentarlo en su territorio.

Aunque incluso círculos de expertos en nuestro país aún miran a la sismicidad inducida como un fenómeno de ciencia ficción, los terremotos artificiales han sido una realidad durante décadas, especialmente en las últimas. En España esta cultura es demasiado reciente y contradictoria al oponer ciertos intereses sociales a los corporativos.

OKLAHOMA 2011: ABRAZOS DESPUÉS DE "EL TERREMOTO CINCO PUNTO SIETE"

Como casi siempre ocurre en nuestro país, después de un buen susto nos despertamos a su realidad; concretamente la sismicidad inducida dio el salto a la actualidad popular a finales de 2013 con la paralización de la plataforma Castor frente a Vinaròs debido a sus más de 500 terremotos inducidos, así no sólo la opinión pública se sensibilizó ante ello, también un buen número de científicos escépticos se concienciaron entonces ante semejante contundencia y tozudez: somos capaces de provocar terremotos con nuestras prácticas, pero no sabemos cómo pararlos. 

Desde hace tiempo se ha venido considerando y cada vez más entendiendo, que los terremotos pueden ser inducidos por la acumulación de agua en embalses, cambios en las condiciones climáticas o minería, pero sobre todo por la inyección de fluidos en formaciones subterráneas, y si hay fracturas afectadas por esa presión en la corteza, la sismicidad suele desatarse.

El agua utilizada y extraída para fractura hidráulica o fracking es contaminada por productos químicos y debe ser eliminada de una manera que evite la contaminación de las fuentes de agua dulce. Ya no se puede devolver a ríos o lagos. Su depuración es económicamente inviable. Así que lo más económico es forzar una suerte de rapto geológico mediante la inyección subterránea bajo los acuíferos que abastecen de agua potable. Ese agua entonces puede presionar y lubricar las fracturas que por doquier están presentes en la corteza terrestre, y aunque sean inactivas se dispara la sismicidad incluso en zonas hasta ahora catalogadas como no sísmicas o inertes. Para ello una mínima energía elástica acumulada es necesaria. 

Hoy, gracias a estudios americanos, alemanes, holandeses o ingleses, sabemos además que hay que contar con la influencia de sismos remotos en esas fallas previamente debilitadas por las actividades humanas. La Tierra como un todo no conoce de fronteras administrativas, en especial nos fijamos en aquellas zonas donde se realiza la comentada eliminación por inyección a cierta profundidad del agua. 

Un nuevo estudio realizado por científicos de la Universidad de Columbia y publicado en julio de 2013 en Science indica que fuertes terremotos al otro lado del planeta pueden desatar temblores menores cerca de los pozos de inyección en zonas no especialmente propensas a la sismicidad como ya se viene observando desde hace décadas en Yellowstone. Se explica ahora que terremotos de gran magnitud como los de Chile de 2010 (8,8 Mw), Sumatra 2012 (8,7 Mw) o Japón en 2011 (9,1 Mw) fueron responsables de otros sismos disparados en zonas tan alejadas como Texas, Oklahoma o Arkansas, otras partes del mundo esperan los resultados de estudios similares. 

LOS TERREMOTOS DE GRONINGEN DE 1996 A 2912 EN LOS CAMPOS DE GAS

Oklahoma ya ostenta el reconocido récord sísmico de origen humano de magnitud 5,7 debido a estas prácticas de inyección de agua contaminada, también en Colorado o Texas conocen el fenómeno. En Europa, aparte de los terremotos polacos o del Reino Unido asumidos por la empresa explotadora Cuadrilla Resources frente a Blackpool, en Holanda recientemente, tras miles de denuncias se han destinado cientos de millones de euros para reparar los efectos en viviendas y desperfectos urbanos de los ya conocidos como terremotos de Groningen.



Todos estos ejemplos tienen un factor común: son áreas sometidas a un alto estrés provocado por la fracturación e inyecciones de agua provenientes de la actividad petrolífera o el fracking.





4. UN FUTURO INCIERTO

En España ya son tres las autonomías que han prohibido por diferentes causas esta técnica en sus territorios, Cantabria, La Rioja y Navarra, otras están avanzando en leyes parecidas. Al mismo tiempo que se conceden nuevas y más numerosas licencias de exploración a las empresas del sector, las asociaciones ciudadanas y ecologistas que se alzan en contra de esta técnica y piden a las administraciones una reflexión se multiplican. 

El informe de la AIE de 2012 concluye que el proceso de fractura hidráulica, al igual que muchas otras prácticas de industrias que tienen que ver con productos químicos peligrosos, puede ser relativamente seguro si se legisla adecuadamente. La AIE calcula que las medidas necesarias para conseguir que el proceso sea más seguro aumentarían en un 7 por ciento el coste de un pozo medio. No se incluyen las medidas de refuerzo de edificios si algún día se considera el impacto sísmico.

En España, no hemos investigado adecuadamente este fenómeno, aún no sabemos si hemos terminado varios episodios sísmicos relacionados con cambios extremos de presión de fluidos de manera natural o artificial bajo nuestros pies. Pero ya comenzamos a ser conscientes de nuestra influencia sobre el medio que nos sustenta. Lorca, Jaén o Pamplona han sido y están siendo objeto de estudios más detallados; recientemente varios enjambres símicos en esas localidades apuntan al tan difícil de determinar papel jugado por el agua para el detonado de la sismicidad. 

Algunos científicos, después de los terremotos desatados por el llenado del embalse de Itoiz o por las inyecciones en la plataforma Castor, sugerimos que con el tiempo los gobiernos reconozcan que el daño antropogénico puede convertirse en una realidad. Pero lo peor es seguir obviándolo como hasta ahora, evitando así aportar fondos de investigación que deberíamos dedicar a la comprensión de esta frágil interfaz, entre la atmósfera y la hidrosfera, en la que vivimos. Nos hemos adueñado de ella, la hemos convertido en patrimonio natural o industrial, pero casi ni la conocemos, no sabemos cómo reacciona, y menos aun cómo la podemos controlar. La fuerza del agua sigue siendo una gran desconocida.

Por ejemplo Cantabria, la primera comunidad autónoma que prohibió la fractura en su territorio, ha concedido el estudio de viabilidad para dos terceras partes de su territorio, entre ellas la zona de los acuíferos de los que cerca de 400.000 personas se abastecen. Cantabria es prácticamente un acuífero toda ella, pero carece de estudios geológicos más allá de los 2 km de profundidad, menos aún del potencial sísmico de sus fallas, aunque como en 1938, en plena guerra civil, toda la región y sus provincias colindantes, pero en especial la capital Santander fuera impactada por un terremoto M 5,2 conocido como el terremoto de Arredondo.

La fractura hidráulica puede abrir nuevas puertas al deficiente balance energético español, pero no puede ser a costa de penalizar a otros sectores económicos que no se han sabido ni se saben explotar, tales como el turismo cultural y científico prácticamente sin desarrollar en algunas de las zonas candidatas a ser fracturadas, y lo triste es que algunas de ellas albergan patrimonios de la humanidad insuficientemente rentabilizados. Por eso el fracking y otras técnicas agresivas con el medio natural y humano que habitamos no es un problema sólo de recursos energéticos, ni siquiera una cuestión exclusivamente geológica, no acertamos con nuestro potencial económico, científico ni cultural ¿Nos tiraríamos a la piscina para comprobar si está llena? 

Las ciencias de la Tierra son vistas cada vez más como una serie de disciplinas que practican científicos cualificados y avezados para dotar a la sociedad de materias primas y recursos industriales y energéticos, pero también de armas eficientes con las que resistir los embates de la Naturaleza o sus respuestas a nuestras acciones más agresivas, adelantando propuestas efectivas para que el medio humano y la propia Naturaleza correctamente manipulada no lleguen a destruirse mutuamente; adelantándose también a los acontecimientos desde la idea de que determinados elementos del medio humano, pueden ofrecer resistencia a los efectos negativos de una catástrofe natural o inducida. 

Pero como hemos visto aún esa mirada no es suficientemente ejercitada por nuestras instituciones, empresas energéticas y científicos al servicio de la especulación con la energía. El fracking, como apunta la AIE, podría llegar a ser limpio, bien, podría ser…, he ahí el potencial y la viabilidad que deberemos debatir sin prejuicios, tarea difícil en el país sin tonalidades, el país del blanco y negro, del Madrid-Barça, del conmigo o contra mí…

iAgua Magazine nº2 pg. 36

lunes, 24 de marzo de 2014

SISMICIDAD EN EL ÁREA ARCOS DE JALÓN-MEDINACELI (SORIA-GUADALAJARA)


MÚSICA: SCHILLER, HOCHLAND (ATEMLOS)


FIGURA 1: EL CASTILLO DE ARCOS DE JALÓN: Se encuentra en estado de ruina consolidada. Se conservan algunos lienzos de la muralla y la sólida torre del homenaje, con una altura de 16 metros. Fue construido en mampostería con hileras (verdugadas) de ladrillo al más puro estilo morisco, con las esquinas de la torre del homenaje en sillería. El castillo es de planta triangular, con la puerta de acceso en el muro este, junto a la torre del Homenaje, y sobre ella aparecen los escudos de armas de los Albornoz y Luna.


Hemos tomado medidas razonables aunque todavía mejorables cerca de las zonas de conocida sismicidad histórica, pero no en aquellas donde estamos cambiando el régimen hidrológico, climático, tensional, industrial...

Hacerlo en el futuro, si se va a manipular el medio como en otras ocasiones recientes (Itoiz, YesaVinaròs, etc.), será sin duda un ahorro y una apuesta por un siglo XXI en el que el desarrollo económico se concilie con el cuidado de nuestro patrimonio natural e histórico; pero no sólo deberá ser adecuadamente custodiado, también realzado y justamente revalorizado.




1. INTRODUCCIÓN: PROYECTO CRONOS Y MEDIO NATURAL

Con motivo de la concesión del permiso Proyecto Cronos para exploración de la existencia de hidrocarburos en las formaciones rocosas entre Morón de Almazán y Alcolea del Pinar, y entre Medinaceli y Arcos de Jalón, y que afectará a un grupo numeroso de localidades de la zona, varios ciudadanos me contactaron para conocer de antemano el potencial sísmico de la zona y un poco de la sismicidad histórica, ya que habían oído decir a sus padres, abuelos y otros familiares que les precedían que se habían dado terremotos en la zona. 

Querían saber sobre la realidad al respecto y cómo las nuevas explotaciones, si algún día llegasen a realizarse, podrían provocar un incremento de la sismicidad como ha ocurrido en otras zonas propensas del mundo y también de España al realizar algunas prácticas agresivas con el medio que nos sustenta.

El motivo es que las concesiones dadas (Cronos) posiblemente iban a concluir con la técnica de fracturación hidráulica o fracking que actualmente en la sociedad española comienza a debatirse. De todos es conocido su cometido. La fracturación hidráulica o fractura hidráulica (fracking) es una técnica utilizada para la extracción de gas y petróleo del subsuelo previa rotura del macizo que lo alberga. El procedimiento consiste en la inyección a presión de algún material en el terreno, con el objetivo de ampliar las fracturas existentes en el sustrato rocoso que encierra el gas o el petróleo, aumentando la porosidad y favoreciendo así su salida hacia el exterior. Habitualmente el material inyectado es agua con arena y productos químicos, aunque ocasionalmente se pueden emplear espumas o gases.

Toda técnica industrial tiene un impacto medioambiental, el fracking también, la cuestión es la evaluación adecuada de dicho impacto y la viabilidad de la relación impacto-beneficio económico. Creo que hay que hablar de la técnica en el marco completo, energético y cultural español. Al final los criterios de compromiso social de los técnicos que trabajamos en geología no cambian mucho dependiendo de los intereses, la pobreza o la riqueza, la cultura va siendo cada vez más un bien necesario que nos dote de herramientas para decidir en qué tipo de sociedad queremos vivir y cómo vamos el conciliar el desarrollo económico con el respeto al medio, si seguimos con la degradación del mismo y por lo tanto de nosotros mismos, o nos planteamos un mejor conocimiento de la piel de toro que nos sustenta, actuando así en consecuencia.

España ya es el primer país de Europa y tercero del mundo que peor cuida su patrimonio histórico y natural a pesar de ser la segunda potencia mundial en cuanto a lugares Patrimonio de la Humanidad  y reservas de la biosfera (UNESCO); aún con tantas facilidades, el turismo cultural no se ha sabido desarrollar por unas administraciones atenazadas políticamente en intervalos de poder de cuatro en cuatro años. Ello nos ha traído décadas de especulación, pérdida de patrimonio histórico y natural y un empobrecimiento económico, social y cultural que aún estaría por determinar.

Por otro lado, desde el punto de vista de la trayectoria histórica que atañe a las ciencias de la Tierra, la proyección decimonónica de la revolución industrial hacia el futuro aún tiene mucho peso en Europa, especialmente en España; la palabra "sostenible", uno de los mejores y necesarios conceptos de la cultura del siglo XXI, no se comprende en su plenitud en círculos geológicos, se esparce de manera mucho más lenta entre las ciencias y las nuevas técnicas que los cancerígenos en el subsuelo. 

El modelo esquilmador de la cultura occidental sigue imponiéndose por encima de todo, incluso en sus formas más mediocres. Tenemos que pensarlo cuanto antes y planificar en consecuencia. Ya no podemos asumir más que no se derivará daño alguno con la reducción y cambios bruscos de las capas freáticas, su contaminación, las inyecciones cerca de fallas, la fracturación de zonas profundas sin antes conocerlas. 

Espero que con el tiempo los gobiernos reconozcan que el daño antropogénico puede convertirse en una realidad; y peor si seguimos evitando aportar fondos de investigación que deberíamos dedicar a la comprensión de esta frágil interfaz, entre la atmósfera y la hidrosfera, en la que vivimos. Nos hemos adueñado de ella, la hemos convertido en patrimonio natural que es una expresión de la modernidad, pero casi ni la conocemos, no sabemos ni siquiera cómo reacciona, y menos aún cómo la podemos controlar. 

Lo hemos visto muy recientemente en Vinaròs, sabemos cómo provocar terremotos, pero no cómo pararlos. No podemos permitir que nuestras acciones acaben con el medio natural ni que éste reaccione contra el nuestro, es decir, el medio humano. Los geólogos nos hemos preparado como científicos cualificados y avezados para dotar a la sociedad de armas eficientes para resistir los embates de la Naturaleza sobre las ciudades (vistas éstas como unidades estructurales de la sociedad del siglo XXI) y viceversa, adelantando propuestas efectivas para que ambas no lleguen a destruirse mutuamente; adelantándose también a los acontecimientos desde la idea de que determinados elementos del medio humano, pueden ofrecer resistencia a los efectos negativos de una catástrofe.

En Pamplona, 24 de marzo de 2014
Antonio Aretxabala Díez


2. MARCO GEOLÓGICO Y TECTÓNICO

FIGURA 2: MARCO GEOLÓGICO DE LA ZONA, EL CUADRO ES EL ÁREA DEL PERMISO CRONOS. AL NORTE EN COLORES AMARILLOS LOS MATERIALES TERCIARIOS NEÓGENOS DE LA CUENCA DE ALMAZÁN. AL SUR EN COLORES AZULES , VERDES Y ROSAS LOS MATERIALES TRIÁSICOS Y CRETÁCICOS. ARCOS DE JALÓN SE SITÚA EN EL ENCUENTRO DE AMBOS AMBIENTES GEOLÓGICOS.

La zona estudiada se encuentra entre dos grandes dominios geográficos y geológicos: la cuenca terciaria de Almazán con materiales detríticos y carbonatados del Neógeno por un lado y la rama castellana de la Cordillera Ibérica con sus relieves estructurales en sus materiales del Triásico al Cretácico, por otro. Ambas zonas se muestran separadas claramente por un borde tectónico activo. Es también una prolongación del anteriormente estudiado en la zona de Daroca y de Jiloca con sus terremotos históricos asociados. El siguiente extracto de la hoja geológica del IGME nos detalla el tipo de movimientos que a gran escala actúan en la zona.

FIGURA 3: EXTRACTO DE LA HOJA  435 DEL MAPA GEOLÓGICO DEL ÁREA DE ALMAZÁN-ARCOS DEL JALÓN

La realidad es que la complejidad de los esfuerzos corticales que actúan en la zona aún no es del todo comprendida, si bien los esfuerzos compresivos N-S dominantes pueden derivar en distensiones E-O. Ello ha quedado grabado en la sucesión sedimentaria de tipo tectónico (UTS) con claras discordancias en la sucesión y ajuste de los materiales.

FIGURA 4: EL CORTE ENTRE RADONA Y MONTE MOEDO MUESTRA LA EXISTENCIA DE ESFUERZOS DURANTE EL TERCIARIO A TRAVÉS DE LA SUCESIÓN DE LAS UNIDADES TECTOSEDIMENTARIAS (UTS) SEPARADAS POR DISCORDANCIAS.

Al menos durante el Tericario la actividad tectónica se muestra muy activa, no obstante, los referidos materiales detríticos del Neógeno han sellado parte de los materiales más antiguos que hoy siguen mostrando actividad sísmica. La zona ya ha sido objeto de campañas de análisis geofísico para hidrocarburos en varias ocasiones, muchos de los conocimientos geológicos que tenemos se los debemos a este hecho.

FIGURA 5: EXTRACTO DE LA HOJA  435 DEL MAPA GEOLÓGICO DEL ÁREA DE ALMAZÁN-ARCOS DEL JALÓN


3. SISMICIDAD HISTÓRICA

Al igual que en otros casos, tales como Sangüesa con las inestables obras de Yesa amenazando, o como en el caso de Lugo con Monforte de Lemos y los terremotos olvidados, la geohistoria en España es una práctica casi inexistente, ello nos ha llevado a olvidar una realidad que nos ha acompañado siempre y que tan sólo nos ha dado una tregua histórica en la última modernidad (llevamos una anomalía histórica de 130 años sin terremotos destructivos por encima de VIII).

De esta manera, primero por la ausencia de investigación científica e histórica y que más tarde se solapa con el auge urbanístico y constructivo de las últimas décadas, los historiadores y geógrafos, pioneros en estas disciplinas, poco a poco han sido expulsados del estudio de estos fenómenos recurrentes, al igual que de los grandes corrimientos, desprendimientos, inundaciones, epidemias...

Así se ha conformado nuestra endémica amnesia sísmica que tantos perjuicios nos está causando y que aún nadie ha valorado (Lorca, Jaén, Navarra, Tarragona...). El lugar ocupado anteriormente por estos profesionales hoy lo ocupamos arquitectos, ingenieros, geólogos, físicos..., profesionales que generalmente no disponemos de adecuadas metodologías de estudio histórico; el desenlace: pobres resultados, grandes confusiones y costosísimos errores de percepción del medio.

Esta suerte de desorientación es la que ha puesto de manifiesto tales carencias a través de la publicación de protocolos de actuación muy revisables que en general subestimaban este aspecto histórico transcendental para la confección de normativa sectorial, constructiva o industrial; sobre todo en aquellas zonas que acogen grandes infraestructuras hidráulicas, energéticas o industriales como podría ser el caso. Finalmente el coste económico, social y humano de estas ausencias estaría todavía por valorar.

La zona de Arcos de Jalón - Medinaceli, sería una más de tantas zonas que podrían reaccionar ante actividades sismogenéticas por ser propensas a una sismicidad cuyo estudio histórico apenas roza los últimos 80 años. Este estudio no se ha llevado a cabo de manera dedicada antes de afrontar un nuevo cambio de uso del territorio, y al igual que en otras zonas que han dado la sorpresa sísmica después de nuestras actuaciones, a pesar además de las numerosas advertencias de expertos, aún aguarda su examen. Sería deseable que el Proyecto Cronos no pasara a engrosar las filas de tan triste currículum. A continuación (figura 6, extraída del IGN) vemos los terremotos históricos más importantes conocidos que se han dado en el área enmarcada dentro del Proyecto Cronos. En la figura 8 algunos de ellos proyectados sobre un mapa físico administrativo y de relieve.

FIGURA 6: TERREMOTOS MÁS SIGNIFICATIVOS OCURRIDOS EN LA ZONA

Aunque no tan significativa como en la zona de Molina de Aragón - Daroca, la sismicidad del área de Arcos de Jalón ha sido conocida siempre, el encuentro precisamente de los dos ambientes geológicos descritos es el responsable de ella (figuras 2, 4 y 9).

No hay prácticamente estudios dedicados de las fuentes sismogenéticas ni de qué fallas provocaron los terremotos históricos, tampoco un estudio paleosísmico (terremotos prehistóricos y anteriores) detallado de la zona es conocido, algo que se ha visto fundamental a la hora de establecer procesos industriales o infraestructuras de conocido carácter sismogenético si hay fallas implicadas que pudieran reactivarse y provocar sismicidad inducida (Itoiz y Yesa en Navarra, Proyecto Castor en Tarragona, La Loma de Úbeda en Jaén, etc.).

No obstante, destacan los terremotos de Maranchón (Guadalajara) del 12 al 15 de noviembre de 1931 como el episodio sísmico histórico más intenso (V) de la zona, de él sólo sabemos que se sucedieron varios días de temblores, algunos de ellos con daños en las edificaciones (figura 7). Pero no fue el más enérgico a pesar de ser el más dañino conocido, posiblemente este terremoto, el más fuerte, debió de ser muy superficial, pero no hay tampoco un estudio dedicado al respecto; el pódium energético lo ostenta el terremoto del 20 de diciembre de 1951 en Sta. María de Huerta que alcanzó una magnitud MD de 4,4. La magnitud MD o por duración (Mezcua y Martinez Solares, 1983) es utilizada para terremotos ocurridos entre 1923 y 1961. La fórmula utilizada varía en función de la estación donde se registra el sismo.


FIGURA 7: REFERENCIAS A LOS TERREMOTOS DE MARANCHÓN DEL 12 AL 15 DE NOVIEMBRE DE 1931  EN EL DIARIO REPUBLICANO LA VOZ (ARRIBA) Y EN EL CATÁLOGO SÍSMICO DE JOSÉ GALBÍS, TOMO II - 1940 (ABAJO).

Existen otros terremotos menores que se distribuyen de una manera un tanto aleatoria pero que dibujan de una forma tímida e irregular la dirección preferente de las fallas activas de la zona, concentrándose cerca de Arcos de Jalón y también hacia el sur y oeste (figuras 8 y 9).

FIGURA 8: DISTRIBUCIÓN DE LA SISMICIDAD HISTÓRICA EN EL ENTORNO DE ARCOS DE JALÓN Y MEDINACELI
  

FIGURA 9a ARRIBA: EL JUEGO DE FALLAS CONOCIDO EN LA ZONA (LAS LÍNEAS NEGRAS). FIGURA 9b ABAJO: CORTE EN UNA LÍNEA SUR - NORTE EN EL CONTACTO DE LAS DOS ZONAS GEOLÓGICAS DESCRITAS. 


4. CONCLUSIONES

Como hemos visto existen estructuras sismogenéticas activas en la zona. Si se tuviese en cuenta realizar actividades que asimismo pueden disparar la sismicidad como se ha visto en Holanda, EEUU, Gran Bretaña, Polonia e incluso en España, deberemos conocer muy bien el tipo de sismicidad que se pudiera desatar en esta zona. El marco geológico escogido para el Proyecto Cronos ya ha mostrado ser capaz de provocar desperfectos en el medio humano a través de su moderada sismicidad, prepararnos en caso de decidir realizar allí actividades sismogenéticas es una exigencia que tanto ciudadanos comprometidos como administraciones responsables deberán contemplar.

No olvidemos que a pesar del estado actual de las ciencias de la Tierra, aún los desastres sísmicos son impredecibles y destructivos, los costosísimos azotes e impactos debidos a terremotos siguen pesando sobre las vidas, las economías y las sociedades españolas que desoyeron o se olvidaron de esta realidad natural y cada vez más también artificial. El resultado como vimos en la costa castellonense y de Tarragona, es que al no valorarlo adecuadamente no se reveló el riesgo a quienes tomaron las decisiones, los administradores y tampoco a las personas normales, a los ciudadanos, algo que pasa factura económica, social y personal.

En Lorca no se lo esperaban, tampoco en Emilia Romaña. Ricos patrimonios perdidos, paisajes modificados de por vida, dramas personales incurables..., las comunidades que no le dieron importancia a la seguridad sísmica quedan tocadas y afectadas por años, por décadas, a veces para siempre.

Por eso no podemos dejar pasar estas oportunidades y lecciones que nos enseña la Naturaleza para tener en cuenta que deberemos conocer muy bien el medio sobre el que actuaremos. En la zona de Arcos de Jalón y Medinaceli y desde la cuenca de Almazán hasta Maranchón, podríamos tener que repensar la aplicación de normas sismorresistentes, también configuraciones arquitectónicas y urbanas contemporáneas menos vulnerables, si finalmente decidimos llevar a cabo actividades que puedan estimular fallas; disparando así fracturas en la corteza que ya han demostrado poder generar terremotos medianos, algo que nos resulta fácil como hemos visto en Navarra, Jaén, Lorca o Vinaròs, pero pararlos no lo es tanto. 

Hemos tomado medidas razonables (aunque todavía mejorables) cerca de las zonas de conocida sismicidad histórica más violenta, pero no en aquellas donde estamos cambiando el régimen hidrológico, climático, tensional, industrial... Hacerlo en el futuro, si se va a manipular el medio como en otras ocasiones recientes (ItoizYesaVinaròs, etc.), será sin duda un ahorro y una apuesta por un siglo XXI en el que el desarrollo económico se concilie con el cuidado de nuestro patrimonio natural e histórico; pero no sólo deberá ser adecuadamente custodiado, también realzado y justamente revalorizado.


FIGURA 10: EL ARCO ROMANO DE MEDINACELI

viernes, 14 de febrero de 2014

BERDÚN - YESA - SANGÜESA Y LA SISMICIDAD OLVIDADA, UNA MIRADA A LAS CATÁSTROFES DEL PASADO PARA PROYECTAR FUTURO

MÚSICA: SCHILLER, HORIZON IV (OPUS)



LA CANAL DE BERDÚN DESDE YESA


En 1993 el ingeniero D. Jose Luis Uceda, que trabajaba en la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), propuso un estudio del impacto sísmico en la zona de Yesa dentro del proyecto de recrecimiento del embalse, éste nunca llegó a realizarse (figuras 15 a 19). En febrero de 2014, la ladera derecha que sustenta dos urbanizaciones no cesa de reptar y deteriorarse. No sabemos cuánto tiempo se tardaría en saber si las medidas adoptadas hace un año para estabilizar la ladera derecha de la cerrada de Yesa han tenido o van a tener algún éxito, y en concreto las últimas no lo han tenido (ver figuras 1, 2, 13 y 14). 

Tampoco sabremos a corto plazo si habrá que esperar al llenado del embalse una vez realizado el recrecimiento, o si habrá un período transitorio para conocer en qué medida se ha afectado a la estabilidad de las laderas y la zona en general, por el cambio radical de las condiciones tensionales locales: laderas inestables, fallas activas, núcleos de población vulnerables...

En el itinerario histórico de la poco conocida y olvidada sismicidad de la zona, hay un factor común que no se escapa al observador atento: desde que tenemos algún conocimiento histórico del fenómeno sísmico en la zona en 1357, es recurrente la observación y el reporte de fenómenos de movimientos de laderas con ellos, tales parajes hoy se conocen con nombres como "El Trueno" o "Los Terremotos" (figuras 5 y 7). Las intuiciones de D. Jose Luis Uceda las corrobora la geohistoria.

Algunos de los terremotos históricos de los que hablaremos en este artículo: 1357, 1612, 1700, 1755, 1877 (varios eventos)1923 (hasta 1925), 1956 y 2004 (2 eventos principales en septiembre de 2004 M > 5 entre cientos de ellos). Arriba a la izquierda el embalse de Itoiz; la sismicidad histórica allí era mucho menos densa (en comparación al área de Yesa) hasta la construcción del embalse en 2004. En este artículo se analiza al final aquel episodio y se compara con los precedentes históricos de la Canal de Berdún, mucho más numerosos y violentos, en ocasiones con víctimas, pero con un factor común: cambios morfológicos que afectan a laderas, vertientes o desniveles acompañados de grandes corrimientos e inestabilidades. Abajo a la derecha el embalse de Yesa. En color naranja y como menos intenso de la serie se puede ver el primer terremoto histórico que aparece en los catálogos: el del 15-XI-1755 en Sangüesa. 

En este artículo presentamos al menos dos episodios sísmicos históricos anteriores al primero oficial de 1755 (el de 1357 en Villarreal de la Canal con víctimas, y un acontecimiento en 1612 que duró varios días y afectó a un área comprendida entre Sangüesa y Pamplona) y que no se tienen en cuenta en la valoración de los protocolos que atañen a la seguridad sísmica de la Comunidad Foral de Navarra, como por ejemplo el SISNA; menos aún en los proyectos de distribución y uso del territorio para urbanización o grandes obras hidráulicas o de infraesteructura de conocido carácter sismogenético. 

Esta es la primera vez que se publican (tanto en papel como on-line) en un contexto de estudio de la sismicidad histórica de una comarca. No son los únicos terremotos destructivos generados dentro del territorio de la hoy provincia de Huesca, un poco más al este de la Canal de Berdún, se produjo un terremoto el día 2 de febrero de 1372 (abajo) con una intensidad destructiva de IX en Ribagorza (J.M. Martinez Solares y J. Mezcua Rodríguez, "Catálogo sísmico de la Península Ibérica, 880 a.c - 1900". Ministerio de Fomento). En la zona pirenaica han sucedido al menos cuatro grandes terremotos con magnitudes que van de 6 a 7 e intensidades de VIII a X durante los últimos 650 años, el último hace ya más de 250 años.

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ÍNDICE:


1. INTRODUCCIÓN, GEOHISTORIA, TERREMOTOS EN LA CANAL DE BERDÚN E INESTABILIDADES
2. LA SISMICIDAD DE UNA ZONA PROPENSA
3. DE CÓMO UN POCO DE HISTORIA SÍSMICA NOS PUEDE SORPRENDER
    3.1 Martes 1923-1925
    3.2 Sangüesa 1612
    3.3 Bahón y Ena 1357
4. CONCLUSIONES: VOLVIENDO A LA ACTUAL REALIDAD
5. BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES CONSULTADAS

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1. INTRODUCCIÓN, GEOHISTORIA, TERREMOTOS EN LA CANAL DE BERDÚN E INESTABILIDADES

El presente artículo es una recopilación de varios trabajos publicados en algunos casos, pero no en otros que aún siguen su itinerario de investigación geohistórica. Seguimos lentamente avanzando con tales investigaciones, la falta de interés y apoyo por parte de nuestras instituciones y de las empresas del sector de la construcción, hacen que el avance sea menos fructífero de lo deseado (figuras 15 y 16). 

Dicho avance es especialmente lento en comparación al del progreso de proyectos a los que la información aquí vertida puede ayudar a comprender mejor lo delicado y frágil, y a la vez violento y vehemente, del medio sobre el que se actúa; por ello he creído conveniente hacerlo público aún sin concluir, pues aunque ya se han facilitado en otras ocasiones estas investigaciones, tanto a asociaciones ciudadanas como a técnicos particulares, también puede servir a ayuntamientos afectados por los problemas derivados del recrecimiento del embalse de Yesa; problemas por otro lado que ya son históricamente conocidos por la ciudadanía gracias a la encomiable labor de algunos técnicos independientes (no se puede decir lo mismo de las administraciones) y cuyo alcance no ha sido comunicado aún porque no ha sido contrastado desde todos los puntos de vista afectados e implicados (figura 17); se rescata así un pasado casi olvidado que, como la ciudad de Sangüesa, con las inestables obras de Yesa (figuras 13 a 18) tan cercanas, puedan tomar nota de la realidad física que acompaña su entorno, su historia, su violento pasado que hoy brinda tan larga y frágil tregua. 

Como en el caso por ejemplo de Lugo con Monforte de Lemos y los terremotos olvidados, la geohistoria en España es una práctica casi inexistente, este estado nos ha llevado a olvidar una realidad que nos ha acompañado siempre y que tan sólo nos ha dado una tregua histórica en la última modernidad, llevamos una anomalía histórica de 130 años sin terremotos destructivos por encima de VIII, el terremoto de Martes de 1923 no computa (ni siquiera lo hace Lorca VII-VIII). En la zona pirenaica han sucedido  al menos cuatro grandes terremotos con magnitudes de 6 a 7 e intensidades VIII a X durante los últimos 650 años, el último hace más de 250 años.

De esta manera se dibuja nuestra historia de errores y daños al medio natural y humano, primero por la fehaciente ausencia de investigación científica e histórica, más tarde se solapa con el auge urbanístico y constructivo de las últimas décadas donde la especulación y el cortoplacismo han hecho sus estragos; los historiadores y geógrafos, pioneros en estas disciplinas del estudio de las catástrofes, poco a poco han sido expulsados del estudio de estos fenómenos recurrentes, al igual que de los grandes corrimientos que han afectado a la zona, desprendimientos, ciclones, inundaciones o incluso epidemias.

Así se ha conformado nuestra endémica amnesia sísmica que tantos perjuicios nos está causando y que aún nadie ha valorado (Lorca, Jaén, Navarra, Tarragona). El lugar ocupado anteriormente por estos profesionales hoy lo ocupamos arquitectos, ingenieros, geólogos, físicos..., profesionales que generalmente no disponemos de adecuadas metodologías de estudio histórico; el desenlace: pobres resultados, grandes confusiones y costosísimos errores de percepción del medio.

En este caso las obras de recrecimiento de Yesa ya pueden ser consideradas un fracaso más; en 2013 casi se ha cuadruplicado el presupuesto inicial, se ha dañado un medio natural que ya responde con inestabilidades imparables, y también el medio humano, además del cultural; desde urbanizaciones y viviendas desalojadas y arruinadas, hasta sectores económicos "tocados" dedicados al turismo cultural y patrimonial como en la ciudad de Sangüesa, por no hablar de los perjuicios a negocios, a personas y en general a la salud emocional de varias comarcas enteras. Perjuicios por otro lado que tampoco nadie ha valorado aún.

Esta suerte de desorientación es la que ha puesto de manifiesto tales carencias a través de la publicación de protocolos de actuación ciertamente revisables o desafortunadas actuaciones en el medio que en general subestimaban este aspecto histórico transcendental de la sismicidad de una comarca, como podría ser la relativamente densa historia de terremotos moderados a fuertes en los alrededores de Yesa. Así para la confección de normativa sectorial, constructiva o industrial, los datos de partida subestimaban (como vamos a ver) el pasado sísmico de este área de Iberia; sobre todo es trascendental que se tenga en cuenta en aquellas zonas que acogen grandes infraestructuras hidráulicas, energéticas o industriales. Todo apunta a que el caso de Yesa, incluída en la canal de Berdún, con sus violentos terremotos apenas estudiados, podría ser uno más de los fracasos que cayeron en la amnesia sísmica española. Finalmente el coste económico, social y humano de estas carencias y ausencias estaría todavía por valorar.

La zona de los alrededores del embalse de Yesa sería una más de tantas zonas que podrían reaccionar ante actividades sismogenéticas por ser propensas a una sismicidad cuyo estudio histórico apenas roza los últimos 250 años. Tampoco estudios de paleosismicidad (terremotos prehistóricos y anteriores) son conocidos a este lado de los Pirineos (figura 15). 

Este tipo de estudios ambiciosos que se toman tan en serio en países como EEUU, Francia o Italia, no se ha llevado a cabo de manera dedicada antes de afrontar un nuevo cambio tan radical de uso del territorio en una zona con un pasado sísmico relativamente conocido como es la Canal de Berdún (figura 18). Lo mismo podríamos decir de otras zonas que han dado la sorpresa sísmica después de nuestras actuaciones, algunas no muy lejanas como es el caso de Itoiz, con un potencial sísmico bastante menor desde el punto de vista histórico, o como lo es la costa de Vinaròs, la zona menos sísmica del Mediterráneo.

A pesar además de las numerosas advertencias de expertos (figura 19) que casi siempre se toman como alarmistas o a los que se tacha de agoreros (figura 16), sin embargo, con el tiempo, y a pesar de todas las dudas (y con frecuencia, la crítica violenta de quienes no se tomaron la realidad geohistórica en serio), el nuevo conocimiento histórico del medio puede ganar el reconocimiento general si prueba ser útil, económico, y ahorra tiempo y trabajo para explicar tanto antiguos como nuevos datos observados y fenómenos asociados recurrentes inherentes a un comportamiento secular contrastado, así es el problema de las laderas de la zona de Yesa y sus colapsos violentos debidos a fenómenos sísmicos.

En Yesa aún se aguarda un examen del impacto sísmico asociado a las obras que se ejecutan en el embalse (figura 19), se echa de menos una investigación histórica concienzuda como la que se abre ante nuestros ojos según la exposición que se presenta (figuras 5, 7, 13 y 14). En 1993, el ingeniero de la CHE, José Luis Uceda, solicita que se estudie la sismicidad y los riesgos de deslizamientos de la zona antes de aprobar el proyecto (figuras 15 a 19). En el proceso de información pública del proyecto de Yesa no se incluyó ningún tipo de estudio geológico ni tampoco el informe del Área de Tecnología y Control de Estructuras del propio ministerio que advertía de los riesgos sísmicos inducidos si se realizaba la obra.

La "Sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid 43/2006, de 16 de mayo" (figura 19) donde se adelantaba el "alto riesgo" de deslizamientos ligados al recrecimiento y también a fenómenos sísmicos es aún significativa de la consideración que se le otorgó al fenómeno sísmico inducido en una zona propensa y en una fase importante del Proyecto inicial de recrecimiento. El a la sazón calificado como "ineludible estudio, lo suficientemente exhaustivo y cualificado, para certificar con rotundidad que el riesgo sísmico queda por debajo del umbral admitido" , sin embargo, nunca se llevó a cabo.

Sería deseable que el recrecimiento de Yesa no pasara a engrosar las filas de un triste currículum que siempre acarrea este fenómeno en parte natural, pero también inducido, tan formidable (no muy conocido ni tenido en cuenta en el sector de la construcción, pero que algunos investigadores hemos estudiado en ocasiones y en otras ocasiones ya apreció sobre la mesa de propuestas importantes); una realidad que saltó a la actualidad pública en 2004 en Navarra con los dos terremotos principales generados por el llenado de Itoiz (terremotos de Lizoáin y Nagore) y otra vez en el otoño de 2013 de la mano de más de 500 terremotos inducidos frente a las costas de Castellón.

De momento las obras de estabilización llevadas a cabo para contener la ladera derecha no han parado el movimiento continuo que manifiesta desde hace ya más de un año, incluso observamos a finales del verano y principios del otoño de 2013, como nos avisaron desde la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), un incremento en las inestabilidades que se ha vuelto a reproducir a principios de 2014 y además de manera diferencial, es decir, con diferentes magnitudes en unas zonas en comparación a otras.

Casandra, por boca de varios científicos, ya advirtió de que ésto que hoy se ha consumado, se iba a reproducir, y lo hizo en varias ocasiones e incluso avisó a sus señorías en sendos parlamentos, Navarra y Aragón, los cuales reaccionaron tarde, como está en su genética hacerlo. Así que debido a la presión social y a ciertas inyecciones de sentido común, algunos expertos (figuras 1 y 2) fueron consultados al respecto por la propia CHE. El problema actualmente crece y se extiende en horizontal, pero también en vertical. El síndrome de Casandra ha acompañado a las obras de Yesa desde que éstas se iniciaron.

Figura 1: Extracto del informe facilitado por la CHE de la Universidad de Zaragoza

La ladera ya no es la misma que antes de las últimas excavaciones ejecutadas en varias tandas para acoger el estribo derecho de la nueva presa, los parámetros geotécnicos son mucho menos favorables ahora que hace unos meses, la rotura de zonas profundas a diferentes niveles es la responsable de la disminución de la cohesión a valores nulos, del rozamiento interno a valores cercanos a 15º, de un aumento de la permeabilidad debido a nuevas fracturas y a un comportamiento geomecánico global similar al de un suelo en estado límite (CTE 7.2.2) que repta de manera caótica y desordenada.

Verdaderamente cohesionar el conjunto no se puede garantizar con las tecnologías actuales, localmente podría hacerse dentro de unos límites de profundidad y extensión horizontal que deberán ser aclarados, pero tampoco así se garantiza la futura seguridad (como aún nunca se ha hecho a pesar de anunciarlo en reiteradas ocasiones en los medios de comunicación) de todo el conjunto ladera-urbanizaciones-presa. Siempre se puede reactivar.

Figura 2: Extracto del informe de D. Antonio Soriano (Ingeniería del Suelo S.A.) presente en la web de la CHE. No es necesario comentar la posibilidad de una reactivación (que ya se está dando como adelantó este ingeniero) en cualquier momento bajo la urbanización, tal y como sucedió con la histórica de 1960, la de 2006 o la actual, máxime considerando las apreciaciones nuestras de abril de 2013 y apuntadas también desde la Universidad de Zaragoza comentadas anteriormente. Sigue activo el movimiento a pesar de las medidas adoptadas.


En el itinerario histórico que vamos a seguir hay un factor común que no se escapa al observador atento: desde que tenemos conocimiento histórico del fenómeno sísmico en la zona en 1357, es recurrente la observación y el reporte de fenómenos bruscos de movimientos de laderas con ellos, desde montes partidos como "El Trueno" (figura 7) en la cola del embalse, hasta parajes que han heredado en su toponimia la acción catastrófica sobre las inestables vertientes de la zona afectada, tal parece ser el caso del conocido paraje de "Los Terremotos" (figura 5) de la ciudad histórica de Sangüesa. Se puede argüir que los terremotos fuertes siempre acarrean estos fenómenos de ladera, es verdad, pero en la zona sometida a estudio no hace falta que éstos sean tan enérgicos para que éstas se muevan, de hecho la ladera derecha lo hace sin temblores, qué no podría suceder si ocurriese uno, y como veremos son más habituales de lo que se cree. Las intuiciones del ingeniero D. Jose Luis Uceda de la CHE, las corrobora la geohistoria.

Con la exposición histórica aquí mostrada no se busca otra cosa que dar respuestas a muchas de las preguntas que desde el ámbito ciudadano se han propuesto y se enuncian constantemente. Nuestras doctrinas científicas no deben tampoco formularse como si fuera obligación absoluta reconocerlas. Actualmente, nadie daría a un artículo científico un título como "BERDÚN - YESA - SANGÜESA Y LA SISMICIDAD OLVIDADA, UNA MIRADA A LAS CATÁSTROFES DEL PASADO PARA PROYECTAR FUTURO". Hoy día nadie debe ser forzado a comprender el pasado para proyectar el futuro. No exigimos ni reconocimiento ni acuerdo de quien no tenga una necesidad especial e individual de formarse una opinión. Ni siquiera al ser humano inmaduro queremos ya inculcarle conocimientos, sino que intentamos desarrollar sus facultades para no tener que forzarle a comprender, sino a que quiera comprender (figura 17).

No me hago ninguna ilusión con respecto a esta característica del tiempo que nos toca vivir. Sé cuánto formalismo impersonal existe y se generaliza, cuánta descalificación se pregona por hacer público el conocimiento científico e histórico si va en contra de según qué intereses (figuras 15 a 18). Pero sé también que muchos de mis colegas y técnicos contemporáneos intentan dirigir su vida, sus obras y proyectos, en el sentido común indicado aquí (figura 19).

Antonio Aretxabala Díez
Pamplona, 14 de febrero de 2014



2. LA SISMICIDAD DE UNA ZONA PROPENSA

La sismicidad inducida por embalses es un hecho ya muy bien contrastado, uno de los ejemplos que se cita mundialmente en los círculos de expertos está muy cerca: Itoiz. Al aumentar la presión isostática de una zona amplia y la presión intersticial de las áreas donde se encuentran las fallas, se dispara la sismicidad, muchas veces se adelanta en el tiempo, algunos autores afirman que la sismicidad desatada en Itoiz fue por ese motivo y que tarde o temprano iba a suceder, otros estudios más recientes, sin embargo, argumentan que el nuevo peso y cambio tensional es el que provocó las inestabilidades y por lo tanto los terremotos inducidos

Los parámetros de aceleración sísmica básica aplicables a la zona pirenaica y en especial de Yesa a partir del estudio de la sismicidad histórica y los efectos cada vez mejor conocidos de una ciencia olvidada (la geohistoria), prácticamente se van a duplicar en la nueva norma sismorresistente española (previsiblemente publicable en 2014); debemos tener en cuenta que el terremoto del 10 de julio de 1923 (figura 9) con epicentro en la cola del embalse (Martes, Mianos, Bagüés) fue de entre 5,8 y 6,2 Mw con intensidad destructiva VIII, tras él cientos de réplicas se extendieron hasta 1925.


Figura 3: Mapas de peligrosidad sísmica de España. Arriba: Toda la sismicidad histórica hasta 2013 sobre el territorio. Abajo: valores de la aceleración básica 0,2 s (en g). Período de retorno de 475 años (Actualización de mapas de peligrosidad sísmica de España, 2012, IGN). Vemos que la zona del embalse de Yesa se encontraría en la densa zona de actividad pirenaica y entre las curvas de aceleración básica 0,16 - 0,20 g. El cálculo ordinario de este parámetro en embalses suele ser de 0,12 g. Según autores como J. García Mayordomo, la actual normativa NCSE02 subestima esta realidad.

Durante dos años (1923 a 1925) la zona estuvo sometida a impactos sísmicos, algunos mayores de VI, y se reportan numerosos cambios en la topografía y en las laderas, además de haber partido y derrumbado el campanario de la iglesia de Tiermas, el terremoto dejó cientos de edificios en ruina, entre ellos el Ayuntamiento de Berdún. El pueblo que dio su nombre a este episodio de terremotos (Martes) fue afectado en el 100% de sus edificios, dos de ellos colapsaron, y hasta casi el 20% hubieron de ser derribados (figura 11).

Los factores de seguridad teóricos por lo tanto (los hemos visto ciertamente optimistas en los modelos de ordenador presentados por la CHE en su web y anteriormente en varias publicaciones, ante el impulso de la aceleración básica del terreno debida a fenómenos sísmicos se han utilizado valores desde 0,04 g hasta 0,12 g) se deberán disminuir en proporción a la información macrosísmica disponible, y ésta, desde los datos que conforman el borrador de la nueva norma, ya es al alza. 

Por ello los datos barajados apuntan a que presumiblemente se cumplirá la normativa sísmica de la época en que se realizó el proyecto, pero puede que no la vigente en el momento de su puesta en obra, puesto que es la zona pirenaica y en especial la navarro-oscense una de las que va a sufrir el aumento más radical en la consideración de los eventos sísmicos para obras de construcción e infraestructura de la Península Ibérica. Ello se debe a un nuevo conocimiento de la historia, un capítulo que poco a poco el sector recupera y del que vamos a hablar aquí. Posiblemente como afirmó R. B. Peck (1962) uno de los padres de la Mecánica de Suelos, el atributo más importante para tener éxito en un proyecto que atañe al terreno, es el conocimiento de los antecedentes (Art and Science in Subsurface Engineering, Geotechnique, Vol. XII).



3. DE CÓMO UN POCO DE HISTORIA SÍSMICA NOS PUEDE SORPRENDER

Es significativo el hecho de que la memoria histórica de los terremotos en Navarra llegue apenas a los dos siglos y medio, un espacio de tiempo irrisorio en lo que a los tiempos de la Geología se refiere. Prueba de ello y de la carencia de buenos estudios históricos es que el primer terremoto navarro que aparece en los catálogos oficiales del IGN y por tanto en el PLAN ESPECIAL RIESGO SÍSMICO NAVARRA (SISNA) es el del 15 de noviembre de 1755 en Sangüesa al que se le adjudica intensidad V-VI.

Esta falta de diálogo sectorial con los historiadores es la que ya ha demostrado en l'Aquila, Emilia, Lorca, Castellón…, que caer en la amnesia sísmica puede ser catastrófico al pasar los siglos sin contemplar la herencia cultural con respecto al medio que vivimos, y que nos transmiten nuestros antepasados.

Un repaso a tres de los episodios sísmicos más enérgicos de la Canal de Berdún lo vamos a recorrer hacia atrás en el tiempo, comenzando por el más destructivo de la era científica, un episodio sísmico del cual aún se conservan  muy frescas las cicatrices en el entorno de Yesa en varios parajes naturales y en edificaciones que quedaron en pie y aún nos las muestran, se trata del episodio sísmico que comienza en 1923 y se extiende hasta 1925; comienza con el terremoto del 10 de julio de 1923 (figura 9), en plenas fiestas de San Fermín, aquel año un testigo muy especial pisaba por primera vez Pamplona y reportaba desde la capital navarra aquellas anómalas y accidentadas fiestas, era Ernest Hemingway.

En 1612 en Sangüesa (también hay evidencias históricas de haberlo sufrido en la hoy capital Pamplona) un periodo de varios días (posiblemente algo más de una semana) azotó duramente a la ciudad de Sancho Garcés e hizo temblar edificios, iglesias, palacios..., y dejó su huella geomorfológica en el esculpido del paisaje del sur de Sangüesa, pero también el recuerdo de su acción en la toponimia, concretamente en el paraje hoy conocido como "Los Terremotos" (figura 5).

Más lejos en el tiempo, en 1357, otro episodio sísmico acaba destruyendo los pueblos de Ena y Bahón, a partir de entonces los administradores y el clero otorgan a sus afligidos habitantes una serie de beneficios y franquicias para retomar sus vidas; así los supervivientes (hubo víctimas mortales) poco a poco construyen una de las villas españolas que se pueden considerar nacidas de un terremoto: Villarreal de la Canal (figuras 7 y 8).


3.1 Martes 1923-1925:

El episodio sísmico mejor estudiado en la canal de Berdún es sin duda el de Martes (Huesca) de 1923 a 1925, que comenzó el día 10 de julio de 1923 con un terremoto de intensidad destructiva VIII que afectó a todo el cuadrante noreste de España y sur de Francia (figura 9); un artículo completo al respecto puede verse en el siguiente enlace de este blog, o pinchando la crónica sanferminera del (a la sazón) alcalde de Pamplona D. Joaquín Iñarra.





3.2 Sangüesa 1612: 

Un claro ejemplo de la actual amnesia sísmica española lo tenemos precisamente aquí entre Sangüesa y Pamplona, en Navarra, y es más, en la mismísima Sangüesa fue donde los geohistoriadores hemos encontrado en los escritos religiosos y en la toponimia, las referencias de aquellos fenómenos sísmicos entonces achacados a la voluntad divina; el hoy conocido como paraje de “Los Terremotos” de Sangüesa (figura 5) nos recuerda constantemente aquellas penurias, daños en edificaciones, caída de laderas, cambios morfológicos que no dejó impasible a esas personas. Veremos por qué.

La zona, como vamos a mostrar por un recorrido histórico producto de nuestra investigación y de la inestimable ayuda de los estudiosos de la toponimia y la historia de Navarra como Mikel Belasko y Juan Cruz Labeaga, filólogo y profesor de la UPNA el primero, y párroco e historiador el segundo durante muchos años de la ciudad de Sangüesa. Merece una atención especial en relación a los fenómenos sísmicos su valiosísima aportación. Estos eventos históricos se siguen subestimando y a pesar de haber sido ya publicado anteriormente parece que aún no computan ni se toman todo lo en serio que sería deseable. 

Sangüesa, como dijimos, es la primera ciudad de Navarra en los registros históricos oficiales (15-11-1755) golpeada por un terremoto, esto sucedía dos semanas después del terremoto más destructor jamás vivido en Europa: el terremoto de Lisboa, que supuso entonces cerca de 100.000 víctimas. Sin embargo, los estudiosos de la historia religiosa, apuntan a un acontecimiento mucho más espectacular que el mero terremoto de intensidad V-VI de ese noviembre de 1755, un episodio que aconteció un siglo y medio antes, y precisamente desde esa localidad nos llegan los testimonios de sus damnificados, también vemos que el fenómeno afectó a una franja entre Sangüesa y Pamplona.

Figura 4: La ciudad histórica de Sangüesa muestra en varios de sus edificios históricos, en las cicatrices de su geomorfología y en sus archivos de memoria, la actuación de las fuerzas de la Tierra en forma de sacudidas e impactos sísmicos; inicialmente achacados a la voluntad divina, luego al fuego interno, después del terremoto de 1755 a fenómenos eléctricos, hoy a las fallas de Martes-Loiti.

Desafortunadamente para la memoria sísmica del sector de la construcción navarro, esta realidad histórica es algo que nunca ha computado en los catálogos de la sismicidad navarra, y por supuesto tampoco en los protocolos y normativas urbanísticas o sectoriales navarras, incluido el SISNA hereda así estas deficiencias históricas que aquí desvelamos.

Navarra no se ha librado de la expulsión de los historiadores del estudio de los fenómenos sísmicos como apuntamos más arriba, el PLAN ESPECIAL DE RIESGO SÍSMICO DE NAVARRA (SISNA) es un gran protocolo de actuación en caso de un terremoto dañino en la Comunidad Foral de Navarra, pero muestra, como en otros casos anteriores, esas dramáticas carencias históricas que subestiman el riesgo sísmico real. Se nota la falta de historiadores en los equipos que conforman estos trabajos, países como Japón, Italia, Francia, Alemania, Suiza, Turquía, Irán o EEUU ya los incorporan.

Un clarísimo ejemplo de ello de está dando hoy con las obras del recrecimiento de Yesa en el marco de la zona afectada: en 1612, un significativo episodio de varios terremotos tuvo lugar en Sangüesa y también en Pamplona durante varios días. Este fenómeno no está recogido en las bases históricas del SISNA ni en el IGN, pero su contundencia y el reflejo de lo que pudo acontecer es demasiado rotundo como para pasar desapercibido, el irrebatible trabajo histórico está recogido en el estudio: "El Ayuntamiento de Sangüesa (Navarra) y algunos cultos religiosos; (The town hall of Sangüesa [Navarre] and some religious cults)" de Juan Cruz Labeaga Mendiola, muchos años párroco de la ciudad. 

El 4 de agosto y siguientes ocurrieron en la localidad grandes terremotos, ruidos y movimientos de tierra que hicieron temblar los edificios. La gente quedó afligida y temerosa, creyendo que era un presagio de otra catástrofe mayor, castigo de los pecados públicos y escandalosos. El bando municipal propuso a los vecinos, como el mejor de los remedios, acudir a Dios Nuestro Señor, con gran devoción, para que usando de su misericordia divina, librara al pueblo de su aflicción. 

Determinaron los corporativos las procesiones y actos religiosos que debían celebrarse en cada iglesia y algunas medidas como la prohibición de tocar instrumentos musicales, jugar a todo tipo de juegos y hacer sacrificios, oraciones y ayunos. Este pregón municipal manifiesta claramente la mentalidad de la época y en particular la de su redactor, un secretario de Ayuntamiento metido a predicador y moralista:

“... El alcalde y regidores hacemos saber que en esta villa y sus términos ha havido muy grandes terremotos, ruidos y movimientos de la tierra con demostración y amenazas de muy grande ruina, y particularmente hoy día sábado, fiesta de Santo Domingo. Por la mañana ha habido mayor terremoto que nunca, en que se han movido todos los edificios y fábricas, que, por ser tan grande y general, ha quedado toda la república muy afligida y desconsolada. 

Y porque el remedio de cosas de esta condición no lo hay tan cierto y verdadero como acudir a Dios Nuestro Señor, con grande devoción, a suplicalle sea servido de socorrer, con su auxilio y amparo, usando de su divina misericordia, y porque esto sea con la devoción que es justo, se harán por la tarde procesiones cada uno por su parroquia, y mañana domingo una procesión general saldrá de la parroquia de Santa María, a donde habrá oficio solemne.

Y a todos se les manda acudir al tenor de las campanas a procesiones y misa con muy grande reverencia y deboción, suplicando al Señor sea servido usar de su divina misericordia, y amparándonos en su divina gracia dándonos aquello que fuese para su santo servicio... 

Dada en Sangüesa a, 4 de agosto de 1612...". 


Días después el fenómeno se vuelve más violento:

"... A todos es notorio los terremotos que ha habido y hay todos los días y hoy miércoles particularmente, que continúan tan de ordinario, que parescen que no han seido y son apercibimientos de alguna grande y peligrosa ruina que ha de haber por castigo de nuestros pecados, cometidos contra la divina majestad de Dios Nuestro Señor. 

Y porque paresce que para remedio deste tan grande y general daño ninguno habrá más a propósito como es procurar ebitar los pecados, mayormente los públicos y escandalosos, con que Dios Nuestro Señor más se ofende y la república más se escandaliza, que así a todos se les manda lo hagan evitando evitándolos. 

Y a todos se les manda que de día ni de noche no tañan guitarra, ni anden con otro ningún instrumento que cause alboroto ni regocijo, ni de noche ni de día. En los campos no anden boceando ni echando pullas, ni diciendo gracias, ni en público ni en secreto nayde juegue a nengún género de juego, porque es justo que en tiempo de tanto peligro todo cese. 

Y porque a causa de los grandes temblores y terremotos toda la gente está afligida, y para su consuelo y remedio de tan gran daño, los Muy Ilustres Señores Prior y Cabildo de esta villa, como tan celosos del bien y aprovechamiento de toda esta villa, con muy particular cuidado en sus sacrificios y oraciones, encomiendan a todos a Dios Nuestro Señor, suplicando a su Divina Majestad sea serbido de librar a este pueblo de tan grande afligimiento, con cuyo amor, como de padres espirituales, no cansándose de amparar a su pueblo, todos los días de aquí al sábado, al tiempo de la misa conventual, se sacará el Santísimo Sacramento, y harán sus preces y rogativas cada uno en su parroquia, se tañerán las campanas. 

Y asimismo el viernes primero se harán procesiones cada parroquia a su monasterio a las cinco de la tarde. Y el domingo primero procesión general con oficio solemne en la iglesia de San Salvador, a donde habrá sermón. A todos se les ruega y exorta que los que pudieren el viernes y sábado ayunen, y si se confesaren y comulgaren, será más a propósito. Y todos, con la mayor devoción que pudieren en sus oraciones, supliquen a Dios Nuestro Señor que con su divino auxilio y socorro ampare y socorra a esta república en el presente peligro en que se ve. Y para que esto venga a noticia de todos, se manda publicar por las calles y cantones de esta villa a son de trompeta y voz de pregón. 

Dada en Sangüesa, a 8 de agosto de 1612...". 


SITNA
Figura 5: Precisamente al sur de la misma ciudad de Sangüesa, nos recuerdan que aguas abajo del embalse de Yesa, a 10 km de la presa, hace 400 años ya se vivieron caídas de laderas como las reportadas desde 1357 hasta 1923 - 1925. El paraje denominado “Los Terremotos” (extractos del catastro y del SITNA) trae a la memoria de manera infalible aún hoy el efecto directo de la sismicidad sobre las laderas del área de Yesa-Sangüesa. Otra experiencia histórica de la estabilidad de los terrenos inclinados locales, de formaciones margosas y formaciones Flysch que no debemos pasar por alto cuando interactuamos con el territorio y cambiamos las condiciones mecánicas de grandes áreas propensas a la sismicidad y las inestabilidades.


Hoy, la zona denominada “Los Terremotos” (figura 5) se ve como un gran cortado debido al desprendimiento de la ladera que a la sazón coronaba esa circunscripción y con cuatro siglos de actuación fluvial, pero todavía nos recuerda el porqué de su nombre y sus efectos; esta zona, por la espectacularidad de su cambio morfológico, se creyó como el lugar donde se generaron los fenómenos sísmicos que impactaron en Sangüesa y Pamplona durante varios días a principios de agosto de 1612.


Figura 6: También en el libro "HISTORIA DE LA VIDA Y HECHOS DEL ÍNCLITO MONARCA DON FELIPE TERCERO" capítulo LXI, obra posthuma del Maestro Gil Gonzalez Davila cronista de los Señores Reyes D. Felipe III y IV y Mayor de las dos Castillas y de las Indias, se recoge este temblor múltiple en Pamplona y Sangüesa con un error de dos años.


Pero no es la única fuente histórica que nos avisa a los geohistoriadores de lo propensa que es esa zona a fenómenos sísmicos. Alfonso Rey Pastor en 1931 nos dejó un valioso legado que el mismísimo René Petit referencia en varias ocasiones en sus reflexiones años después de su proyecto en Yesa. Uno de ellos es una rápida recopilación histórica que nos detalla años, daños e intensidades, e incluso víctimas y que se recoge en su estudio de la crisis sísmica acontecida entre 1923 y 1925 en la zona de la cola del embalse. Como se puede leer el fenómeno de “partir un monte” no es ni ha sido extraño en la zona (figura 7).


3.3 Bahón y Ena 1357:

Figura 7: El trabajo de Alfonso Rey Pastor (1931) sobre la crisis símica de 1923 a 1925 en donde ya advertía del potencial sísmico del área de Yesa incluida en la zona denominada “La Canal de Berdún” . 


Un terremoto en 1357 (ignoramos más datos) destruyó Bahón y Ena, pequeñas localidades próximas a la actual Villarreal de la Canal (en la cola del embalse). Según relata Alfonso Rey Pastor, en un documento medieval (no identificado) se dice: "... el terremoto fue tan intenso que en Biniés se partió un monte con estrépito enorme..." y añade Rey Pastor: "... A este monte se le conoce actualmente con el nombre de 'El Trueno'..." Más información en La Geografía e historia de los sismos de Fernando Rodríguez de la Torre. Debió haber numerosas víctimas, las ayudas otorgadas por aquel evento sísmico fueron las que hoy se han erigido como Villarreal de la Canal, una localidad hija de un terremoto. Más tarde, sabemos que en 1700, 1755, 1870, 1918, 1920, 1923, 1924, 1925 y 1956 (estudiado por Juan Martín Romero) vuelven a darse estos fenómenos, pero una investigación histórica más exhaustiva, y también prehistórica y paleosísmica podría sorprendernos aún más.

Figura 8: Villarreal de la Canal, una localidad nacida tras un terremoto con víctimas en 1357.




4. CONCLUSIONES: VOLVIENDO A LA ACTUAL REALIDAD

1. Con lo aquí expuesto, y visto que no cesan las inestabilidades, resultaría irracional (considerando la situación en que se encuentra la ladera derecha de Yesa, aun con las obras de estabilización que se han emprendido sin un resultado satisfactorio como el que se adelantó a mediados de 2013) que los vecinos desalojados en Yesa tuvieran la confianza suficiente como para volver a sus casas cuando la Confederación lo autorice, si finalmente se declara así o da algún tipo de explicación. Es totalmente descabellado hacer volver a los vecinos desalojados de Yesa a sus viviendas, el deterioro irá a más, algo que ya adelantamos en su momento, tanto en vertical como en horizontal (figuras 1 y 2). Además la población de Sangüesa deberá ser conocedora de la realidad que le acecha, estos fenómenos han venido siendo olvidados pero forman parte de sus vidas, cuanto más se divulgue y hable de ello mejor para los ciudadanos, ocultarlo no traerá nada más que disgustos, conflictos y desavenencias.

2. No sabemos cuánto tiempo se tardaría en saber si las medidas adoptadas para estabilizar la ladera derecha de la cerrada de Yesa han tenido o van a tener algún éxito, y en concreto las últimas no lo han tenido (figuras 1 y 2); tampoco sabremos a corto plazo si habrá que esperar al llenado del embalse una vez realizado el recrecimiento, o si habrá un período transitorio para conocer en qué medida se ha afectado a la estabilidad de las laderas y la zona en general, por el cambio radical de las condiciones tensionales locales: laderas inestables, fallas activas, núcleos de población vulnerables...

3. La ladera derecha preparada para el recrecimiento es cada vez más deficiente desde el punto de vista geomecánico (figura 1), geotécnicamente presenta cada vez valores más desfavorables, la rotura diferencial ha abierto nuevas vías de entrada de agua y el reajuste tensional de toda la comarca será inevitable con el recrecido (figura 2). El factor agua no puede ser sino desestabilizador a corto, medio y largo plazo, para las laderas y para las fallas que posiblemente han generado los terremotos históricos aquí desvelados.

4. Sin duda se producirán reajustes tensionales en forma de sacudidas sísmicas impredecibles en cuanto a magnitud, tiempo o localización. Serán ocasionados por los enormes cambios de presión de todo ese área como sucedió en el cercano pantano de Itoiz, (figura 12) son inherentes a la zona y a la dislocada geología local, y precedentes históricos sobran como hemos visto, una investigación más profunda parece oportuna y necesaria (figura 15).

5. No sólo en obras de recrecimiento cercanas y ya asumidas por la comunidad científica se reportan fenómenos de sismicidad inducida (Itoiz, septiembre de 2004, con dos impactos Mw > 5 muy bien sentidos en Pamplona, País Vasco, Aragón, La Rioja, Sur de Francia y toda Navarra, y con serios desperfectos en viviendas de Lizoáin, Ekai, Aoiz, Urroz, etc.,) sino que además, la zona en estudio es susceptible de generar eventos sísmicos Mw > 5 - 6 como sucedió en el intervalo de 1923 a 1925. Quedaría por aclarar las magnitudes de fenómenos sísmicos históricos sin investigar adecuadamente como los de 1357, 1612, 1700, 1755, 1870 y 1956.

6. No se puede pasar por alto este hecho, los científicos que llevamos estudiando la sismicidad inducida ligada a cambios tensionales de origen fluvial, climático o por actividades humanas como embalses, inyecciones de fluido o gas, hemos sido desoídos reiteradamente en nuestras advertencias, pero las circunstancias nos van dando la razón para considerar definitivamente algunas de nuestras actividades humanas como sismogenéticas en zonas propensas, y en Yesa se dan todos los componentes geológicos e históricos.

7. Las ciencias de la Tierra y en especial el papel del geohistoriador, son vistos cada vez más (desgraciadamente en España aún no) como una serie de disciplinas que practican científicos cualificados y avezados para dotar a la sociedad de armas eficientes con las que resistir los embates de la Naturaleza, adelantando propuestas efectivas para que el medio humano y la propia Naturaleza no lleguen a destruirse mutuamente; adelantándose también a los acontecimientos desde la idea de que determinados elementos del medio humano, pueden ofrecer resistencia a los efectos negativos de una catástrofe natural o inducida.

8. Pero para consumar una reacción efectiva desde nuestras advertencias, no debería suceder otra catástrofe, sino tomar medidas razonables de seguridad como no mantener viviendas en una ladera que no para de moverse y deteriorarse en una zona susceptible de movimientos sísmicos inducidos y localmente moderados a fuertes. La historia nos lo recuerda. La geología también. Hay que tomar medidas no sólo técnicas, también sociales, pedagógicas y estratégicas.

9. La sociedad en general ha aceptado el hecho de que no podemos hacer nada frente a los terremotos asociados con la tectónica de placas. Además aceptará siempre la realidad de que no podemos hacer tampoco mucho con respecto al clima, pero hemos respondido bien, estableciendo normas de construcción sismorresistente en ambientes de conocida actividad sísmica histórica. Respecto al clima, en Yesa los drenajes no serán suficientes para la ladera derecha. El flujo de agua, con el recrecimiento cuenta ya con nuevas vías, y según aumente el almacén contará con más.

10. Sin embargo, no hemos tomado las mismas precauciones contra el embate sísmico en ambientes intraplaca (como la zona de Yesa) susceptibles de generar fenómenos sísmicos derivados de nuestras actividades y cambios del entorno tensional a través de las variaciones de presión de agua en las rocas y fallas de según qué zonas extensas. Tenemos que pensarlo cuanto antes, hacerlo conocido para la población local, la ciudad de Sangüesa y otras localidades deberán prepararse en el siglo XXI ante la tozuda realidad histórica y geológica aquí mostrada, a la que habría que sumar un cambio radical de las condiciones del entorno. La mejor forma de proyectar futuro es conociendo adecuadamente nuestro medio a través de sus reacciones históricas, así planificaremos en consecuencia.

Figura 9: Líneas isosistas (Alfonso Rey Pastor, 1931) del terremoto de Martes del 10 de Julio de 1923, más información aquí.

11. Ya no podemos asumir más que no se derivará daño alguno con la reducción, aumento y cambios de las capas freáticas, pensando de esa manera seguir con esas prácticas sin tomar medidas que se incluyan en las futuras normas de construcción y urbanización. Y esto vale tanto para Yesa como para otras obras futuras, y no supone un incremento significativo en el coste, el reparar, reponer, compensar, sí.

12. Menos aún podemos arrojar a comunidades enteras de vecinos a vivir en laderas donde la seguridad geomecánica no está garantizada, incluso cuantificada con factores de seguridad cercanos a la unidad en zonas donde los movimientos de laderas y las roturas de las mismas están reportadas de manera histórica y recurrente, y además en la zona de la cerrada de la presa no cesan los movimientos.

13. Tampoco podemos hacer oídos sordos a los estudios geohistóricos y a las advertencias de los expertos que investigan desde otras disciplinas (figuras 15 a 18), el factor común de la zona afectada es que además de la vulnerabilidad inherente a sus materiales, las inestabilidades han sido sistemáticamente favorecidas por una sismicidad recurrente que se ha subestimado de manera alarmante.

Figura 10: Arriba: ABC, 13-VII-1923 Abajo: ABC, 24-VII-1923. Avenidas y frecuentes temblores también en 1923.

14. Como hemos visto existen estructuras sismogenéticas activas en la zona. Si se tuviese en cuenta realizar actividades que asimismo pueden disparar la sismicidad como se ha visto en otras zonas del mundo e incluso tan cercanas como en Itoiz, deberemos conocer muy bien el tipo de sismicidad que se pudiera desatar en esta zona. El marco geológico escogido para el embalse de Yesa ya ha mostrado ser capaz de provocar desperfectos en el medio humano a través de su reiterativa sismicidad, prepararnos en caso de decidir realizar allí una actividad tan sismogenética como el recrecimiento de un embalse en una zona fallada y activa, en una zona también tan inestable geotécnicamente, es una exigencia que tanto ciudadanos comprometidos como administraciones responsables deberán acometer sin más dilación.

Figura 11: Los edificios afectados fueron un total de 100 en la localidad de Martes después del terremoto del 10 de julio de 1923: COLAPSARON: 2.  HUBO QUE DERRIBAR: 16. CASAS CON DAÑOS GRAVES: 12. CASAS QUE REQUIRIERON UNA REPARACIÓN PARCIAL: 70.

15. No olvidemos que a pesar del estado actual de las ciencias de la Tierra, aún los desastres sísmicos son impredecibles y destructivos, los costosísimos azotes e impactos debidos a terremotos siguen pesando sobre las vidas, las economías y las sociedades españolas que desoyeron o se olvidaron de esta realidad natural y cada vez más también artificial. El resultado como vimos en la costa castellonense y de Tarragona, es que al no valorarlo adecuadamente no se reveló el riesgo a quienes tomaron las decisiones, los administradores y tampoco a las personas normales, a los ciudadanos, algo que siempre pasa una costosa factura económica, social y personal.


Figura 12: Arriba esquema de las fallas estimuladas por el cambio de condiciones tensionales en los primeros llenados de Itoiz de 2004 y la localización aproximada de los focos de los terremotos inducidos (en amarillo), dos de ellos M > 5 según los catálogos franceses para la confección de la norma sismorresistente francesa de mayo de 2011, publicada oficialmente 10 días antes del terremoto de Lorca. Itoiz es un caso muy cercano de sismicidad inducida por embalses, Reservoir-Triggered Seismicity (RTS). Abajo: extracto del trabajo de M. Ruiz, O. Gaspà, J. Gallart, J. Díaz, J.A. Pulgar, J. García-Sansegundo et al. "Aftershocks series monitoring of the September 18, 2004 M=4.6 earthquake at the western Pyrenees: a case of reservoir-triggered seismicity", un revelador resumen de las conclusiones de ese trabajo.
"La localización geográfica de la zona epicentral, no muy lejos de la presa de Itoiz, de 111 m de altura, la poca profundidad de la distribución de hipocentros de las réplicas, y la correlación entre la sismicidad y las fluctuaciones del nivel de agua embalsada, apoyan la explicación de que esta actividad sísmica es un caso de rápida respuesta por RTS (sismicidad inducida por embalses) detonada por el primer embalse de agua en Itoiz en enero de 2004".

Figura 13: La actual presa del embalse de Yesa: a la izquierda de la fotografía se puede ver "la ladera derecha" que no cesa de moverse a pesar de las medidas de alivio tomadas desde hace un año. La vista es desde aguas abajo con las urbanizaciones desalojadas aún reptando (cuadrante izquierda-abajo de la fotografía).

Figura 14: En febrero de 2014 las zonas en movimiento independientes (en la ladera derecha) abarcaban una extensión en horizontal cerca de un 30% mayor que un año antes, en vertical las inestabilidades también aumentaron (se mueven zonas nuevas) pero en una magnitud aún desconocida.
Figura 15: Extracto de la tesis doctoral: "Entre embalses y trasvases. Territorio y resistencia social en la montaña de Aragón" de Anahí Copitzy Gómez Fuentes
Figura 16: Extracto de la tesis doctoral: "Entre embalses y trasvases. Territorio y resistencia social en la montaña de Aragón" de Anahí Copitzy Gómez Fuentes
Figura 17: Extracto de la tesis doctoral: "Entre embalses y trasvases. Territorio y resistencia social en la montaña de Aragón" de Anahí Copitzy Gómez Fuentes
Figura 18: Extracto de la "Sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid 43/2006, de 16 de mayo" donde se adelantaba el "alto riesgo" de deslizamientos ligados al recrecimiento y también a fenómenos sísmicos. El "ineludible estudio, lo suficientemente exhaustivo y cualificado, para certificar con rotundidad que el riesgo sísmico queda por debajo del umbral admitido" nunca se ha llevado a cabo.
Figura 19: Extracto de la tesis doctoral: "Entre embalses y trasvases. Territorio y resistencia social en la montaña de Aragón" de Anahí Copitzy Gómez Fuentes





5. BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES CONSULTADAS