miércoles, 5 de noviembre de 2014

YESA: LA LADERA TRITURADA QUE SE DESMORONA




Figura 1: La ladera derecha de la cerrada de Yesa ha vuelto a sufrir un desprendimiento de unos 30.000 m³ en la zona de obras donde apoyará la nueva presa; el día 28 de octubre de 2014 fue fotografiado por vecinos de la zona, habían pasado tan sólo tres meses después de que la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) anunciara que "se había detenido" el deslizamiento tras las actuaciones de emergencia realizadas entre 2013 y 2014 cuyos costes se elevaron a más de 25 millones €. Este nuevo deslizamiento (aprox. de 60 x 70 m) se ha producido a unos 70 m de la antigua presa (que estaba entonces al 45% de su capacidad), la pregunta incómoda es: ¿y si se hubiera dado más cerca? Aunque desde la CHE se desvincula del movimiento general de toda la ladera (algo que contradice las aseveraciones de los técnicos consultados por la propia CHE, ver figura 8), la realidad es que esa posibilidad es factible.



Yesa es ya un paradigma en las escuelas de ingeniería y de geología de cómo la improvisación y la deficiente inversión en investigación histórica y geológica, producen grandes desviaciones presupuestarias, perjuicios, inseguridades y desavenencias, además de daños irreparables en el medio natural y en el medio humano.


0. INTRODUCCIÓN: LÓGICO VERSUS IDEOLÓGICO

Las informaciones, afirmaciones y previsiones aquí vertidas no pretenden ser un análisis técnico más, o en su caso un artículo de marcado carácter analítico, menos aún ideológico; lo que sí se pretende es ayudar a entender lógica y físicamente el problema que se ha creado, en contraposición a analítica o ideológicamente. 

Se muestran los efectos que se han derivado de las decisiones tomadas y que se basaron en modelos de interpretación del terreno desviados de la realidad, denunciados en varias ocasiones por diferentes autores, algunos de ellos consultados por la propia Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE). Procuraremos pues utilizar sus propios testimonios para verificar el hilo argumental: Yesa nunca ha estado en peores condiciones que ahora, las inestabilidades originadas en los últimos días responden a los mismos patrones que antaño y dichas inestabilidades irremisiblemente sólo pueden ir a más. 

Queda a merced de cualquier otro técnico o entidad el que se demuestre, con un conocimiento o argumentos más sólidos, que las respuestas y adelantos dados en este artículo pueden estar equivocados o ser susceptibles de ser matizados o mejorados. Se han tachado en ocasiones estas mismas opiniones expresadas en los mismos contextos, tras similares episodios inestables, y persistentemente por parte de los técnicos y presidente de la CHE como argumentos de carácter ideológico. Al autor no le interesa en absoluto tal campo de intercambio de ideas, la lógica está y estará siempre por encima de cualquier ideología.

Algunos medios de comunicación (afortunadamente ya son menos) cada vez que se produce una inestabilidad como las actuales en Yesa, se hacen portavoces de ese eco arrogante que no tolera el hecho de poder proporcionar análisis algo más pesimistas que los continuamente aportados desde la "oficialidad" y que se pueden resumir en un edulcorado y machacón "no pasa nada". La realidad es que sí pasa, las laderas siguen y seguirán mostrando inestabilidad, habida cuenta de que, nos guste o no, habita en su naturaleza más íntima el ser inestables, lo han sido, lo son más que nunca y siempre lo serán.

Durante los últimos meses se han desarrollado nuevas zonas de rotura, nuevas grietas, otras que ya existían se han abierto, medios de comunicación y redes sociales muestran tales inestabilidades, a pesar de ello desde la CHE se afirma que no se detecta movimiento. Desde junio de 2014 ya no se envían datos de los inclinómetros, creen que es "improductivo" (figura 9 punto 4) la ladera y las urbanizaciones que ésta sustentaba serán forzosamente "expropiadas", no obstante la aparición de tales grietas y desprendimientos y su extensión hacia las zonas exteriores que no estaban incluidas en la denominada "zona de seguridad" indican, como veremos, que las previsiones nada optimistas hechas en junio de 2013 por varios autores consultados, se están cumpliendo.

Todo aquel que admite abiertamente y sin paliativos una realidad tan tozuda y lo expresa francamente, es frecuentemente reprochado o etiquetado de ejercer consideraciones ideológicas por razones que nunca alcanzamos a comprender, no obstante son varios los autores consultados por la propia CHE que se expresan, como veremos, en términos mucho más realistas que ese "no pasa nada"; pero quien aporte otra opinión desviada de esa oficial, es inmediatamente descalificado desde algunos medios de comunicación. A veces incluso sometidos a una crítica violenta. No se permite un debate lógico al respecto.

Cabría preguntarse si el último cambio de actitud mostrado por la CHE después de tantos años negándolo (figuras 5 y 6), al admitir en junio de 2014 que realmente Yesa es un medio inestable, responde por tanto a un cambio ideológico como el que reiterativamente atribuyeron a quienes, antes que ellos, desvelaron esa realidad en artículos, seminarios, congresos, medios de comunicación o redes sociales. Es más, incluso después de admitirlo, todavía se sigue ejercitando un pensar nada lógico, tachando de alarmista, o con cualquier otro calificativo de corte ideológico, a quien somete a la luz de un pensamiento lógico como el que aquí vamos a exponer a estos últimos fenómenos observados y a los testimonios y las advertencias dadas en los diferentes informes que la propia CHE pidió en 2013.

Cada cual es muy libre de etiquetar una y otra vez imponiendo ese extemporáneo discurso vertical, seguramente también ahora se volverá a hacer, pero las razones dadas aquí, como vamos a ver, mantienen ese carácter puramente lógico, que es lo que verdaderamente interesa al autor, un interés por cierto que debería serlo también para los agentes implicados y afectados. La misma CHE (desoyendo a los afectados que se organizaron en asociación para no volver) se preguntaba a sí misma el cuándo volverían a ser habitadas las viviendas desalojadas (figura 12), y se responde: "cuando la seguridad quede plenamente garantizada". Los vecinos ya nunca van a volver, han sido forzosamente expropiados, la lectura lógica es fácil, tan sólo hay que despejar la incógnita.

Las consideraciones ideológicas pueden y deben debatirse en parlamentos o foros de índole política o como doctrinas, o credos. Los debates sobre cuestiones técnicas también tienen su contexto en las propias obras y gabinetes técnicos. En este caso que nos ocupa, las consideraciones lógicas son las que deben estar y perdurar por encima de las anteriores. Las redes sociales nos ofrecen la posibilidad de intercambiar datos de hemeroteca, fotografías, conocimientos, experiencias, opiniones..., subestimarlas en pleno siglo XXI es anacrónico y absurdo ante los acontecimientos sociales y cambios de mentalidad que la historia brinda a nuestro devenir.

Yesa como toda obra que modifica notablemente el territorio natural y el ámbito humano, no se libra de ser objeto de opiniones científicas, técnicas, sociales o políticas. Existen doctrinas e ideologías que defienden su paralización, también las que apuestan por continuar unas obras que se muestran (se mire por donde se mire) como un cúmulo de desaciertos que ya se pueden considerar un fracaso, y además se hace ante la pasividad de nuestras instituciones, las cuales también se están viendo afectadas, pero pocos son los argumentos que en los medios y en las redes ejercen una mirada lógica y crítica, libre de prejuicios, como la que se quiere divulgar desde este blog.

Antonio Aretxabala Díez
Pamplona, 5 de noviembre de 2014



1. LOS NUEVOS DESPRENDIMIENTOS MUESTRAN EL MISMO PATRÓN QUE EN LOS ÚLTIMOS AÑOS: NO SON NECESARIOS NI DESEMBALSES NI LLUVIAS


Lo más destacable sobre las inestabilidades que se desarrollan, e irremisiblemente se desarrollarán en el futuro en Yesa, es que todos los movimientos (descritos y publicados en diferentes manuales, congresos, tratados sobre presas, etc., y que se refieren a las obras del recrecimiento del embalse de Yesa) tienen algo en común: absolutamente todos los desprendimientos o deslizamientos se producen en las laderas cuando se han descalzado por la intervención humana y no coinciden necesariamente con lluvias, desembalses, movimientos sísmicos o voladuras, como tampoco el último movimiento del día 28 de octubre de 2014 fotografiado en la figura 1 de arriba responde a esos fenómenos. 

Se puede observar que de los aproximadamente 70 m de altura que tiene la presa, otros tantos han salvado a la misma de una avería mayúscula, y es que el último deslizamiento de unos 30.000 m³ dista más o menos esa longitud de la vieja y parcheada cerrada que soporta la añeja presa de Yesa. Podría haberse desmoronado más cerca, en efecto, y pensarlo da vértigo, pero aún es factible.

Las lluvias han estado presentes en la historia del embalse de manera más o menos estacional y con diferentes intensidades, las voladuras debidas a las obras de los túneles de la autovía del Pirineo sirvieron en demasiadas ocasiones a la CHE (especialmente a partir de 2010) para justificar algo injustificable: un movimiento que abarcaba dos urbanizaciones. Además un estudio sismológico sobre la sismicidad natural dedicado en la zona más peligrosa del norte peninsular (INTENSIDAD SÍSMICA > VIII) aún aguarda. Menos aún se sabe que se haya podido investigar la posibilidad de generar (como en el cercano Itoiz con un pasado sísmico muy inferior) una sismicidad inducida ampliamente reconocida en los círculos de expertos, y precedentes en Yesa ya se han podido dar (figuras 10 y 11).

Por ejemplo, de ocho inestabilidades notables contabilizadas en los últimos tiempos, tres se produjeron en la ladera izquierda a partir de las obras del recrecimiento y una vez descalzada la base para entregar el estribo, o bien, para pasar el nuevo vial de acarreo de material. Incluso una cuarta se dio como el hundimiento del muro de contención acompañado de rotura de bulones que fueron sustituidos por una simple carga de material de desecho.

De las otras cuatro ya en la ladera derecha (la que sigue desarrollando grietas y desprendimientos desde junio de 2014), podemos afirmar que tres son coincidentes con el descalce de la  ladera realizado por la CHE y una cuarta en tiempos de René Petit por un descalce impulsado al vaciar el pantano en el año 1991.

El gran movimiento (ahora calificado de "grave", pero según la hemeroteca no durante el año pasado, ver figuras 6 y 12) de principios de 2013 y que ha dado por zanjado la propia CHE (figura 9), como todos hasta ahora, se puede y debe tipificar como provocado, porque con la experiencia acumulada en el 100% de los fracasos anteriores, no se adoptó medida alguna y se descalzó la ladera en unos 300 metros lineales bajo las urbanizaciones Lasaitasuna y Mirador de Yesa. Ese ha sido, es, y posiblemente será ya (si no se produce un movimiento sísmico de magnitud M >5 en la zona, o aún se ejecutan mayores excavaciones) el peor evento que ha hecho que la ladera fluya como un glaciar de roca triturada. 

Sin embargo la CHE admitió por primera vez, en toda esta historia de desaciertos, en junio de 2014, que podrían darse nuevos episodios de inestabilidad localizada (figura 9), pero siempre debidos a lluvias o desembalses rápidos y que nada tendrían que ver con el movimiento "grave" (figura 6) del año pasado (aunque ese calificativo en su momento fuera negado de manera reiterativa y se ejecutasen obras de arreglo de infraestructuras para forzar la vuelta a sus viviendas de los vecinos desalojados). Desafortunadamente lo sucedido a finales de octubre de 2014 no encaja en ninguna de las dos premisas o condiciones necesarias aportadas por el organismo público (figuras 2, 6, 9 y 12).

Pero su admisión es una nueva puerta abierta: se asume por fin que se desarrollarán "inestabilidades localizadas", aunque de manera ilógica y arbitraria cuando se producen se desvinculan del ya asumido estado continuo de inestabilidad general (como si así fueran menos "graves"); ello supone un cambio de actitud considerable por parte de la CHE, pues hasta ahora siempre se negaba que tras las medidas adoptadas se volvieran a dar inestabilidades (ver figura 5).

Tal aseveración que ya aparece en los medios frecuentemente como la nueva muletilla de la temporada, parece así justificar de antemano y minimizar el alcance de cualquier nuevo deslizamiento, sea éste de la entidad que sea, pues en la entrega del informe final de paralización de las inestabilidades (las de 2012 a 2014) en junio de 2014 (figura 9), se concluye y asume por primera vez en la historia del embalse de Yesa, con dicha afirmación y cambio de actitud, de tal manera que ahora sí podrían darse desprendimientos en caso de procesos relacionados con "el vaciado del embalse" o debidos a "efectos de la lluvia".  Así se repitió hasta la saciedad desde varios medios escritos, televisión, radio y medios online en los días posteriores al deslizamiento del 28 de octubre de 2014, primer deslizamiento de cierta entidad (figura 1) que salta a la actualidad mediática tras las medidas adoptadas que garantizaban la total seguridad de la zona, tal y como se concluye en el informe final de junio de 2014 (figura 9).

Pero ese primer deslizamiento de entidad posterior a ese cambio de actitud (30.000 m³ el 28 de octubre de 2014) vuelve a ser como los de siempre: ni se desembalsó agua ni llovió, simplemente se dio en la zona de excavación de siempre (ver figuras 8 y 13): Yesa se desmorona poco a poco, ahora de manera mucho más acentuada por lo que vamos a ver en el siguiente apartado; no hace falta que llueva o se produzcan desembales, terremotos o voladuras, ni para explicar lo sucedido ni lo que vendrá (figura 13).

Figura 2: Como se ve en la nota de prensa (extracto de ABC) enviada por la CHE a los medios de comunicación, se esperaban desprendimientos en caso de procesos relacionados con "el vaciado del embalse" o debidos a "efectos de la lluvia", no obstante las inestabilidades localizadas en varios grupos y varias zonas durante octubre de 2014, así como el desprendimiento de 30.000 m³ del día 28 de octubre de 2014, se dieron con una subida en el nivel del embalse desde la cota 472 a principios de octubre hasta la 474,3 ese mismo día 28. Las precipitaciones desde principios-mediados de octubre fueron nulas. Las causas, por lo tanto no son debidas a desembalses de agua o lluvias, tal y como la CHE se apresuró a afirmar inmediatamente a los medios, aunque unas 24 horas después apuntara a causas "no concretas" (figura 13). En realidad lo son como siempre, debidas a actuaciones de origen humano: desestabilizaciones causadas por las excavaciones ejecutadas para acoger estribos, para la ejecución de viales, infraestructuras, accesos... (ver el artículo TODO MOVIMIENTO EN YESA LO HA PROVOCADO EL HOMBRE). Presenciamos un empobrecimiento local y generalizado de los parámetros resistentes del terreno, con rezumes de agua, existencia de restos de deslizamientos antiguos y el efecto desestabilizador de la excavación del pie de la ladera para la nueva presa. Este deslizamiento producido el 28 de octubre, indica que las condiciones de estabilidad de la globalidad de la ladera siguen siendo comprometidas, con episodios inestables repartidos al azar, y con comportamientos inconstantes, intermitentes y locales (ver fotografías 5 y 6) siendo este episodio un síntoma más de movimientos menores parciales desperdigados por la totalidad de la ladera (ver figuras 4, 7 y 8) que contribuyen al "triturado" general (ver apartado 2: SOBRE EL ORIGEN DEL TRITURADO).



2. SOBRE EL ORIGEN DEL TRITURADO

Si revisamos en la web de la CHE los informes técnicos pedidos a varias firmas de ingeniería y geotecnia para valorar lo ocurrido en 2013 (el ahora ya sí denominado deslizamiento "grave", figura 6), vemos que por ejemplo los técnicos de TYPSA, apuntan en su informe (colgado en la web de la CHE), que son las margas y alternancias de areniscas y lutitas al sufrir un “retorcimiento” en el sentido de las agujas del reloj, los materiales más afectados (ya que parte de la ladera cae hacia el SO y la otra, más rápida, hacia el SE, siendo el eje divisor E-O la propia proyección de la presa, y la N-S la línea de cambio de dirección), aunque no se vean por estar "tapados" debajo de coluviales, obras o edificios. 

Precisamente coinciden así con la opinión de Don Antonio Soriano que desde la firma “Ingeniería del Suelo S.A.” (también accesible en la web de la CHE) afirma que es la presa la que está indudablemente soportando y aguantando los embates de la ladera rota (figura 4) en varios lóbulos que se mueven en direcciones opuestas y a diferentes velocidades.

Las verdaderas consideraciones a tener en cuenta para comprender lo sucedido con objetividad, y también lo que vendrá, se encuentran en el forzado y obligado estado de fractura generalizada y acentuada impuesto por ese “retorcimiento” derivado de los descalces realizados, y aunque los propios técnicos de TYPSA señalan a los coluviales, infraestructuras, obras y edificaciones como “tapaderas”, hay un informe de carácter público también en la web de la CHE que sí lo aclara porque lo ha visto, y lo ha explicado muy bien.

Dicho informe aclara definitivamente el cambio radical en las condiciones mecánicas de los materiales de la ladera derecha, pero mucho más los cambios observados en la difusión de fluidos, detalles que no han pasado desapercibidos al catedrático D. Francisco Gutiérrez, de la Universidad de Zaragoza.

La historia de inestabilidades de las laderas de Yesa está siempre ligada a descalces realizados por el ser humano al pie de los taludes, bien sea para viales, carreteras, estribos o excavaciones con otros cometidos. También se han detectado por acumulación de materiales. Las lluvias, desembalses, terremotos o voladuras, no son opciones válidas, o causas que puedan explicar las últimas inestabilidades, ni siquiera la "grave" del año pasado. En el desplome de finales de octubre de 2014, llevaban tiempo totalmente ausentes: desde mayo de 2011 no se detecta sismicidad bajo el vaso, en octubre de 2014 se registran sólo unas pocas lluvias pero a principios de mes, el embalse durante ese tiempo aumenta en algo más de dos metros, y las últimas voladuras cercanas fueron hace más de cuatro años.

El estrés y tortura a los que se ha sometido a tanto volumen de macizo rocoso está teniendo la respuesta que era previsible. Puede zanjarse ya si se quiere también cualquier futuro deslizamiento, es a lo que nos tiene acostumbrados la CHE, pero sin duda lo habrá, y como el de finales de octubre de 2014 también es debido al enorme estrés que ya afecta a la cada vez mayor extensión horizontal y vertical de roca triturada en la zona; de hecho, la CHE no sólo lo relaciona con lluvias o desembalses que no han existido, lo desvincula también en los medios de comunicación del deslizamiento (o mejor dicho deslizamientos) globales contradiciendo las apreciaciones del informe de TYPSA de junio de 2013 (figura 8).



3. LA ESTABILIDAD NO PUEDE MEJORAR: LAS CONDICIONES GEOTÉCNICAS NUNCA FUERON TAN DEFICIENTES COMO AHORA

La respuesta a que los ya admitidos deslizamientos locales no pueden desvincularse del estado de inestabilidad continua, y cada vez más acentuada implantada de manera artificial en la zona, la tenemos en el propio informe de junio de 2013 que facilita la CHE.

Es fácil de confirmar al observar la figura 8 de abajo (figura 160 del informe de TYPSA); se puede apreciar cómo ya en aquel momento (2013) el área hoy afectada por el deslizamiento de 30.000 m³ del 28 de octubre de 2014 (figura 1) aparece englobado dentro de la zona de deslizamientos más superficiales (entonces de 0 a 10 m; aunque un año después y vistas las características de dicho desprendimiento, ampliamente superados los 10 m, y por lo tanto una evidencia más de que el deterioro no sólo avanza en horizontal, sino también en vertical). Desvincular cada inestabilidad localizada de la inestabilidad general, cuando ésta las engloba, es como querer explicar la dinámica del bosque sin contar con cada árbol en particular (ver figura 8).

El nivel de rotura de los materiales sometidos a “retorcimiento” queda manifiesto en las conclusiones del informe de la Universidad de Zaragoza, en el del ingeniero Antonio Soriano, en el de TYPSA o en las informaciones divulgativas adelantadas en noviembre de 2012 o a principios de 2013 por quien suscribe. Entre otras cosas se aclara el cambio hacia un incremento de la permeabilidad y de la filtración de agua desde el propio pantano y aguas de lluvia hacia la ladera inestable, que cada vez lo es más a pesar de las medidas en marcha (figura 14). Triturar en geomecánica es sinónimo de abrir vías para la circulación del agua, es sinónimo de pérdida de cohesión, de caída en el ángulo de rozamiento, de fatiga de los materiales...

No vamos a dar indicaciones de si en este caso hubiera sido lo correcto actuar por tramos, bataches, etc., minimizando el impacto mecánico y de circulación de fluidos, evitando ese retorcimiento y triturado, no es el cometido de este artículo divulgativo, pero la recurrente y persistente cabezonería del ser humano se enfrenta siempre a la misma cualidad de la propia Naturaleza, y ésta muestra una y otra vez que su tozudez es mucho más poderosa. Máxime si consideramos que la ya reconocida mayor inestabilidad desatada cerca de la presa serían planos o superficies situados entre 50 y 100 m de profundidad (ver figura 8), varias superficies de rotura y roca triturada que siguen extendiéndose de manera diferencial y caótica, esperando a ser reactivadas por fenómenos naturales (lluvias y movimientos sísmicos) o antropogénicos (embalses, desesmbalses y sismicidad inducida, como la que pudo suceder a finales de mayo de 2011, ver figuras 10 y 11) o varios de estos fenómenos, o todos ellos a la vez.

Las grietas que aparecen por doquier no engañan, pero mucho menos las matemáticas: factores de seguridad cercanos a la unidad se pueden extraer de cualquier análisis que se haga ya por casi toda la ladera (figura 14). Estadísticamente la suma de todos esos valores dividida por el número de los que son nos da la media del factor de seguridad global. Sabemos que éste, desde principios de 2013, apenas supera la unidad, la proliferación de pequeños derrumbes, nuevas grietas y otras viejas que se amplían, como vemos, es un síntoma de rotura generalizada y nuevas entradas para el agua, un cuarteo y una suerte de triturado que ya no se puede detener. Una evidencia de que "garantizar la plena seguridad" (figura 12) ya no es posible.

Pero ya estábamos acostumbrados en toda esta historia a ver informes como los del ICOG o los de González de Vallejo, o los de la propia CHE, que nos garantizaron hace años la plena estabilidad (con factores de seguridad en desembalse de 1,4 a 1,9 incluso con sismos importantes) que entonces era "actual" pero también "futura" (figuras 5 y 14) y más tarde vimos, y vemos, que se habían malinterpretado los parámetros mecánicos hacia el lado optimista; una contradicción lógica que asustaría a cualquier científico razonable si aceptamos lo que se dice en las figuras 11 y 12, a la luz de lo que se facilita por la propia institución y se recopila en este articulo.

El informe de la Universidad de Zaragoza disponible en la web de la CHE no sólo desvela lo que ya se había adelantado en otras ocasiones sobre la actuación diferencial (como un glaciar fluyente) de varios lóbulos moviéndose incluso en direcciones opuestas, explica de esta manera clara y concisa el hecho de que se están brechificando o triturando los materiales, como apuntan los técnicos de TYPSA o Don Antonio Soriano (también en la web de la CHE), ya se están desarrollando nuevos planos de rotura, como estamos viendo desde finales del verano de 2014 sin la presencia necesaria de lluvias, voladuras, desembalses o sismicidad (figura 7). Son las denominadas de manera eufemística causas "no concretas" (figura 13) que explican estos deslizamientos localizados, siguiendo un modelo de fragmentación fractal (23).


4. EL RESULTADO DE IMPROVISAR Y NO INTERPRETAR LA TOZUDA EXPRESIÓN DE UNA NATURALEZA INESTABLE Y EVOLUTIVA

Las decisiones que antaño subestimaron la investigación geológica, como base para actuar en consecuencia, se están cuestionando y retomando ahora, pero para ello ha habido que desalojar forzosamente dos urbanizaciones, poner en peligro la propia presa actual, proyectar un futuro incierto para el propio proyecto, pues cada vez más desde algunas instituciones se plantean su viabilidad, cuadruplicar el presupuesto, haber sometido a los materiales a un triturado irreversible, haber creado varias superficies de rotura que se pueden reactivar en cualquier momento, someter a las poblaciones aguas abajo a un riesgo inadmisible que puntualmente y al menos en dos ocasiones (que se sepa) han tenido que afrontar...

Pero lo urgente y necesario es asumir desde la lógica, la tozuda realidad de que a pesar de tantos años de obras y dinero invertido en seguridad, la zona ha cambiado, y ha cambiado a peor, nunca las condiciones geomecánicas y de seguridad fueron tan deficientes (figura 14), y esperar a que éstas mejoren es como esperar un milagro, es confiar la seguridad estructural a la esperanza, una cuestión sobrenatural o metafísica, pero desde luego no física. Volver a cohesionarlo todo es ya prácticamente imposible (o una aspiración faraónica) con las tecnologías actuales.

El recrecimiento como contrafuerte es un argumento a favor de la nueva presa, indudablemente supone una mejora en las condiciones geomecánicas, pero parece una broma de mal gusto sólo el pensar en buscar un firme competente que lo acoja: supondrá más de lo mismo, y estadísticamente una buena parte de los apoyos lo harán en la zona ya previamente deslizada, removida o triturada (figura 8). René Petit así lo avisó y así está siendo, y quien no lo quiera ver lo hace por necedad o al amparo de algún interés que va más allá de lo puramente científico o de unos objetivos finales para Yesa que no sean un almacén de agua más. Tal argumento se divulga precisamente a partir de 2013, después del ya denominado deslizamiento "grave" (figura 6). El recrecimiento entonces resulta ser la solución a los problemas creados con las enormes excavaciones, manipulaciones y triturado a que se sometió al terreno.

Últimamente se ha hablado también del fenómeno de la inestabilidad de Yesa por parte de la CHE como de una sorpresa imprevisible e inevitable, al fin y al cabo una salvación equiparable al descubrimiento de la penicilina, como un algo único en el mundo: se ha comparado a un enfermo que tiene una dolencia operable y al abrir para su cirugía nos encontramos ¡por suerte! un “enorme tumor” no detectado en los análisis previos: el socorrido paleodeslizamiento (figura 13), pero es que ni siquiera éste era una novedad, pues los varios presentes en la cerrada y adyacentes, ya habían generado mucha tinta; de ellos ya se ha hablado en artículos técnicos, seminarios, congresos e incluso en publicaciones técnicas sobre la nueva presa (16).

Se pregona ahora que "la construcción de la nueva presa traerá mayor estabilidad", puede ser, pero en la esencia y espíritu de las presas está el embalsar agua, no el intentar neutralizar el movimiento de laderas brechificadas, trituradas, rotas..., cuyo deterioro ya no se puede parar (figura 14). Las laderas sustentan a las presas, no al revés.

Con esas metáforas y otras escuchadas por la población más directamente afectada, se está intentando eclipsar el hecho de que la investigación geológica es capaz de ofrecer una imagen fiel de la realidad de la dinámica geológica en una determinada zona, tal y como se está viendo ahora. El problema está en que no se ha contado con la geohistoria, no se han considerado parámetros reales de rozamiento o permeabilidad, no se conoce muy bien la dinámica más íntima de las rocas evolutivas de Yesa, pero lo más grave es el hecho de que hasta hoy convivían dos modelos geológicos contradictorios, y que el análisis geológico minucioso debe acometerse antes y no después de comenzar el proyecto.

Yesa es ya un paradigma en las escuelas de ingeniería y de geología de cómo la improvisación y la deficiente inversión en investigación histórica y geológica producen grandes desviaciones presupuestarias (figura 14), perjuicios, inseguridades y desavenencias, daños irreparables en el medio natural y humano y otras cuestiones que no entraremos a enumerar en este artículo de carácter más filosófico o lógico que analítico, pues desde el principio no ha querido ser uno más de los muchos artículos ideológicos o informes analíticos disponibles en la extensa hemeroteca que ya existe sobre Yesa, pero en una cuestión hemos avanzado: ya confluyen incluso desde la CHE en las advertencias y previsiones (que no son nuevas) aquí vertidas.


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Figura 3: Resumen de los deslizamientos históricos más conocidos anteriores a los últimos de 2012-2014 (Gutiérrez et al. 2010).
Figura 4: Extracto del informe de Don Antonio Soriano (Ingeniería del Suelo S.A.) presente en la web de la CHE. No es necesario comentar la posibilidad de una reactivación en cualquier momento bajo la ladera derecha, tal y como sucedió con la histórica de 1960, la de 2006 o las actuales, máxime considerando las apreciaciones de TYPSA y la Universidad de Zaragoza comentadas en este artículo.
Figura 5: Reflexiones de los autores de la CHE garantizando por enésima vez la estabilidad actual y futura, una actitud que cambia en junio de 2014 al asumir la posibilidad de nuevos deslizamientos, antes se apoyaban en valores irreales de la idoneidad de los parámetros de cohesión efectiva residual y ángulo de rozamiento efectivo residual a adoptar, conclusión: el conjunto tanto en desembalse rápido como para el recrecido quedaba confirmado como estable entre el 31 y el 49%, tanto en ese momento como proyectado hacia el futuro. El caso es que podría haber sido así si el descalce realizado a finales de 2011 y a principios de 2012 no hubiera introducido la "inestabilidad grave" de la que ya se habla hoy abiertamente (ver figura 6). El análisis es posterior a las excavaciones de 2003, incluye las premisas de la presa original, lo que no se puede ahora es afirmar que la culpa fue de René Petit, máxime cuando en 2007 se está garantizando la estabilidad futura adoptando un ángulo de rozamiento irreal de 25º si ya el retroanálisis de 2006 de Monte Mélida indicaba que éste debería estar entre 16º y 18º.
Figura 6: Don Javier Morrás (Consejero del Gobierno de Navarra) niega deslizamientos "graves" como los del año pasado (sic.) en las obras de Yesa (EFE. Pamplona) el día 29 de octubre de 2014, disponible en este enlace a Diario de Navarra. La CHE aseguró como es habitual, que se trataba del derrumbe de un talud que no ponía en riesgo la seguridad de la presa. En realidad nunca según la CHE ha ocurrido tal cosa, pero tal aseveración parece no conciliarse bien con los desalojos forzados de las urbanizaciones, con las advertencias de Antonio Soriano (figura 4) de TYPSA (figura 8), de la Universidad de Zaragoza (figura 7), y de otros técnicos independientes cuyas publicaciones pueden encontrarse fácilmente en la bibliografía disponible en los archivos de congresos, seminarios, artículos, etc., sobre presas en general, laderas inestables o sobre Yesa concretamente. Lo que hace un año no era "grave" para la entidad pública que optó por arreglar las urbanizaciones, infraestructuras, acometidas, etc., de las urbanizaciones desalojadas con objeto de hacer volver a los vecinos a sus ruinas, (hasta que desde el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente les hicieron entrar en razón) hoy es calificado de "grave", he ahí una más de las arbitrariedades con las que se está tratando un problema tan serio como es el de las obras de recrecimiento en una zona que cada vez muestra más signos de inestabilidad generalizada (figura 12). A la luz de las tesis y los argumentos facilitados en el apartado 0 como INTRODUCCIÓN a este artículo, vemos que el pensamiento lógico siempre acaba imponiéndose al ideológico, tal y como más arriba atestiguamos. Algo más sobre el pensamiento lógico y la evidencia se puede encontrar en el siguiente artículo: UN ESPACIO NO ESTRUCTURADO CAPAZ DE GENERAR CUALQUIER FORMA: LA EVIDENCIA
Figura 7: Extracto del informe, facilitado por la CHE en su web, de la Universidad de Zaragoza que adelantaba hace un año justamente en la zona recién deslizada lo que realmente está sucediendo: Yesa se desmorona y el problema se extiende, sobre todo en la parte inferior de la ladera, donde se dio el deslizamiento del día 28 de octubre de 2014 (figura 1); en la porción superior se abren las grietas preexistentes como las que se han podido ver fotografiadas después del verano de 2014, especialmente en septiembre y octubre y publicadas en varios medios escritos y online. 
Figura 8: Se trata de la figura 160 del informe de TYPSA, disponible en la web de la CHE, donde se puede ver la posible profundidad del deslizamiento de 2012-2014, los mayores gradientes se darían al sur de Lasaitasuna y varias viviendas quedan englobadas en el “iceberg a la deriva” (analogía utilizada hasta junio de 2013) o más concretamente "glaciar en movimiento” (concepto que comienza a usarse a partir de junio de 2013) de roca triturada; como puede verse, en color azul claro, la zona que deslizó el día 28 de octubre de 2014 está englobada en el movimiento general que hoy además abarca más superficie horizontal y más volumen en vertical que cuando TYPSA presentó en mayo de 2013 este informe. El efecto de contrafuerte que supone la presa antigua es fácil de apreciar por la falta de movimiento (azul claro) justamente en el estribo derecho de la propia presa, ésta sujeta la ladera (figura 4).
Figura 9: Extracto de las conclusiones del informe de la CHE "Informe del comportamiento de la ladera Derecha de Yesa. Junio 2014-06-19" entregado al Ministerio de Fomento en junio de 2014.
Figura 10: El enjambre sísmico de mayo de 2011 con epicentros dentro del vaso del embalse de Yesa o tangentes a él, obsérvese la profundidad somera de los eventos sísmicos (0 a 5 km), más información aquí. Residualmente se llega hasta el 11 de julio de 2011. Este episodio podría ser inducido, la sintomatología es típica de este tipo de enjambres, poco antes se embalsaron más de 250 hm³ en menos de tres meses (del 38 al 93%); durante los meses posteriores se mantuvo en esos niveles y las fallas bajo el embalse recibieron una rápida sobrepresión que pudo ser el detonante del enjambre de finales de mayo de 2011 por reajuste de tensiones. En la figura 21  de este artículo se proporciona más información.


Figura 11: Arriba, pregunta Nº9 del informe  PREGUNTAS Y RESPUESTAS MÁS HABITUALES DEL EMBALSE DE YESA presente en la web de la CHE desde mayo de 2013. Parece que una cierta capacidad de previsión del futuro introduce un pensar sobrenatural en el debate científico; contra él los científicos independientes no podemos competir, las lluvias intensas como las de finales de 2012 y principios de 2013 ¿se pueden considerar "acontecimientos extraordinarios muy improbables"? Tampoco el impacto sísmico de la zona más peligrosa del norte peninsular (12) y (17) es ningún acontecimiento extraordinario poco probable. La Canal de Berdún sobre la que se construyó el embalse de Yesa es precisamente el área de mayor peligrosidad sísmica del norte de Iberia y queda catalogado como de "PELIGROSIDAD SÍSMICA ALTA - INTENSIDAD VIII" (12) y (17). Hemos dibujado en esta figura del medio los epicentros más significativos del enjambre sísmico (probablemente inducido pero que no se estudió) sucedido del 14 al 27 de mayo de 2011 sobre una fotografía de satélite del embalse de Yesa. Recordemos que este mismo año 2014 se produjo el letal deslizamiento de Oso en Washington con decenas de muertos y desaparecidos.  La ladera derecha de Oso (abajo) ya había sido objeto de varios estudios independientes encargados por alcaldes y vecinos, y ya se habían dado avisos por parte de varios geólogos a los que se tachó de alarmistas al relacionar y unir ambos fenómenos naturales; aún se estudia el nexo del pequeño terremoto de escala 1,1 previo al desastre y la recurrencia de unas lluvias consideradas extrordinarias (22). Más información sobre Oso aquí: Washington state mudslide preceded by small earthquake (CBC News, British Columbia). Hoy sabemos que durante un sismo, los comportamientos de unidades constructivas con diferentes características mecánicas son los que muestran los daños más importantes, la tendencia es a la homogeneización de geometrías, comportamientos, simetría, etc. Puede garantizarse la sismorresistencia más exigente para la presa como un elemento aislado, pero las laderas, forman parte también del conjunto, en este caso, se debe tener muy en cuenta que la diferencia de comportamiento entre elementos de diferente rigidez, conllevará un comportamiento dinámico con respuestas diferentes. La cadena rompe cuando lo hace un sólo eslabón y ahora el más débil es precisamente la ladera (figura 14).

























MAPA INTERACTIVO PARA LA GEOMORFOLOGÍA DE OSO (WASHINGTON)
Figura 12: Extracto del informe PREGUNTAS Y RESPUESTAS MÁS HABITUALES DEL EMBALSE DE YESA presente en la web de la CHE desde mayo de 2013. Como se puede ver, la voluntad desde el principio era no tener en cuenta las advertencias vertidas por los técnicos consultados y otros independientes y hacer volver a los vecinos desalojados a sus viviendas, para ello se realizaron inversiones y obras de infraestructura, en arreglos de acometidas, saneamientos, etc., a pesar de que los vecinos ya habían expresado su voluntad de no volver debido a la inseguridad desatada por las propias obras. Entonces lo ocurrido (que ya se estaba "estabilizando" como se puede leer, pero que nunca se conseguirá, como queremos mostrar en este artículo) no era calificado como "grave" (figura 6). Sin embargo, desde el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, se hizo entrar en razón a quienes quisieron arrojar a su suerte por dos veces a 106 familias, aunque afortunadamente la segunda vez no se culminó, aún se esperan los términos de la expropiación forzosa, lo cual quiere decir que el calificativo de "grave" que tanto se criticó por entonces a quien lo utilizase, hoy se admite abiertamente y sigue vigente. Este cambio de actitud (aún a medias) es una muestra más de cómo el pensar lógico siempre se impondrá sobre el ideológico (ver INTRODUCCIÓN).
Figura 13: Extracto de una entrevista al director de las obras del recrecimiento de Yesa el día 5 de noviembe de 2014 y publicada en Diario de Navarra al día siguiente. Se reconoce que el deslizamiento del 28 de octubre de 2014 no es causa debida al desembalse de agua o a las lluvias (ver figura 9), como se dijo en un principio, sino que "... no tenemos una causa concreta ...", que hay paleodeslizamientos a cientos en el entorno y que se deberán realizar nuevas excavaciones de saneamiento, por lo tanto cabe el esperar nuevos episodios ¿Entonces cada episodio que se adelanta ya que se va a dar en el futuro, será debido a causas relacionadas con la lluvia, con el desembalse, "no concretas", o como siempre a las excavaciones hechas para diferentes cometidos relacionados con el cambio topográfico y geomorfológico?
Figura 14: A partir de los datos de informes pedidos por la CHE que se pueden consultar en su web y en otras publicaciones previas, así como de los datos publicados por varios estamentos oficiales, se ha confeccionado esta gráfica que enfrenta la evolución del presupuesto de la obra con los factores de seguridad (medios en condiciones normales) dados en dichos informes y los extraídos desde 2012 (F.S. en torno a 1) cuando comienza el movimiento "grave" (figura 6) de la ladera derecha. Como se puede observar, la relación existente entre el coste de la obra y la seguridad es inversamente proporcional desde 2001 hasta hoy.



5. DUDAS SOBRE EL RECRECIMIENTO DE YESA

UN ARTÍCULO DE JOAQUÍN GRAUS TASA, CONCEJAL DE MEDIO AMBIENTE DEL AYUNTAMIENTO DE SANGÜESA. 




El pasado mes de abril de 2013, en el despacho de Xavier de Pedro en la sede de la CHE en Zaragoza, los allí presentes le oímos decir: “El recrecimiento de Yesa se va a hacer sí o sí”. Frente a tal manifestación tan tajante, se deduce que el presidente de la CHE se siente el ejecutor de un mandato casi divino y que nada ni nadie puede apartarle de una tal misiónsobrenatural. Resulta difícil razonar con alguien que parte de una premisa tan absoluta.

De nada sirven mesas redondas (en las que nunca está la CHE) o propuestas de reuniones técnicas (jamás aceptadas), resoluciones de plenos municipales, y menos aún cartas de opinión (como ésta), artículos, concentraciones, manifestaciones, pancartas en más de 100 balcones de Sangüesa, etcétera. La postura de la CHE es inamovible. Es como dar cabezazos contra un muro, uno se siente como David contra Goliath, o contra Moisés, si se prefiere, el de las tablas de la ley, en este caso el Magrama (Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente) como máxima autoridad.

Y sin embargo los ciudadanos todavía podemos pensar e incluso plantearnos algunas preguntas.

Trece años después de la adjudicación de las obras de recrecimiento del pantano de Yesa (24 de enero del 2001) a una UTE formada por las empresas Ferrovial Agroman, FCC Construcción y ACS Proyectos Obras y Construcciones (esta última dirigida por el ubicuo Florentino Pérez), las obras de la presa en sí aún no han comenzado. Eso sí, el presupuesto ha pasado de los 113 millones de euros iniciales a los 376,8 millones.

Tras muchos problemas generados por la inestabilidad de las laderas que culminaron con la declaración de escenario 1 (el 0 es de normalidad) el año pasado y la expropiación de 102 viviendas de Yesa (de las que las 19 de El Mirador de Yesa habían sido promovidas por la CHE) y las obras de estabilización de la ladera por valor de 25 millones de euros, y tras un sustancial tercer modificado del proyecto inicial, De Pedro anuncia se va a comenzar a construir el cuerpo de la presa.

Mientras dicho tercer modificado está pendiente de su publicación en el BOE, aparecen nuevas grietas en el terreno supuestamente estabilizado y un deslizamiento (el pasado día 28 de octubre) que desplaza un camino y 30.000 m3 de tierra a pocos metros de la presa actual, justo donde se apoyará la nueva presa. Esta vez ni siquiera De Pedro hace manifestaciones, las hace el ingeniero de la obra que da su versión minimizando los hechos y que repiten el consejero Morrás y la delegada del Gobierno central en Navarra Carmen Alba, calificándolo como algo normal en dichas obras ¡Menos mal que no pasaba ningún camión por el camino!

Y ahí van las preguntas:

1. ¿No sería más prudente esperar a que finalice el periodo de exposición pública y la resolución de alegaciones al modificado, si las hubiera, para continuar con las obras? ¿O es que para la CHE es un mero trámite?

2. Dado que el mapa sísmico de Aragón, elaborado este mismo año, contempla la zona como de riesgo sísmico elevado, ¿no sería más seguro realizar un nuevo estudio sísmico de la obra con los parámetros actuales? Sobre todo teniendo en cuenta que el anterior (si se realizó, ya que hay dudas sobre ello) puede resultar obsoleto. Eso sería una demostración de verdadera preocupación por la seguridad. ¿O es que con las normas actuales, de 2014, alguien teme que no se pudiera realizar el recrecimiento?

3. Igualmente, en lo que concierne al Estudio de Impacto Ambiental. El realizado en el proyecto inicial debería ser revisado. ¿Acaso contemplaba la variable de seguridad de los pueblos aguas abajo en su justa medida? ¿No sería mejor realizar uno nuevo dados los últimos acontecimientos de inestabilidad valorados por la CHE como graves y preocupantes?

4. Y ya en el plano económico, teniendo en cuenta que se detraen recursos de las partidas de educación, sanidad y servicios sociales de los presupuestos, mientras las obras del recrecimiento multiplican el suyo por 3, ¿dónde está el límite de gasto? ¿Alguien puede concretar para qué se hace? ¿Cuáles son las necesidades de agua de boca reales para Zaragoza? ¿Para qué riegos y qué cultivos se destinará el agua almacenada? Está claro que las condiciones han cambiado mucho desde que se diseñó el recrecimiento hace ya 25 años, y que las expectativas no son las mismas.

Son muchas preguntas lanzadas al viento y que sospecho nadie contestará, pero igual llegan a alguna cabeza pensante con poder y criterio que decide actuar con responsabilidad.

Claro que en este tema, y a estas alturas, el Gobierno de España, a través del Ministerio de Medio Ambiente y el Gobierno de Navarra con su tutela, deben hacer un sobreesfuerzo de transparencia, comunicación y de celo garantizando nuestra seguridad. E incluso tener la valentía de rectificar y no hacer la obra si no se dan las condiciones adecuadas para ello.

¡Quién sabe! Según la historia sagrada, David tumbó a Goliath con una simple onda.

El autor es concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Sangüesa-Zangoza


6. FOTOGRAFÍAS RECIENTES:


Fotografía 1: En la parte alta se reabren grietas existentes como vaticinó D. Francisco Gutiérrez (U.Z.), (ver figura 7) octubre de 2014.
Fotografía 2: En la parte alta se reabren grietas existentes como vaticinó D. Francisco Gutiérrez (U.Z.), (ver figura 7) octubre de 2014.
Fotografía 3: En la parte baja se desarrollan nuevos deslizamientos (ver figura 7), 28 de octubre de 2014.
Fotografía 4: En la parte baja se desarrollan nuevos deslizamientos (ver figura 7), 31 de octubre de 2014.
Fotografía 5: En la parte central de la urbanización Lasaitasuna se comenzaron a abrir nuevas zonas de rotura (ver figura 7), durante el verano-otoño de 2014, la foto fue tomada a principios de noviembre cuando la persona que lo fotografió vio que ya había avanzado el movimiento de manera notable. Como ya adelantó el ingeniero D. Antonio Soriano  en junio de 2013: "... no es imposible, que por algún motivo, se reactive..." (ver figura 4). Lo que cabría preguntar es si a pesar de haber llegado a tasas de movimiento muy lentas gracias a las medidas tomadas, ya que según la clasificación de Cruden & Varnes (1996) hablaríamos de muy lentas a extremadamente lentas (1,5 cm/año), éstas "por algún motivo" (ver figura 4) pueden acelerarse localmente, puesto que ya hemos visto que la ladera derecha no se mueve como un bloque, sino que de manera aleatoria lo hacen partes sí y partes no (figuras 4, 7 y 8) o es que en realidad, como todo parece indicar, los diferentes lóbulos durmientes no han cesado nunca de reptar intermitentemente, de esa manera caótica que estamos presenciando desde 2012.
Fotografía 6: Detalle cercano de la fotografía 5 mostrando el salto y la separación del bordillo. La zona afectada se consideró en 2013 fuera de la zona de seguridad, síntoma inequívoco de que las inestabilidades se extienden, además de en vertical, también en horizontal.


7. FUENTES CONSULTADAS: